Libby se declara inocente ante un juez federal
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Lewis Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, asediado por los periodistas. (LA PRENSA/AP)
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EFE
WASHINGTON.- Lewis Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, se declaró ayer inocente de los cargos que se le imputan en el caso de filtración del nombre de una espía, en el inicio de un proceso legal que promete ser largo y tortuoso.
“Con respeto, su señoría, me declaro no culpable”, dijo Libby ante el juez federal Reggie Walton, después de que le leyese los cinco cargos en su contra por obstrucción a la justicia, falso testimonio (mentir al FBI) y perjurio (mentir a un jurado).
“Lo increíble de este caso, es que la mayoría de los testigos, tanto de la defensa como de la acusación, serán altos funcionarios de la Casa Blanca”, dijo a EFE Jack King, portavoz de la Asociación Nacional de Abogados Defensores, quien apuntó que el propio Cheney podría verse obligado a testificar.
La próxima comparecencia de Libby está prevista para principios de febrero y sus abogados señalaron ante el juez que no saben cuándo estarán listos para ir a juicio.
King indicó que es posible que Libby y los testigos de turno no comparezcan ante un tribunal hasta mediados del año que viene.
El escándalo que ha conmocionado la vida política estadounidense arrancó en julio del 2003, cuando apareció publicado en la prensa el nombre de Valerie Plame, hasta entonces una espía de la CIA.
Su ocupación secreta se supo poco después de que su marido, el ex diplomático Joseph Wilson acusase al gobierno de Bush de manipular la información de inteligencia para justificar la invasión de Irak. Wilson vio en la maniobra una “vendetta” gubernamental.

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