Valores, válidos para todos
Las mismas empresas privadas que auspiciaron la promoción y divulgación del Libro de los Valores que el Diario LA PRENSA publicó recientemente en fascículos, es decir, Café Soluble, Canal 2 de T.V., Enitel Aló, LA PRENA, S.A. y Petronic patrocinaron la conferencia Valores y Ética, ¿para qué?, dictada el martes de esta semana por el filósofo mexicano Héctor Zagal Arreguín.
La campaña de valores que están impulsando estas empresas privadas tiene una inmensa significación positiva, considerando la crítica problemática económica, sociopolítica y moral que afronta el país actualmente y el enorme y complejo desafío que plantea la inserción en un proceso de globalización o mundialización que exige mucha capacidad competitiva, incluso —y sobre todo— en el campo de la ética pública y privada, gubernamental y empresarial, administrativa y laboral, social e individual.
En los últimos años se ha venido librando una lucha muy difícil pero indispensable contra la corrupción en el sector público y el peso principal de esa batalla lo han cargado los medios de comunicación social, ante todo LA PRENSA. Pero la corrupción y en general la falta de ética administrativa, profesional y personal no es un problema sólo del sector público, sino que afecta a toda la sociedad.
En realidad, la corrupción y la carencia ética en general es un mal que aqueja a toda la nación. Y esto no se refiere únicamente a la condición muy bien sabida, de que para que un funcionario sea corrupto tiene que existir un sistema de complicidad e impunidad establecido y personas particulares que interactúen en la corrupción con el funcionario público venal. Se trata de que el vicio, el mal, la enfermedad o cáncer de la corrupción, se ha extendido a toda la sociedad nicaragüense y es una fuerza malévola que frena el crecimiento económico, al desarrollo material, cultural y espiritual de los nicaragüenses. Lo cual significa que la corrupción y la carencia de ética son los aliados principales de la grave pobreza que sufre la mayor parte de la nación.
Ahora bien, la corrupción tiene diferentes dimensiones e implica distintos grados de responsabilidad, según el ámbito donde ocurre y las personas que la practican. Por ejemplo, no es lo mismo el caso de un individuo que se aprovecha del cargo de Presidente de la República para robarse 100 millones de dólares del erario, que el empleado público de menor categoría y mala remuneración que se lleva cualquier objeto de oficina, para venderlo. Sin embargo, por su esencia la corrupción y la falta de ética, de cualquier magnitud que sea y cualquiera que la practique dañan a las instituciones y las empresas, y degradan a las personas. Y aunque los políticos “pragmáticos” digan que la ética es un hoyo negro donde nadie debe meterse, porque la corrupción es humana y todas las personas son imperfectas, la verdad es que se trata de un mal que si no se combate a tiempo y con toda la energía que sea posible, se extiende por todas partes y ahoga a la sociedad, o al menos le impide salir de la pobreza material y de la miseria espiritual.
“La falta de ética siempre tiene un costo”, aseguró en la conferencia que brindó el martes pasado en Managua el filósofo mexicano Héctor Zagal Arreguín. Y señaló que en su país, México, el costo de la corrupción equivale a un impuesto del 15 por ciento, lo cual es una enorme cantidad de dinero si se considera la magnitud gigantesca de la economía mexicana.
¿De cuánto será el costo de la corrupción en Nicaragua? No lo sabemos, pero cualquiera que sea su magnitud, todas las empresas y empresarios privados deberían sumarse a la campaña de promoción de valores. Esta es una campaña por el bien del país y de cada empresa y empresario en particular, pues está comprobado que la ética corporativa es una formidable fuente de ventajas competitivas ya que ayuda a atraer más clientes y permite contratar mejores recursos humanos.
La ética no es una solución mágica para todos los problemas que afrontan las instituciones y las empresas, sin embargo la experiencia ha demostrado que les ayuda a reducir los conflictos internos, mejora su imagen exterior y es un componente fundamental del concepto de calidad total que, como muy bien se sabe, tiene una importancia de primera significación en la actualidad.

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