JUEVES 3 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23982 / ACTUALIZADA 06:40 pm





EL HUMOR DE





Reportaje especial
Agotados por la bulla

Foto  
. Vecinos del barrio Juan Francisco Menocal, denunciaron ante la Policía Nacional que desde hace diez meses no logran descansar. El insomnio forzado ha llegado de la mano de dos centros de diversión

El ruido que provoca el Sambuca’s Bar, con el volumen alto de la disco y los karaokes, tiene agobiados a los vecinos del barrio Juan Francisco Menocal, quienes recurren a sedantes para medio dormir por las noches.

 

Alejandro Flores Valle
sucesos@laprensa.com.ni.

Kevin y William se marchitan de cansancio. No logran dormir con tranquilidad desde hace diez meses cuando un negocio, llamado el Sambuca’s Bar, se instaló al lado de su vivienda, justamente contiguo a su habitación. La música del negocio no calla sino entre las 2:00 y 3:00 a.m. Kevin, de 12 años, ha bajado sus notas en el quinto grado de primaria. Su hermano William, de 6 años, se muestra somnoliento en su clase del primer grado. Ambos están en terapia

“Ellos no pueden dormir, a veces tienen que tomar sedantes para hacerlo”, expresa el padre de ambos niños, William Baltodano.

Yahaira Crawford, madre de los pequeños, explica que éstos viven con los nervios alterados. Los adultos, dice Yahaira, recurren a los somníferos en ayuda para conciliar el sueño.

William y Kevin quisieran, cada día, que al volver del colegio a su hogar, situado en el barrio Juan Francisco Menocal, el Sambuca’s Bar y otro negocio llamado El Ego’s Bar, ya no se encontraran en el sitio, y ellos pudieran volver a dormir en paz.

El deseo de los niños se transformó en una denuncia de sus padres y varios vecinos en el Distrito Dos de Policía, en la que cuentan el calvario que sufren desde hace diez meses, a consecuencia del ruido que sale como tromba de esos bares.



DENUNCIA VECINAL

El 23 de agosto pasado, ante el Distrito Dos de Policía, un comité del barrio presentó una denuncia en contra del Sambuca’s Bar, que opera frente al restaurante Munich, en la 35 Avenida, y que abrió sus puertas a los clientes como regalo de Reyes Magos, el pasado 6 de enero, según confirmó la dueña del local.

El Ego’s Bar ubicado frente a La Guitarra, sobre la misma 35 Avenida, fue inaugurado a principios de mayo. El 11 de octubre, luego de la denuncia de los vecinos fue cerrado temporalmente por no cumplir las medidas a las que se había comprometido cuando inició operaciones. Reabrió sus puertas y el pasado domingo 23 de octubre a las 11:30 p.m., fue escenario de un pleito entre pandillas, que duró más de 15 minutos, alarmando a todo el vecindario.

Los antisociales lanzaron piedras por doquier, dañaron el techo del bar y los ventanales, así como algunas casas de los vecinos, informó Norlando Escoto, uno de los perjudicados.

El Sambuca’s Bar funciona todos los días de las 6:00 p.m. hasta las 2:00 ó 3:00 a.m.. El Ego’s Bar opera de jueves a domingo en igual horario.

Los pobladores explican en la denuncia, en poder de la jefa del Distrito Dos de Policía, comisionada Rossana Rocha, que desde la apertura de esos bares se han visto afectados por los innumerables pleitos que se producen en las afueras de los locales. Agregan que el funcionamiento de la discoteca y los karaokes los agobia, porque esos locales no prestan las condiciones, debido a que las paredes no tienen aislantes de sonido.

“Las personas que vivimos en los alrededores nos vemos afectadas porque no logramos dormir durante toda la noche debido al excesivo volumen de la música y de las personas que bajo los efectos del licor gritan y cantan por micrófono”, señala el escrito.

La denuncia indica que en el sector existen viviendas, establecimientos de comida, salas de belleza, oficinas en general y un centro médico que aloja pacientes que requieren descanso nocturno.

“Estas personas actúan con maldad en un flagrante atentado a nuestros derechos humanos. Nosotros tenemos derecho a un descanso sin interrupción a como lo expresa nuestra Constitución Política de Nicaragua”, manifiestan los perjudicados.

Los vecinos demandan de la Policía Nacional la regulación de la venta de licor, el volumen de la música, los horarios de apertura y cierre de los bares, y el acondicionamiento de los mismos.



CIERRE TEMPORAL

La comisionada Rossana Rocha confirmó que recibieron las quejas de la población vecina a los bares Ego’s y Sambuca’s. “Entonces empezamos a revisar el expediente para tratar de darle una respuesta a la comunidad, porque en definitiva sabemos que eso es algo que le afecta a la población”, explicó.

Reconoció que las denuncias presentadas por personas que se identifican con nombres y apellidos, números de cédula, hay que atenderlas. “Esas cosas para nosotros son creíbles porque es una comunidad, es un grupo grande de ese sector que se quejaba del ruido”.

A raíz de la denuncia en contra de los bares de la 35 Avenida, la Policía del Distrito Dos investigó la situación y decidió el cierre temporal del Ego’s Bar y el compromiso de parte de la dueña del Sambuca’s Bar de mejorar las condiciones para seguir funcionando.

“A nosotros nos queda estar verificando y si ellos están en la violación de los acuerdos entonces ya vamos con otras medidas”, sentenció la jefa policial, en alusión al Sambuca’s Bar.

