DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23992 / ACTUALIZADA 02:00 am





EL HUMOR DE







La mesa está servida

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. En los últimos 10 años, Brasil estabilizó su economía y creó multinacionales de alto nivel, mas no disminuyó la desigualdad social. Aproximar esos dos países es el desafío de la próxima década

EN ESPERA: Combatir la pobreza debe ser prioridad.

 

Julio Gama
MIAMI

Por cualquier aspecto económico que se analice, Brasil está mejor que hace 10 años. La inflación está bajo control, el PIB sigue en expansión, la inversión extranjera directa se duplicó en el primer trimestre del año, el riesgo país está en uno de sus niveles históricos más bajos, las empresas descubrieron el mercado externo y las exportaciones deben repetir el crecimiento récord de 2004. El desafío que América Economía se impone en este especial es proyectar el país de la próxima década. ¿Cómo será Brasil en 2015?

No hay una respuesta única, porque hay varios Brasil dentro de Brasil. Las dos caras más marcadas son, la de un país que es la sede de multinacionales de nivel internacional, como Embraer —una de las cuatro fabricantes globales de aviones comerciales— y la del Brasil de la desigualdad social, con el octavo peor índice de desarrollo humano del mundo, según la Organización de Naciones Unidas. El Brasil de Embraer, Vale do Rio Doce, Gerdau y Votorantim seguirá creciendo, ocupando un lugar destacado en la economía global. Pero el Brasil en el que el 10 por ciento más rico tiene una renta 32 veces superior al 40 por ciento más pobre, ese Brasil, pide socorro. El desafío de la próxima década será acercar esos dos Brasil o, de lo contrario, continuar con uno que será eternamente “el país del futuro”.

Desde el punto de vista macroeconómico hay razones para creer que Brasil estará mejor. “Basado en el progreso que hemos visto en los últimos años, soy muy optimista en que Brasil estará muy bien en la próxima década, pudiendo mantener una media de crecimiento del tres o cuatro por ciento y hasta más”, dice Charles Collyns, economista jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Brasil. Nada mal para una economía que creció dos por ciento promedio entre 1981 y 2000. Los argumentos de Collyns se basan en la austera política macro que Brasil viene siguiendo hace más de 10 años y que hasta ahora no muestra razones para ser alterada.

“No tengo la menor duda de que los próximos 10 años serán mucho mejores que las últimas tres décadas”, dice Paulo Vieira da Cunha, economista jefe de HSBC para América Latina, en Nueva York. “El país va a mejorar en materia de respeto a la calidad de vida de la población, su estructura institucional, su economía y competitividad”.

En el otro Brasil, sin embargo, fuera de las planillas, la realidad es otra, pues el país sigue citado en todos los estudios como uno de los mayores ejemplos de desigualdad social del mundo. Para enfrentar ese problema, el abordaje actual es que la reducción de la desigualdad no debe ser vista como caridad, sino como una inversión. “La población careciente no debe ser encarada como una carga, sino como un activo, un recurso humano subutilizado”, dice Francisco Ferreira, economista del Banco Mundial (BM), en Washington, uno de los autores del estudio Equidad y desarrollo, presentado por el BM a fines de septiembre.

(c) 2005, América Economía.
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