Poesía nicaragüense
Monólogo de Gaia
Claribel Alegría
Nací en el parpadeo de la luz, me escoltaba la lluvia y brotaron del caos los volcanes los árboles los ríos y corrieron los ríos y surgieron los lagos y los mares y yo bailé desnuda entre las olas. El viento un viento norte me envolvió, fui poseída por el viento y engendré gigantes de cien manos y cíclopes y dioses. Soy guardiana de la vida y de la muerte, todos mis hijos vuelven hacia mí, los llamo los conjuro los escondo en mi seno, me nutro de sus huesos y reviven. Yo soy la madre tierra la madre tierra oscura conservo la inocencia que tenía al nacer y miro al universo con asombro. Escucho al universo día y noche lo escucho y renace mi amor. Lo amo en el relámpago en el sol en las galaxias en cada piedra muda en cada vuelo.
María Magdalena
Te amé, Jesús, te amé y tú también me amaste; entre todos los rostros me buscabas y me querías cerca. Me sedujo tu voz, la serena pasión de tu palabra. Sentí temblar tu carne, sentí temblar al hombre cuando ungí tu cuerpo con perfumes y enjugué tus pies con mis cabellos. Pude haberte hechizado y no lo hice, me frenó tu mirada, tu renuncia, entre todos los hombres fuiste el hombre y no quiero curarme de este amor.
El olvido
Al olvido le temo no a la muerte, el olvido es el filo que reduce a serrín vidas obras amores que soñamos eternos.
¿Cómo cantarte?
¿Cómo cantarte pájaro si tu vuelo es más bello que un poema?
¿Quién soy
Nunca sabré quién soy: si una raíz reptante si árbol donde anidan las chiltotas si máscara opresora si espejo iluminando cicatrices o de pronto una luciérnaga aturdida que ha perdido su norte. 
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