Cañonazos
Fernando A. Malespín
El testimonio vertido por Alfredo César Aguirre en su artículo publicado en LA PRENSA del lunes 7 de noviembre y titulado En honor a la verdad histórica, pone los pelos de punta, arruga el corazón y estremece la conciencia. Pero la democracia permite cosas peores y actores de abusos condenables por sepultar las esperanzas del pueblo, se exhiben en salones atiborrados de amigos, familiares e intelectuales, para contar historias reflejadas en libros donde aparecen como héroes sacrificados por conseguir la felicidad de los nicaragüenses y la democracia.
Pagar cañonazos con dinero del pueblo es inmoral. Aceptar cañonazos de parte de ocho diputados de la UNO, no sólo es inmoral sino criminal, porque esos votos sumados a los 39 del FSLN, dieron lugar a la creación de una deuda interna por 1,700 millones de dólares, que tiene paralizado el desarrollo de la nación.
El gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro pudo evitar la tragedia de la deuda interna, si no hubiera vetado la ley destinada a devolver la propiedad privada confiscadas por el Frente Sandinista.
La actitud de un solo hombre, Antonio Lacayo, hizo estragos en el presente y futuro de Nicaragua, apoyado en el poder político que le permitió doña Violeta. Este capítulo de nuestra historia contemporánea, aclarado por Alfredo César, nos demuestra lo frágil que es la democracia, la impotencia del ser humano frente a la ambición y la sagacidad de Daniel Ortega para defender lo robado y conseguir cómplices.
Hugo Chávez, el caudillo venezolano, tiene una lista de políticos corruptos que están proscritos y no pueden desempeñar cargos públicos de por vida. ¿Nicaragua podrá hacer lo mismo algún día?
Granada.

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