Historia
La Bandera Nacional
La Bandera Nacional de Nicaragua, como en el resto de países del mundo, es uno de los símbolos de mayor consenso de sus ciudadanos en cuanto contiene la “sagrada” representación de la Patria. Esa veneración compartida por generaciones, a través de prácticas ritualizadas, ha tenido su concreción en la representación cultural de los grupos sociales o en la certeza de pertenecer a un territorio geográfico específico. No obstante, el origen de los colores es poco conocido para muchos.
La normativa, en la que se ha sustentado el uso de los colores y el Escudo Nacional, tal como se conoce hoy día, se remonta a 1908, fecha en que el presidente de ese entonces, José Santos Zelaya, emitió un decreto (5-9-08) donde se llenaba un vacío legislativo en torno a la creación del “Escudo de Armas y pabellón de la República en la forma y con los colores que tiene en la actualidad”.
Es decir, reglamentar la Bandera azul y blanco y su Escudo, usada desde 1895 por los liberales. Zelaya retoma el pabellón y Escudo de la antigua Federación Centroamericana (1823-1838).
En el Considerando del decreto así se señalaba: “Y con el deseo de fijar de manera estable estos símbolos de la soberanía nacional, ajustándolos en lo posible a los que representaron la Nación Centroamericana por aspirar siempre la República de Nicaragua a que reaparezca la entidad política que formaron los cinco Estados”.
Pero esos colores azul y blanco, al parecer, tuvieron influencia de los colores de la bandera de las “Provincias Unidas del Sud” (Argentina). Según Carlos A. Ferro, Manuel José Arce creó, en 1822, una bandera que representaba a la provincia de El Salvador con los colores azul y blanco, inspirados, según se sabe, en los independentistas argentinos. Esos colores fueron acogidos en 1823 por los congresistas de la Federación Centroamericana.
Cortesía del IHNCA-UCA

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