La jefa del Distrito Dos de Policía se mostró molesta al conocer que el Ego’s Bar fue reabierto y prometió supervisar personalmente el sitio y tomar medidas en contra de los agentes del orden que violenten las disposiciones y acuerdos policiales.

La Policía del Distrito Dos supuestamente realiza supervisión constante en el Sambuca’s Bar, para comprobar si está cumpliendo las medidas que le impusieron como condición para seguir funcionando. Pero los vecinos, del bar en cuestión, manifiestan que el ruido no para.

“Al iniciar la noche el volumen de la música es bajo, pero al avanzar el tiempo le van subiendo, hasta convertirla en un ruido que perturba la tranquilidad de todos. El estacionamiento sigue siendo un problema ya que los clientes que llegan al Sambuca’s Bar, dejan sus vehículos frente a nuestras casas”, aseguró Noelia Esquivel.

Martha Mercedes Guillén Zúñiga, dueña del Sambuca’s Bar, se comprometió ante la Policía a superar los problemas planteados por los pobladores.

“Pido que se me dé una oportunidad para seguir cumpliendo con el buen funcionamiento de mi establecimiento y me comprometo a cumplir con el horario establecido y superar todos los señalamientos que me hacen los vecinos”, indica el acta de compromiso suscrito por Guillén Zúñiga.

LA PRENSA intentó conversar con la dueña del Sambuca’s Bar, sobre las quejas de los vecinos, pero Guillén Zúñiga no quiso hablar, alegando que no era necesario contestar a las acusaciones que los vecinos le hacían sobre el local. También se buscó la versión del dueño del Ego’s Bar, pero no fue posible localizarlo. Un vigilante del lugar señaló que no sabía donde vivía.



DERECHO A VIVIR SIN RUIDO

Nicaragua dispone de una Ley General del Medio Ambiente que en su artículo 121 declara al Ministerio de Salud (Minsa) como el encargado de regular las actividades que afectan la salud por su olor, ruido o falta de higiene.

La regulación se mantiene en la cancha del Ministerio de Salud, en la nueva Ley General Especial de Delitos contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales, aprobada en lo general por la Asamblea Nacional, el pasado 7 de julio. Esta en su artículo 9, sancionaba con multas desde 500 a 3,000 dólares a las instituciones, personas naturales y cualquiera que contaminara el ambiente con el uso de equipos electrónicos y musicales que perturbasen la tranquilidad de las comunidades.

El artículo causó disgusto entre los evangélicos que buscaron respaldo de diputados liberales y sandinistas y al final el texto fue modificado: las multas bajaron hasta 20,000 córdobas y los templos evangélicos quedaron libres de hacer dentro de sus paredes todo el ruido que quieran.

La medida fue calificada en ese momento por el procurador del Medio Ambiente, Lisandro D’León Mairena, como lesiva al principio constitucional de que todo nicaragüense tiene derecho de habitar en un medio ambiente sano.

Los vecinos del Sambuca’s Bar desconocen la existencia de la legislación, pero exigen que se respete su derecho a dormir tranquilos, pues el ruido que ocasionan los locales nocturnos ha empezado a tener efecto en su salud. “El derecho de uno termina cuando comienza el del otro”, comentó Esquivel quien tiene un pequeño kiosco en el costado norte del Sambuca’s Bar.

“Mi familia y yo nos hemos revisado con el siquiatra. A mí me dijo que tengo una depresión por estrés, por la falta de descanso”, explicó.

Noelia Esquivel asegura que solicitó a los hijos de la propietaria del Sambuca’s Bar que bajen el volumen de la música. La respuesta ha sido más volumen y el argumento de que el ruido es dentro de su negocio.



TRANQUILIDAD POR DERECHO

El asesor jurídico del programa de defensa y denuncia del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), doctor Pedro Contreras Zúñiga, sostiene que los pobladores del barrio Juan Francisco Menocal tienen derecho a vivir con plena tranquilidad y sin obstáculos, ni problemas en su domicilio.

El abogado del Cenidh llamó la atención sobre la necesidad de que el ruido sea controlado mediante la Ley del Medio Ambiente y que la misma permita llevar a los tribunales a los dueños de los bares que violen la ley.

“Es necesario que la ley del ruido regule toda la actuación no solamente de los bares, sino de aquellas personas que además de ocasionar un daño al medio ambiente, ocasionan daños a las personas”, sentenció.

Contreras Zúñiga lamentó que por la vía penal no se pueda hacer algo en contra de los generadores de ruido.

Manifestó que la Policía es la única que tiene la solución en cuanto al control del ruido, porque es quien le otorga y le quita los permisos a los bares.



EL RUIDO AFECTA LA SALUD

Doraldina Zeledón Úbeda, docente, comunicadora y abogada, expresa en su libro Derecho a un ambiente sonoro saludable, que el ruido causa lesiones físicas y psíquicas en las personas.

“Si entendemos por salud, tanto la física como la psíquica y el estado general de equilibrio, no queda duda de que el ruido afecta la salud”, sostiene Zeledón.

La catedrática refiere que el ruido puede causar una lesión que a su vez disminuya la facultad de oír, afectar cualquier órgano o facultades mentales, así como la capacidad permanente para trabajar.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los efectos del ruido en la salud son: pérdida de la audición, interferencia en la comunicación oral, trastornos del sueño y el reposo, problemas cardiovasculares, efectos fisiológicos y psicológicos.



SIN EDUCACIÓN

Doraldina Zeledón sostiene que el ruido es consecuencia de la falta de educación, es decir, que una de las causas del ruido no es el desarrollo, sino el subdesarrollo, situación que estaría ocurriendo en Nicaragua.
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