Klaus Stadthagen, coordinador del Movimiento por Nicaragua
“No vamos a permitir inhibiciones”
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El Movimiento por Nicaragua ha tenido que vencer, en primer lugar, el escepticismo de un pueblo cansado del oportunismo de los políticos, pero aún tiene retos para fortalecer una posición ciudadana firme frente a los abusos de la clase política |
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Luis Felipe Palacios politica@laprensa.com.ni
Tras un año de existencia, el Movimiento por Nicaragua siente que juega en ligas mayores, que “escupe en rueda”, pues. Dicen que su presión en las calles influyó a que los partidos del “pacto”, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), congelaran la vigencia de las reformas constitucionales, las mismas que trastocan el sistema político del país al pasar de un régimen presidencial a uno pseudo parlamentario y las mismas que provocaron una profunda crisis política-institucional, en la que tuvo que intervenir la OEA.
También se enorgullecen por despertar a una sociedad indiferente a las crisis. Llevarlas a las calles, a un terreno que no es el suyo, y hacerse oír en un país controlado por dos caudillos y sus cúpulas, que tienen “secuestrados” a los poderes del Estado y las instituciones públicas.
En sus primeros pasos, según Klaus Stadthagen, coordinador del comité ejecutivo del Movimiento por Nicaragua, se han ganado el respeto de los nicaragüenses, Estados Unidos, los países que integran la Unión Europea y otras naciones, y a no ser ignorados, al menos ahora, por los partidos más fuertes del país.
Pero en el primer año no ha sido todo color de rosa. En varias ocasiones sus protestas contra las reformas constitucionales, el pacto y otras, han parecido perder fuerza, sobre todo después que el Gobierno que preside Enrique Bolaños acuerda con Daniel Ortega, del FSLN, sobre los temas en cuestión, lo cual confunde a la opinión pública y a sus seguidores.
Ahora que las reformas constitucionales pasaron a un segundo plano, ¿cómo van a motivar a la población a asistir a las marchas?
La lucha contra las consecuencias del pacto siguen. Ahí está la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral partidizados, una Contraloría que en ocasiones pareciera responder a intenciones políticas de inhibir a posibles candidatos a elección popular. Eso no lo podemos aceptar.
Por otro lado, también tenemos un segundo enfoque que va ligado a elecciones libres y transparentes para el 2006, porque las elecciones del 2006, que son igual o más importantes que las (elecciones) de 1990, se van a decidir si quedar en un esquema del pasado, en donde los caudillos y cúpulas partidarias controlen el sistema político del país, o romper con el pasado y pasar a un nuevo esquema, con caras nuevas y rotación en el liderazgo político.
¿Qué opinión tienen de la Ley Marco que permitió congelar las reformas constitucionales?
Nunca vamos a aceptar las reformas constitucionales como legítimas. Son total y absolutamente ilegítimas e ilegales, porque rompieron los procedimientos de formación de la ley y eso vamos a seguirlo exigiendo. Por esa razón es que hemos planteado que la única forma que esas reformas puedan ser consideradas, es sometiéndola a un referendo con las elecciones del 2006.
¿Están satisfechos con el acuerdo Bolaños-Ortega?
Estamos en desacuerdo. No es cuestión de posponer los problemas. Los problemas hay que solucionarlos de raíz y la única forma de hacerlo, es consultando a la ciudadanía. Es decir (el acuerdo Bolaños-Ortega), es como quien dice: no apliquemos (las reformas constitucionales) ahorita, pero apliquémoslas después. ¿Bajo qué principio vas a aplicarlas, si nacieron mal?
¿Entonces, creen que Bolaños buscó cómo salvarse a sí mismo?
La verdad es que se logró un paréntesis en la crisis institucional, pero el decir que se logró un paréntesis en la crisis institucional no quiere decir que fue resuelta. La crisis institucional sigue, con las reformas pospuestas únicamente. Hubiéramos preferido muchísimo más, que esas reformas fueran derogadas de la misma forma que fueron hechas y por eso el Movimiento va a seguir luchando por la transformación de las instituciones, para que éstas respondan a los intereses de todos los ciudadanos.
Lo importante es insistir en que esas reformas, de ser puestas sobre el tapete nuevamente, tienen que ser aprobadas o desaprobadas por los nicaragüenses. No es únicamente una cuestión de posponerlas, sino de que la ciudadanía decida si entra o no en vigencia.
Para muchos, la Ley Marco dejó colgado de la brocha al Movimiento por Nicaragua. ¿Qué opina usted?
No, porque seguimos en nuestra lucha. Realmente no respondemos a la Presidencia de la República ni a ninguna fuerza política del país, lo que nos mueve es nuestro amor por Nicaragua y ese deseo que sentimos cuando ves el montón de carros con su banderita azul y blanco. Ese deseo de fundar una nueva república, en la que las instituciones sean independientes, igualdad de acceso a la justicia y en la que no se viole tu derecho a elegir a los candidatos a elección popular, en lugar que se te impongan de dedo. Ese es el tipo de demanda que continuamos haciendo.
Hay quienes dicen que son un brazo del Gobierno. ¿Cómo reaccionan a esos comentarios?
No, de ninguna manera. El Movimiento por Nicaragua es un grupo de ciudadanos autoconvocados, con el único objetivo de tratar de influir en el cambio de las instituciones democráticas y establecer el Estado de Derecho en el país.
