Suerte la mía
Guillermo Rothschuh Villanueva
La noche me interroga. De nuevo vuelve a preguntarme a qué se debe mi alegría. Como una celosa carnicera hiere mis costados. Abre heridas ya curadas. Insiste en saber si hemos de nuevo regresado. Ella mejor que tú y yo como una vieja alcahueta iluminó el camino para que nos reencontráramos. Celosa de mi suerte ahora me pide que me aparte, ¡que tú no vales nada! ¡Eso ya lo se! Lo que no acabo de comprender es por qué insiste en conocer qué fue lo que nos dijimos en ese encuentro abierto y franco en donde de nuevo trataste de seducirme y yo como un niño acorralado me negué a escuchar tus súplicas mojigangas. ¡A eso se debe mi alegría! ¡Y eso tú lo sabes mejor que nadie!
Altamira, Managua,
noviembre, 2005. 
|