Huelga castigará a pacientes
Martha Solano Martínez nacionales@laprensa.com.ni
Dos días antes de que iniciara la huelga médica, doña Julia Lara, una paciente diabética de 75 años, esperó una hora y media para ser atendida en la Sala de Emergencia del Hospital Antonio Lenín Fonseca. Luego de ese tiempo perdido y sin mucho preámbulo, una doctora de turno le hizo una orden para que fuese al laboratorio a realizarse exámenes de orina y de sangre.
La espera continuó. Necesitaba los resultados para que el médico la examinara. El personal de turno del sábado aún no le había chequeado la presión ni preguntado a la paciente cómo se sentía.
El tiempo pasó tan rápido que doña Julia terminó rindiéndose. Cuatro horas después se acomodó en una banca, en uno de los pasillos del hospital y resolvió dormir hasta que alguien decidiera atenderla.
El maltrato que reciben los pacientes en los hospitales inicia desde que llegan al portón de emergencias. Ahí los recibe de mala gana el portero. Luego, si el caso “aparenta” ser grave, debe cumplir con el protocolo del centro: llenar una hoja con sus datos personales, entregarla al enfermero de la Sala de Emergencia, regresar a la banca de la entrada, sentarse y esperar. Esta es la parte más angustiante para el enfermo que llega por primera vez a un hospital público.
Entre llamadas telefónicas a su celular y los chistes con sus colegas, el médico de turno atiende en orden a los dueños de “las hojitas” que le fueron entregadas. Todos deben esperar su turno.
DEMANDAS
Las amenazas se cumplieron. A partir de hoy, los más de tres mil médicos en huelga atenderán sólo las emergencias más graves. ¿El motivo? El mismo que fue anunciado días atrás: el sector Salud le ha dado un plazo de ocho días al Gobierno para que replantee la partida asignada en el Proyecto de Presupuesto General de la República para el año 2006 que será discutido en la Asamblea Nacional el próximo 22 de noviembre. Mientras tanto, la huelga será indefinida y los pacientes inician su calvario con las enfermedades que médicos y enfermeras no atienden por reclamar más salario para ellos.
Los trabajadores de la Salud buscan con esta medida, presionar al Poder Ejecutivo para conseguir un aumento del 60 por ciento, según la demanda de la organización de Médicos Pro Salario; y un 140 por ciento según la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud).
Pero lo que no han incluido en sus planteamientos, es si con ese aumento salarial los médicos, enfermeras y demás trabajadores del sector Salud brindarán mejor atención pública a la ciudadanía, o quizás desaparezca la corrupción en los hospitales.
CORRUPCIÓN
“En todos los hospitales se hacen —servicios— privados, pero los más corruptos y sinvergüenzas son los especialistas en Ortopedia”, aseguró un técnico anestesista que tiene más de 30 años de laborar para el Ministerio de Salud (Minsa), y quien prefirió mantener su nombre en el anonimato para no ser víctima de represalias entre sus colegas.
Según nuestra fuente, hay médicos que prefieren hacer varias reprogramaciones a un mismo paciente, hasta que éste se cansa de esperar. “Ahí es donde se aprovechan y le dicen: 'Dame tanto y te opero mañana a las diez de la mañana'. Y lo hacen con los mismos recursos como si el paciente acabase de entrar de emergencia y se echan el dinero a la bolsa”, agregó.
“Juegan con el dolor del paciente. Nosotros nos damos cuenta, pero nadie acusa a nadie. Hay pacientes que el mismo médico los atiende en el —hospital— Bautista y después, cuando el enfermo no tiene con qué pagar, lo trasladan a un público y pasa a ser un paciente más”, dijo el anestesista.
Todos los hospitales tienen una área pública y una privada. En ambos casos los medicamentos y el personal disponible se comparten, y el rol de los médicos para atender “privados” cambia cada mes. No importa si el médico está o no de turno. La diferencia radica en el poder adquisitivo del paciente; este elemento define el trato y la calidad de la atención que recibirá.
Cada hospital tiene una tabla de tarifas para cada cirugía o tratamiento. La suma o depósito que paga el paciente en la caja del hospital, cubre los gastos de quirófano, cama y el derecho a un cuarto privado con aire acondicionado, televisor y una cama más para un acompañante. La otra parte es pagada directamente al médico cirujano que le atiende, quien se encarga de dividir el pago para los demás.
Todo depende del lugar donde usted decida ser atendido. Una cesárea en el área privada del Hospital José Nieborowski de Boaco, por ejemplo, cuesta alrededor de ocho y nueve mil córdobas, de los cuales dos mil son “adelanto” para el hospital mismo, mil para el ayudante, 500 para el anestesista, 200 para el técnico quirúrgico, mil córdobas para el pediatra que recibe al bebé y el resto del dinero es para el cirujano que atiende la operación.