¿Quién financia sus marchas? ¿de dónde salen los recursos?
De los miembros, simpatizantes y también de la empresa privada nicaragüense.
¿El Gobierno?
No, no. Todo es proveniente de la empresa privada nicaragüense y de grupos o personas particulares que comulgan con la causa que estamos impulsando.
¿Estados Unidos?
No, tampoco. Eso es algo que nos enorgullece mucho, que todo lo que ha sido el apoyo para estas marchas ha sido netamente nacional: del empresariado nicaragüense, profesores y maestros que dan su tiempo y donan centenas de horas de trabajo para convocar a sus redes de contacto, la Red por Nicaragua y otras organizaciones de la sociedad civil, inclusive el mismo Cosep, que se pronunció fuertemente en contra de las reformas.
¿Expirará el Movimiento por Nicaragua cuando concluya su período el presidente Bolaños?
Vamos a seguir en la lucha por la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho en Nicaragua. Eso pasa, en el próximo año, por una lucha frontal a la posibilidad de que haya inhibiciones, por ejemplo. Las inhibiciones se han utilizado en el pasado en Nicaragua como herramienta política para sacar de la contienda electoral a personas con arrastre popular y ya se están viendo indicios de que eso viene y viene pronto, y el Movimiento por Nicaragua no se va a quedar sin hacer nada. No se va a quedar con las manos ni los brazos cruzados. No lo vamos a permitir.
En ese sentido, el Movimiento por Nicaragua ha presentado la situación en Nicaragua ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, indicando que los derechos humanos podrían ser vulnerados en caso que se den inhibiciones para la carrera electoral, o en caso que no se entreguen las cédulas a los electores.
¿A quiénes podrían inhibir, según ustedes?
Eso se ha hablado bastante en los medios. Ya han sido inhibidos en el pasado Pedro Solórzano, José Antonio Alvarado. Ahora se está hablando que quieren inhibir a Herty Lewites. Lo que me pregunto yo es ¿por qué inhibiciones cuando estas personas están siendo acogidas por una gran cantidad del pueblo nicaragüense? ¿por qué no se iniciaron procesos cuando estas personas no aspiraban a los cargos de elección popular? O sea, obviamente hay una intencionalidad de hacerlo en este momento. No estoy diciendo con esto que vamos a acuerpar a corruptos, ni mucho menos, porque el Movimiento por Nicaragua tiene un compromiso firme en contra de la corrupción y eso es lo que hemos venido exigiendo en estas marchas, pero cuando hay intencionalidad política para inhibir candidatos, ya es diferente, porque ya se está limitando nuestro derecho humano a elegir.
¿Cómo evitarán las inhibiciones?
Vamos a permanecer participando en actividades masivas en las calles. Vamos a denunciar ante la comunidad internacional la violación a nuestro derecho humano de elegir a nuestros candidatos y estoy seguro que si en estas elecciones que vienen hay inhibiciones, la comunidad nacional e internacional va a responder masivamente al llamado que hagan las diferentes organizaciones de la sociedad civil.
EN ESTE MOVIMIENTO NO HAY JERARQUÍAS
Klaus Stadthagen es ingeniero mecánico con maestría en administración de empresas. Estudió en Costa Rica y Estados Unidos. Dirige una empresa que exporta material de construcción al resto de países de Centroamérica.
Llegó al Movimiento por Nicaragua tras leer un anuncio en el periódico, invitando al llamado “Encuentro por Nicaragua”, que se celebró en un hotel capitalino, en noviembre del año pasado. Estando en el encuentro, se incorporó a una mesa de trabajo que discutía el tema de la institucionalidad democrática, de donde surgió el Movimiento por Nicaragua.
Stadthagen explica que el movimiento, contrario a los partidos políticos tradicionales, “es bastante horizontal, no hay jerarquías”.
“Todos trabajamos alrededor de principios y valores comunes”, añade el empresario, quien dice no simpatizar con ningún partido político.
Dice ser un férreo opositor de las reformas constitucionales, porque no se le consultó a la población y eso le huele a dictadura.
“En la historia de Nicaragua han habido reformas constitucionales muy nefastas. Por ejemplo, cuando (Anastasio) Somoza García cambió la Constitución, comenzó la dictadura de los Somoza. Después, en los 80, había una Constitución sumamente presidencialista donde se le daban omnímodos poderes al Presidente de la República, sin ningún balance. Todo respondía a los intereses del Gobierno de turno.
RECUPERAR LAS CALLES PARA EL PUEBLO
Por eso nuestro rechazo a estas reformas ha sido tan empecinado, porque cuando no se consulta a la población sobre el sistema jurídico-político que se desea en nuestro país, surgen las dictaduras”, advierte.
Defiende la idea de protestar en las calles, un terreno donde el FSLN ha logrado sacar mayor ventaja en los últimos 15 años, como partido de oposición. Observa que a los nicaragüenses les gusta ser partícipes del cambio.
Dice que el FSLN ha contribuido al éxito en las calles, con sus amenazas previo a las marchas: “Para junio (de 2005) se dieron las asonadas y quemas de llantas en las calles por un grupo que dice ser universitarios y eso nos motivó más, al hecho de que podían haber manifestaciones cívicas y pacíficas y demostrarle a la ciudadanía que uno puede reclamar los derechos sin violencia”.
El resultado, dice Stadthagen, unas 100 mil personas caminaron el 16 de junio por la Avenida Bolívar.

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