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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 1 DE OCTUBRE DE 2005
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Sarah Lynn: pintura social y compromiso

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.La muestra Las Maromeras, de Sarah Lynn Pistorius, presenta ese mundo descarnado de la violencia infantil que estará en exposición del 5 al 20 de octubre en Galería El Águila

Serie las maromeras. Óleo sobre tela, 2005. Sarah Lynn Pistorius.

 

Julio León Báez

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A través del tiempo, diferentes pintores han plasmado en sus lienzos una crítica social sobre diferentes aspectos o situaciones que han acontecido a través de la historia. Pintores de la genialidad de Pablo Picasso (1881-1973), con su magistral Guernica, que simboliza los horrores de la guerra civil de España. Otro artista, Oswaldo Guayasamín (1919-1999), que marcó con su obra lo que se conocería como el Realismo Social.

El afamado pintor y escultor, Fernando Botero, actualmente denunció a través de su pintura, la infamia del ser humano con su serie, Abu Ghraib: las torturas y violaciones infligidas en esa cárcel Iraquí.

En nuestro país también han existido artistas plásticos, que a través de su obra han criticado los abusos de poder, la violación de los derechos humanos, la discriminación, la intolerancia y las injusticias sociales.

En este momento deseo aproximarme al trabajo pictórico de Sarah Lynn Pistorius, una artista dedicada al arte social y comprometida con el mismo, al denunciar el ultraje a la niñez, la explotación laboral y sexual, la violencia de género, tanto físico como psicológico.

La obra de Pistorius, llena de carga expresiva, representa el silencio de los inocentes o el grito de los niños abandonados, abusados, indiferentes ante una sociedad globalizada que piensa únicamente en el bienestar propio, sin importar lo que pase a nuestro alrededor.

Pero la obra de Pistorius está ahí para recordarnos a la niñez abandonada, las mujeres vilipendiadas y los abusos que consciente o inconscientemente realizamos hacia estas personas abusadas, tratando en alguna medida de eludir esas realidades.

En las nuevas tendencias en el arte ¿cómo se ubica tu obra pictórica que es una crítica social?

No pretendo, ni es mi objetivo, ocupar un sitio o encasillar mi obra en un lugar, antes o después de o al lado de, mucho menos ganar reconocimientos por hacer algo que nos compete a todos. Soy mujer y madre, esa es mi bandera, el objetivo principal es compartir mi obra desde mi perspectiva, abrir canales de comunicación con nuestros niños y niñas, ser solidarios con ellos, habrá quienes se identifiquen con ella y quienes no, pero ese es otro asunto. Lo importante es que despierte un sentimiento, cualquiera que éste sea.



¿Cómo describís a través del lienzo lo que sentís al ver tanto niño abandonado y maltratado al igual que muchas mujeres?

De una manera muy subjetiva, los pinceles dan forma y vida a las ideas; son las alas que me permiten volar y llegar hasta donde yo quiero y en ese vuelo soy libre, nadie puede detenerme, ni callarme, son mis instrumentos de poder, y digo poder porque puedo ser yo misma tratando de ser fiel y coherente con lo que pienso y con lo que creo. Con deberes y derechos ante mí misma como ser humano del género femenino, ante mi familia, la sociedad y, principalmente, ante esos que no tienen voz, no por haber nacido sin ella sino por haberles sido arrebatada a punta de golpes, de palabras soeces y desvalorización. Más que heridas en el cuerpo, heridas en el alma que son las más difíciles de sanar, pues se necesita de mucho apoyo familiar y profesional a los que, en la mayoría de los casos, no se tiene acceso.



¿A qué se debe que estés abordando la vorágine de la violencia intrafamiliar, el trabajo y el abuso sexual tanto en los niños como en las mujeres?

Porque lo que expreso es con conocimiento de causa, no desde la acera de enfrente sino desde la misma acera, el amor a Dios, el amor y respeto a nosotras mismas, a nuestros cuerpos, es lo más importante que tenemos, con baja autoestima o total ausencia de ella no somos nada, guiñapos a la deriva, sin rumbo y sin norte completamente desprotegidos, capaces de hacer las cosas más inverosímiles atentando contra sí mismos y contra quienes más se ama y lo peor es que estos patrones de violencia se vuelven a repetir tenemos muchas víctimas por ahí que luego se convierten en victimarios.



¿Creés que en estos momentos en que Nicaragua atraviesa por una situación social muy injusta y donde los causes de opinión son muy diversos, los artistas deben ser la voz de los sin voz?

Por supuesto, pero esto es una cuestión de conciencia, se tiene o no se tiene, cada quien es dueño de tomar sus propias decisiones y en mi caso particular trato de hacer un registro de esas historias que se viven a diario que unas veces conocemos y otras no. Lo ideal sería que no existieran, pero desgraciadamente es una realidad tangible y desearía que muchas personas pudieran ser rescatadas y rompieran con esos patrones de conducta agresiva y violenta.   
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Sarah Lynn: pintura social y compromiso