El acento diacrítico
Enrique Peña Hernández
Abordaré esta vez el interesante tema del acento diacrítico para corresponder a solicitudes de lectores de esta columna.
Acento diacrítico (del griego diacrino, que distingue) es la tilde que se pinta o coloca en ciertas palabras para distinguirlas de otras de idéntica forma o estructura, pero de distinto oficio o significado.
Es un acento de diferenciación.
Se pinta el acento diacrítico, para distinguir el oficio:
1) En el pronombre personal él, para distinguirlo del artículo determinante el; v. Gr.: Él vendió el caballo.
2) En el adverbio de cantidad más, para que se diferencie de mas, conjunción adversativa, v.gr.: Ellos tienen más dinero; mas no les tememos.
3) En el adverbio de afirmación sí, para que se distinga de si, conjunción condicional; v.gr.: Dijo que sí, pero si le pagaba.
El pronombre personal sí requiere este acento.
4) En la inflexión verbal dé, forma del verbo dar, para distinguirla de la preposición separable de; v.gr.: Es preciso que dé limosna a los pobres de Managua.
5) En el pronombre tú, para que se diferencie del adjetivo posesivo tu; v.gr.: Si acaso vas tú, lleva tu cantimplora.
6) En sólo, adverbio de modo, para distinguirlo de solo, adjetivo calificativo; v.gr.: Sólo falta un hombre solo. Si no hay riesgo de anfibología, se permite la supresión del acento.
7) En la inflexión sé, forma del verbo saber, para que se diferencie de se, pronombre personal, v.gr.: Yo sé que ella se irá. La forma sé del verbo ser, también, lo requiere.
8) En el pronombre personal mí, para que se distinga del adjetivo posesivo mi; v.gr.: A mí me dijo que había tomado mi dinero.
9) En el sustantivo té, para que se diferencie de te, pronombre personal; v.gr.: Tomar té mucho te agrada.
10) En los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, para que se distingan de los adjetivos demostrativos este, ese y aquel.
Conforme las nuevas normas académicas “será lícito prescindir de la tilde (en los pronombres demostrativos) cuando de ello no resulte anfibología”. A mi modo de ver, la ambigüedad de sentido es difícil que se presente, porque el adjetivo va siempre acompañando al sustantivo y el pronombre va solo. Se conoce a las claras el oficio de cada parte de la oración. Y ya no pinto el acento. Veamos un ejemplo: “Ese (pronombre) es el que trajo ese libro (adjetivo).
Se pinta el acento diacrítico para distinguir el significado:
a) En la partícula aún, cuando se puede sustituir por todavía; v.gr.: “Aún bebe sopa el enfermo”.
En los demás casos, es decir, con el significado de hasta, también, inclusive (o siquiera con negación) se escribirá sin tilde: “aun los sordos han de oírme; no hizo nada por él ni aun lo intentó”. (Nuevas Normas Académicas).
b) En la conjunción disyuntiva “o” cuando va entre dos números, para que no se confunda con el cero: 6 ó 7 pues de no atildarse se leería 607. 
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