Caribbean Notebook
Al son del tambor negro
Deborah Robb Taylor
Llovió perros y gatos durante la Cumbre Garífuna en Corn Island, pero nada comparado con la pasada del huracán Beta por los linderos de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) y de la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS).
El temporal “no fue tan malo en Marshall Point”, dijo una garífuna llamada Peralta, pero fue “trabajo recibir a mil refugiados de Tasbapounie”. Las provisiones de la comunidad no alcanzaron.
En Corn Island, Peralta cantó el himno nacional en garífuna. El tambor refrescó las notas familiares entonadas con la solemnidad de un “wake” (velorio). “Es puro soul”, dice Peralta, aludiendo al alma: “Ya no ruge la voz del cañón”.
En la Cumbre habían ministros y donantes preocupados por mecanismos de distribución de la ayuda a los damnificados en la zona del Río Grande. Entretanto, hace dos semanas el reverendo Steadman Bent, que tiene 73 años, encabezó él mismo la delegación que zarpó a Karawala en un pesquero que la empresa Coope-Charlie concedió a la misión morava para entregar víveres y frazadas donadas por la gente de Bilwi... que por poco se escapó de ser la más damnificada.
GENERAL GEORGE, EL MISERICORDIOSO
Beta postergó las celebraciones del Día de la Autonomía que este año homenajearon a George Montgomery Hodgson.
Hodgson fue voluntario de las tropas del General Juan José Estrada en la revolución conservadora que derrocó a José Santos Zelaya, en 1910.
Hodgson tenía unos 25 años en esa época, conocido en Bluefields como caricaturista y dentista con maña de boxear con pesos pesados cuando él propio era poco más que un peso pluma.
Emergió con rango de coronel, dicen, porque no desperdiciaba bala. Se hizo general en la campaña de 1926, cuando lideró el asalto del 2 de mayo al comando de Bluefields, que inició la Guerra Constitucional en Nicaragua.
De esa gesta salió su fama de “misericordioso”. Su hermano Halstead fue baleado en la cabeza a quemarropa cuando dejó abordar a un grupo de conservadores que se hacían pasar por liberales. En la batalla por la lancha, murieron todos los conservadores menos uno. Iba ser linchado si no fuese porque Hodgson se interpuso y declaró: “Sobre mi cadáver”. A como lo cuentan, el general pasó buena parte de esa campaña defendiendo prisioneros de guerra.
Hodgson murió el 14 de abril de 1927, de malaria, probablemente. Se reportaron 3 mil personas en su funeral, ese Domingo de Pascua, y sobre su tumba el abogado Leonardo Green, declaró: “Empuñó armas al lado de conservadores y de liberales sin nunca ser un creyente en partidos políticos. Fue amante sí, de la liberalidad que descansa sobre la majestuosidad de la ley y la igualdad de la justicia sin distinción de color, raza, credo o cualquiera otra calificación”.

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