En cambio, en Managua una cirugía del mismo tipo tiene un precio aproximado de entre 800 y mil dólares, de los cuales el anestesista puede recibir un máximo de 100 dólares, 50 para el ayudante, el cirujano puede recibir de 350 a 400 dólares y el resto de la plata se divide entre el derecho a quirófano, los medicamentos y los días que demore la paciente en el cuarto privado.
Las ofertas no paran y las explicaciones de los médicos de turno suenan más bien amenazantes para la salud de los enfermos. Si el paciente está muy grave, no importa si sus familiares son campesinos o si aparentan tener posibilidades económicas, igual los médicos ofrecen el servicio del privado.
“Si usted quiere yo lo dejo ahí (al enfermo) sólo con las enfermeras, después me voy, después lo vengo a ver, me voy y después lo vengo a ver. Aquí (en Emergencia) no hay doctores, el doctor es el que usted elija... digamos el doctor Pérez, vos (madre del enfermo) fuiste al consultorio del doctor Pérez y él está adscrito al privado...”, le explicó un médico de turno del Hospital Antonio Lenín Fonseca, a Lucía Hernández, quien había acudido ahí para que atendieran a su hijo, quien había sido agredido accidentalmente por un cerdo en el abdomen.
Pero, ¿qué hacen los hospitales con ese dinero? Intentamos localizar a la ministra de Salud para que nos respondiera esta pregunta, pero no atendió las llamadas de LA PRENSA a su celular.
EL PRESUPUESTO
La propuesta hecha por el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mario Arana, para el 2006, "incorpora un ajuste salarial para los empleados públicos de bajos ingresos, por un monto total de 333.3 millones de córdobas". De éstos, 102.2 millones de córdobas son para los ajustes salariales del Minsa, adicionales a los 300 millones aprobados en el presupuesto del 2005.
Por otro lado, al Minsa se le está asignando montos para cubrir necesidades de medicamentos, oxígeno y gasas medicinales, y 30 millones para atender a los trabajadores afectados por el pesticida Nemagón, entre otros".
DÉFICIT DE CAMAS Y DE TODO
“Tenemos déficit en los insumos médicos, faltan camas para los pacientes y tenemos una gran demanda de hospitalizaciones. A veces los pacientes tardan más tiempo hospitalizados, tenemos que priorizar las emergencias y a veces no tenemos camas para internarlos”, explicó el fiscal Ronald Guillermo Mayorga, del Hospital Escuela Roberto Calderón.
Según Mayorga, ese hospital cuenta con los mismos cuatro quirófanos desde que fue construido (años después del terremoto de 1972), y dada la demanda de pacientes, las salas se han ido reduciendo para acomodar los espacios, de manera que quepan más camas.
De las casi 200 camas que posee ese hospital, solamente el 80 por ciento está en condiciones para ser usadas, ya que hay pacientes que por su estado de salud deben ser bañados en sus camas, luego éstas son limpiadas con cloro y eso les va reduciendo la vida útil.
“Carecemos de colchonetas y sábanas; las camillas que tenemos ahorita tienen aproximadamente año y medio, pero el lavado constante, como les cae sangre, eso las va deteriorando y por lo menos deberíamos cambiar una camilla cada seis meses. A veces se quiebran y tenemos que soldarlas, los empaques no se encuentran acá, nosotros las reparamos con lo que podemos. Este hospital es de referencia nacional y ya no da abasto”, aseguró el fiscal Mayorga.
Por otro lado, la planta eléctrica de ese hospital no está preparada para funcionar por más de dos horas en caso que el fluido eléctrico sea interrumpido. Esto lo pudimos constatar durante nuestra visita del sábado. Esa noche, a eso de las seis p.m., la energía falló, la planta estaba llegando al final de su capacidad y de haber ocurrido así, los pacientes que se encontraban en Cuidados Intensivos corrían el riesgo de agravarse o hasta perder la vida.
CGR ALERTA
El contralor Guillermo Agüello Poessy dijo que “si están sustrayendo bienes públicos para venderlos, eso constituye delito. Jamás había recibido esta información sobre que están sustrayendo bienes públicos del sistema de Salud y los están trasladando al mismo sistema de Salud, al área privada, para obligar a las personas a que compren las medicinas, en beneficio de qué. Pudiera ser que fueran medicinas que están ahí y que eso se reporta al Ministerio de Salud. Voy a tratar de comunicarme con la ministra, y el jueves lo voy a hacer saber en el Consejo —de contralores”.

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