Quince años de “crisis de los misiles”
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Libro de Antonio Lacayo narra tormentoso episodio de los Sam-7 |
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Ex comandos del Frente Norte 3-80, jefeados por “El Chacal”, portan cohetes tierra-aire Red Eye y Sam-7, en 1993, durante el secuestro en Caulatú, Quilalí, de 38 integrantes de una comisión interinstitucional que se encontraba en el lugar buscando el desarme de grupos irregulares.
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Xiomara Chamorro política@laprensa.com.ni
La destrucción de los cohetes tierra-aire conocidos como Sam-7, que se espera sea discutida de un momento a otro en la Asamblea Nacional, es un viejo problema que se inició hace 15 años cuando el Gobierno de Estados Unidos reclamó al entonces Ejército Popular Sandinista, el envío de estas armas a la guerrilla del FMLN en El Salvador.
De acuerdo a Antonio Lacayo, ministro de la Presidencia del Gobierno de la ex presidenta Violeta de Chamorro, todo comenzó el 14 de diciembre de 1990, cuando el entonces embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Harry Schlaudeman, le hizo saber al Gobierno de Nicaragua, que el FMLN tenía Sam-7, Sam-14 y Red Eye.
El episodio, bastante tenso, es relatado en el libro La difícil transición nicaragüense: En el Gobierno con doña Violeta, que Lacayo presentará esta tarde en el Banco Central.
El asunto se movió al más alto nivel en las esferas de los gobiernos de Estados Unidos y la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El embajador de la URSS en Nicaragua, Valery Nikolayenko, le comunicó a Bernard Aronson, del Departamento de Estado, que el jefe del EPS, Humberto Ortega, le había asegurado que desde antes del desarme de la contra, se había puesto fin al envío de armas al FMLN.
Aronson le dio a Nikoyalenko los números de serie de los misiles encontrados en Usulután, El Salvador y posteriormente Eduard Schevardnadze, ministro de Relaciones Exteriores de la URSS, le dijo a James Baker, secretario del Departamento de Estado, que los números de los Sam-14 correspondían a unos entregados al EPS en febrero de 1986.
“Esto ha causado preocupación en Washington, porque se ha faltado a la verdad, ¿qué harán ustedes?”, dice Lacayo que le preguntó Schlaudeman.
En ese momento, el Gobierno de Estados Unidos “sugiere” a Nicaragua inventariar los misiles y devolverle a la URSS esas armas, argumentando que el EPS había violentado su acuerdo con la URSS al enviar ese tipo de armas a los guerrilleros salvadoreños.
Extraoficialmente, Estados Unidos entregó a Nicaragua, mediante un “non paper”, un informe sobre el paradero de los cohetes Red Eye que Estados Unidos había entregado a la Resistencia Nicaragüense.
VIGILADO POR LA INTELIGENCIA
Lacayo dice en su libro, que poco después de su encuentro con el embajador Schlaudeman, le llamó Humberto Ortega para hablar del mismo tema.
“La coincidencia me confirmó que mis movimientos y reuniones estaban monitoreadas por la inteligencia militar, algo que había supuesto desde los primeros días de Gobierno”, comenta Lacayo.
En esta reunión, Ortega le informa que un lote de misiles, justamente Sam-7 y Sam-14, había sido sustraído de los almacenes del EPS, de lo cual se acusó a dos capitanes y al ex mayor Odel Ortega.
En una reunión en la “Casa L”, el ex dirigente del FMLN, Joaquín Villalobos, acepta que todavía tienen cuatro misiles en Nicaragua, otros nueve en El Salvador y que ya habían disparado 15. El FMLN entregó los misiles en un acto en la Embajada de México y con eso se cerró el primer capítulo de la larga historia de los Sam-7 que actualmente continúa creando altibajos en las relaciones entre Estados Unidos y los militares nicaragüenses.
Éste y otros capítulos del particular período que le tocó administrar a la ex presidenta Chamorro y su Gabinete, son pormenorizados en este libro de Lacayo.
Los “cañonazos”, asonadas, recompas, recontras, revueltos, la primera Ley Marco y otros momentos de gran tensión para el país, son relatados por su autor, en primera persona, desde su paso por el poderoso “cuarto piso” de la Casa Presidencial.
Para Ernesto Fernández Holmann, presidente de la Colección Cultural de Centroamérica, del Grupo Financiero UNO, este libro “es un testimonio fidedigno” de la época del gobierno de Chamorro.
“Refleja muy gráficamente lo complejo y difíciles que fueron estos primeros años de transición democrática. Su narrativa describe en detalle los innumerables momentos en los cuales la precaria transición nicaragüense estuvo a punto de naufragar: la imagen y la incansable personalidad de doña Violeta fue lo que siempre nos unificó e impulsó, e hizo posible una sucesión ordenada y sin traumas, circunstancia absolutamente crucial en la consolidación de nuestra democracia electoral”, dice Fernández-Holmann, en la presentación del libro de Lacayo Oyanguren.
EL “NON PAPER”
Según Antonio Lacayo, ex ministro de la Presidencia del Gobierno de Violeta de Chamorro, Estados Unidos entregó un informe extraoficial de los Red Eye que habían sido entregados a la Resistencia Nicaragüense, con el fin de presionar para que el EPS entregara a su vez un inventario de los misiles de origen soviético que tenía en sus almacenes.
“A continuación está nuestra información sobre los misiles tierra aire Red Eye: entregados a la RN: 176 (con el siguiente desglose): disparados a sus objetivos, 50; capturados por el EPS, 13; destruidos por ONUCA en Nicaragua, 83; destruidos por ONUCA en Honduras, 9”. Todo esto explicado en una Tabla I.
En una Tabla II se refería lo destruido por la RN: 10, es decir en total 176 y se explicaba cuántos habían sido destruidos en cada departamento del país, con su fecha respectiva.
El “non paper” tenía una nota al pie del informe que aseguraba que al menos dos de los Red Eye capturados por el EPS habían sido enviados a El Salvador.
Las autoridades del Ejército de Nicaragua declinaron hacer comentarios sobre el libro de Lacayo y sus precisiones sobre el tema de los Sam-7.

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