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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 26 DE NOVIEMBRE DE 2005
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CRITICA
María Eugenia Fonseca de Lacayo: Entidades metafísicas

Foto  
.Texturas mágicas, exposición de pinturas de María Eugenia Fonseca de Lacayo, en el Banco Central de Nicaragua hasta el 15 de diciembre

María Eugenia Fonseca de lacayo.

 

Milagros Bello

Los cuadros de Mariu Fonseca de Lacayo configuran entidades metafísicas en plena reverberación; sustancias corpóreas en estados de trascendencia. Los estropajos, base iconográfica de las obras, semejan cuerpos entreverados que aparecen, no como materias inertes sino como protagonistas vivientes de una historia sísmica. Envueltos en una pasión o en una lucha, estáticos y calmos, contorsionados y dancísticos, cada estropajo configura un “momentum” de la vida, un estado existencial o un instante metafísico. Los estropajos simbolizan personajes, seres imaginarios; o bien plantean estados internos, instantes cósmicos o introspecciones ontológicas. Dominados por intrincados nudos y denodadas contracciones, reconstituyen un encuentro, perfilan a un ser o muestran una sugestiva expresividad humana. En sus acordonamientos y enfrascados encuentros, semejan cuerpos eróticos poseídos de amores intensos o cuerpos guerreros en trascendentes confrontamientos. Los estropajos muestran abigarrados y sensuales nudos del que emana un “clan” misterioso y sugestivo. Cada trabajo revela una intensa narrativa, un teatro de pasiones y de emotividades, en el que se gesta una épica. Hay abrazos, enroscamientos, nudos en indisolubles enfrascamientos y uniones. El estropajo es una excusa de la artista para recrear instancias metafísicas e ideaciones humanas. Es un argumento para narrar su propia visión del mundo. Mariu muestra una profunda sensibilidad humana al capturar sensitivos momentos y tangenciales estados, en estos seres metafóricos que se simbolizan en los paños. Mariu atrapa en ellos, momentos ígneos de absoluta transmutación. Los cuadros expresan lo trascendente humano, el sumo encuentro. El espectador descubre en cada tela secretas resonancias de vida.



RAÍCES ÉTNICAS —RESONANCIAS ANCESTRALES

Las telas muestran estropajos de prolijas configuraciones y detallados patrones geométricos que recuerdan aquellos de las tribus ancestrales. En sus complejos diseños y texturas filigranas, rememoran paños rituales de una milenaria etnia; semejan mantos ceremoniales que invisten de poder al sacerdote o al chamán. Reconstituyen cobertores que sirvieron a un acto sagrado. Los paños simbolizan investiduras sacras de poderes antiguos. Por otra parte, la fina hilada en las telas recrea ancestrales en los que hila la sofisticada manualidad de indígenas manos femeninas. Los paños crean resonancias con tiempos antiguos que tuvieron lugar en nuestros territorios latinoamericanos. Hay en Mariu una intención de búsqueda y de conexión con los orígenes, de remontarse hacia nuestra historia antropológica, en una sugestiva afirmación de lo étnico de América Latina, que nos define también como continente.



LOS VOLÚMENES HIPERREALISTAS

Las pinturas muestran una sensualidad táctil y una pecable definición hiperrealista en la más directa tradición renacentista. Mariu crea perfectos terminados académicos, con un controlado manejo táctil del dibujo y un armónico trazado del pincel, que confirman su seria formación académica. Se revelan perfectos, los pliegues, las hilachas, las nervaduras, los cordeles, los nudillos, con una táctil perfección fotográfica. Hay en Mariu una profunda obsesión por delimitar el objeto pictórico y la materia, en su más perfecta fidelidad a la realidad a la que refieren. Los paños revelan el más delicado detalle de los hilos, sus grosores y texturas, sus entrenudos y puntos, sus volúmenes sugestivos, creándose un cuasi trompe-l’oeil dentro del cuadro, que recuerda el perfecto hiperrealismo de las obras de la pintura flamenca.



SOMBRAS NEOBARROCAS

Las obras muestran un énfasis en el Neobarroco contemporáneo. Dominan sombras y volúmenes enfrentados, creando hendiduras y craquelados entre las telas y los pliegues.

Hay un misterioso interjuego de chiaroscuros, inesperados e imprevistos, que aumentan el elegante “allure” de los paños. El estropajo se delinea contra el negro del fondo. El resultado es un cuerpo flotante e ingrávido que se planta frontal en el cuadro.



LAS CROMÁTICAS ARMÓNICAS

Mariu escoge cromáticas múltiples de armonías sutiles y en suaves contrastes. El colorido apastelado alterna con los marrones y cremas. Cordeles e hilachas se delinean en alternancias cromáticas, entre rojizos, amarillos y azules, creando coloraturas que recuerdan a los colores de los artesanos de la América Latina.

Mariu Fonseca de Lacayo en ésta, su primera exposición individual, muestra prometedores logros iconográficos y pictóricos que la ubican en una prospectiva luminosa en su carrera futura.

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte
AICA- PARÍS, FRANCIA  
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