DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23992 / ACTUALIZADA 02:00 am





EL HUMOR DE






Un merecido reconocimiento

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Guillermo Rothschuh Villanueva
guiller@ns.uca.edu.ni.

Hay distintas maneras de hacer justicia. La UCA sabe hacerlo. Como una muestra de que practica los valores que pregona, decidió otorgarle el Doctorado Honoris Causa a dos de sus grandes benefactores, robles sobre los que se asienta, para continuar su marcha inexorable hasta alcanzar su mayoría de edad —45 años al servicio de la educación superior en Nicaragua— y convertirse en una de las mejores opciones de formación académica del país. Los reconocimientos llegan a tiempo. Uno para Alberto Chamorro Benard, mojón y punto de partida de esta casa de estudios. Visionario y altruista, no descansó hasta convertir en realidad su proyecto de crear una nueva universidad en Nicaragua de inspiración cristiana, apegada a los principios ignacianos. Contaba con el apoyo decidido del diligente y afanoso padre León Pallais, S.J., de la misma estirpe del santo Azarías.

El otro homenajeado es Jaime Incer Barquero, auténtico artífice e impulsor del crecimiento de la UCA. Al sólo despuntar los setenta Incer Barquero, al frente de la Facultad de Humanidades, desplegó con firmeza su visión y creatividad: convertir sus sueños y esperanzas de educador en una auténtica realidad. Jaime fue una correntada de aire fresco. La UCA bajo su impulso creció y se expandió. Se consolidó y amplió el número de carreras existentes.

El traductor de Tomas Belt, el fundador del Parque Nacional Volcán Masaya, el iniciador y autor de una nueva manera de entender los estudios de la geografía en Nicaragua, el astrónomo y el biólogo, al graduado en Farmacia, el historiador de la Nicaragua aborigen y colonial, el que más ha recorrido las turbulentas aguas del Río San Juan y del Río Coco. Jaime posee el récord de haber escalado uno a uno todos los volcanes de Nicaragua en compañía del entrañable Franco Peñalba. El estudio de la flora nicaragüense se hizo a partir de su gestión en la UCA. La universidad de Missouri envió a un experto a inventariar la flora del país y de paso crear el herbario que existe en la UCA bajo el cuidado de Alfredo Grijalva.

Jaime planeó en las alturas. Desplegó su anchuroso vuelo y bajo su impulsividad creativa fundó e inició en la UCA los estudios de Biología y Recursos Naturales, Sociología, Bibliotecología, Estadística y Computación y los Estudios Generales (1974). Tratando de fortalecer el cuerpo de profesores logró forjar un convenio entre esta casa de estudios y el Banco Central, rectoreado por su hermano Roberto —no siempre el nepotismo produce frutos negativos— para que jóvenes recién graduados se marcharan al extranjero a realizar estudios de postgrados. Se trataba de fortalecer el cuerpo de profesores de la UCA. Jaime es el creador por antonomasia. Un educador con visión de futuro. Desde que llegó a la UCA, ésta comenzó a ser distinta. Me brindó la oportunidad de colarme y ser uno de los fundadores de la Escuela de Sociología. Un poco antes de que se le otorgara este reconocimiento, Jaime ya había recibido orgulloso, de parte del Rector Xavier Gorostiaga, el nombramiento de Decano Emérito de la Facultad de Humanidades en el Auditorio Amando López. Me enorgullece haber formado parte de esta iniciativa.

Su capacidad creativa recibió el respaldo sistemático y necesario del Magnífico Rector, el uruguayo Arturo Dibar, S.J. quien siempre vio en Jaime, igual que en Alberto Chamorro, Presidente de la Junta de Directores de la UCA, a firmes puntales en quienes podía confiar las empresas educativas más difíciles, convencido de que sabrían cumplirlas a cabalidad. El rector Juan Bautista Arríen catapultó su labor.

El gesto de la UCA de otorgarles el doctorado Honoris Causa es una recompensa a su trabajo. Ambas personalidades al aceptar este reconocimiento, en un doble movimiento, honran y son honradas por una universidad abierta hacia el futuro, con sus pies bien plantados en el siglo XXI, que bajo la conducción de una mujer y como una manifestación clara de la Compañía de Jesús de traducir a la práctica lo establecido en la Congregación 34 de esta orden religiosa, de entregar los máximos cargos de dirección a las mujeres, en este caso a la doctora Mayra Luz Pérez, para que conduzcan a la UCA por otros caminos, para continuar explorando nuevas y audaces iniciativas que la sitúen como la mejor universidad de Nicaragua.

¡Gracias Alberto, muchas gracias Jaime por haber aceptado esta merecida distinción! La UCA espera que ustedes continúen aportando sus luces a esta universidad a la que se encuentran ligados para siempre por el camino del afecto y de la generosidad. ¡Así sea!

El autor es decano de la Facultad de Comunicación de la UCA
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