LUNES 14 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23993 / ACTUALIZADA 02:00 am





EL HUMOR DE






Bibliotecólogos

Alex Carvajal

Es importante el rol que a diario juegan los bibliotecarios en beneficio de académicos, estudiantes y funcionarios, clasificando, orientando y facilitando acceder al material bibliográfico indispensable para profundizar temas específicos y también textos que amenizan nuestro bagaje cultural.

Al respecto deseo compartir la historia de Walter Anderson, expresada en su libro Read with me (Lee conmigo). Él tenía un irresistible impulso de aprender y pagó un enorme precio por el simple goce de leer: “La puerta de la cocina se abrió, y fui sorprendido in fraganti. Era demasiado tarde para ocultar la evidencia; las puertas estaban a simple vista, sobre mi regazo. Mi padre, borracho, con el rostro sonrojado, se acercó a mí, amenazante. Las piernas comenzaron a temblarme. Yo tenía nueve años. Sabía que me golpearía. No había escapatoria; mi padre me sorprendió leyendo... Alcohólico, al igual que sus padres, mi papá ya me había pegado antes, muchas veces y muy duro, y en los años siguientes me volvería a pegar, muchas veces y muy duro, hasta que finalmente me salí de la preparatoria a los 16 años y me fui de casa. Su furia persistente por el hecho de que leyera me frustró más que cualquier otro maltrato... Los libros me atraían por la curiosidad y la necesidad irresistible de fingir que estaba en otra parte... Así, desafié a mi padre y, tal y como lo recuerdo, a veces pagué un precio por ese desafío. Valió la pena”.

Y continúa su relato: “Pero había un lugar al que podía ir, una biblioteca, y los bibliotecarios me alentaban a leer. Abría un libro y podía ir a cualquier parte. Podía hacer cualquier cosa. Podía imaginarme fuera del arrabal. Leía para salir de la pobreza mucho antes de que trabajara para salir de ella”.

Actualmente Walter es un exitoso editor, miembro del consejo de muchas organizaciones literarias y autor de cuatro libros.

Quiero terminar con esta frase muy interesante: Si aún no has pagado el precio para educarte, nunca será demasiado tarde para empezar. Si puedes aprender a pensar bien, el futuro será una puerta abierta a las oportunidades. La historia fue tomada de un libro titulado Los 7 hábitos de los adolescentes altamente efectivos, cuyo autor es Sean Covey, se los recomiendo a todos los lectores.

Asistente bibliotecario
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