Mortífera explosión de un extinguidor
Eduardo Cruz Sánchez sucesos@laprensa.com.ni
Un hombre murió el miércoles, después que un extinguidor de incendio le explotó en el cuerpo , en una gasolinera ubicada en la entrada de la ciudad de Boaco.
La víctima, Andrés Humberto Alejo Parajón, de 52 años, fue llevado con vida al Hospital José Nieborowski de Boaco, pero falleció hora y media después, debido a la intensa pérdida de sangre.
Víctor Alejo, hijo del fallecido, relató que un fragmento del cilindro impactó en la pierna izquierda de su padre, y le afectó una arteria principal. “La explosión lo mandó como a 80 metros de donde estaba y unas personas lo llevaron al hospital, pero murió desangrado”, explicó.
Los médicos del hospital de Boaco hicieron todo lo posible por salvar la vida del lesionado pero, según explicó Alejo, no se encontró el tipo de sangre que su padre requería para su recuperación.
“Mi padre era tipo de sangre O negativo y no hallaron en ese momento, los médicos me dijeron que habían cuatro cirujanos atendiendo a mi papá, le pusieron suero y plasma, pero todo fue en vano”, lamentó.
Andrés Alejo tenía más de 16 años de trabajar en el negocio de los extinguidores de incendio. Con esfuerzo, llegó a tener su propia empresa, Setenic, y el día de los hechos se encontraba recargando unos extinguidores a la gasolinera Texaco, en Boaco.
Víctor Alejo no se explica cómo pudo suceder la desgracia. “Él contaba con aparatos especiales para medir la presión de los cilindros, a menos que algún regulador no le haya funcionado bien”, dijo intentando encontrar una respuesta al suceso.
FAMILIA CONSTERNADA
La familia de Andrés Alejo se encontraba consternada por su muerte. Sus seis hijos varones y la única hija mujer no encontraban consuelo.
“Es algo que no esperábamos, yo trabajaba con él y siempre lo acompañaba, pero ese día me dijo que me quedara. No quiso ir conmigo”, expresó Víctor Alejo.
Mientras Blanca Alejo, la hija, se limitó a decir que no se explicaba cómo pudo suceder la tragedia que ha enlutado a la familia. Vecinos y amigos les acompañaron en el momento de dolor.
El fallecido habitaba en el barrio Mirna Ugarte, en Managua, donde ayer fue velado y su sepelio está programado para hoy, en horas de la mañana, en el Cementerio General.

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