MARTES 1 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23980 / ACTUALIZADA 01:30 am





EL HUMOR DE




Argentina: ¿quién ganó?

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Danilo Arbilla

BUENOS AIRES.— Tras las elecciones legislativas parciales del pasado domingo 23, la pregunta es : ¿ quién ganó en la Argentina? La respuesta no es simple. Era más fácil darla antes, con las encuestas, que después, con los resultados. Para algunos el vaso está medio lleno; para otros medio vacío.

Si se compara el magro 22 por ciento que llevó a Kirchner a la Presidencia en el 2003 con el más del 40 por ciento que se volcó a los candidatos del Frente para la Victoria ( kirchnerismo), y el 46 por ciento con que conquistó la banca para el senado en el principal distrito —la Provincia (Estado) de Buenos Aires—, la Primera Dama, Cristina Fernández de Kirchner, sin duda fue un triunfo del oficialismo. Kirchner ahora tendrá mayoría absoluta en el Senado (39 en 72).

Puede también mostrar logros emblemáticos: su esposa le ganó por más de 25 puntos a la de Eduardo Duhalde (Chiche); Menem perdió en su provincia de La Rioja frente al candidato que apoyaba el Presidente, y Alicia Kirchner, la hermana, arrasó en la provincia de Santa Cruz, a la que Kirchner gobernó por años “a piaceri”.

Entre los grandes derrotados aparece el ex presidente Duhalde, quien se sumó al ex presidente Raúl Alfonsín, en la categoría de, según los argentinos, “ pollos al espiedo” que siguen dando vueltas pero que ya están muy quemados. Duhalde, de hecho, en éstas era el adversario de Kirchner —pese a que hace dos años lo había llevado de la mano a la Presidencia—, pero desde hace mucho más es el gran enemigo de Menem.

Éste , aunque perdió, igual obtuvo el 40 por ciento de los votos en su provincia e irá al Senado, donde puede ser muy molesto. Habilidad, experiencia, astucia y “ picardía” no le faltan.

La contracara es que el kircherismo no alcanzó a la mayoría en diputados (116 en 257), y que en Buenos Aires (ciudad), segundo distrito más importante, salió tercero y lejos (unos 13 puntos), de Mauricio Macri, de centro derecha, hombre de negocios y presidente del popular club de futbol Boca Juniors. El candidato presidencial era nada menos que su canciller Rafael Bielsa. El segundo lugar fue para ARI, partido de Elisa Carrió, de centro izquierda.

Pero no fue sólo eso. Si la lectura se hace comparando con el pasado, surge que ha habido varios candidatos con mejores performances en la provincia que Cristina Fernández, y que tanto a Alfonsín como a Menem, en sus momentos les fue mejor que a Kirchner en las legislativas de medio período. Por otra parte Kirchner encaró estos comicios como un plebiscito para confirmar su legitimidad, y los plebiscitos, como se sabe, sólo se ganan con el 50 por ciento de los votos, más uno.

El triunfo de Kirchner fue respaldado por unas cuantas alianzas con gobernadores provinciales y caudillos zonales, pero para eso tuvo que prometer y dar mucho. Se dice que “endulzó” el electorado —y socios electorales— con , “anuncios de inversiones, más repartos y subsidios” por cerca de los 8,200 millones de dólares.

Las elecciones, a su vez, perfilaron corrientes importantes de centro derecha, con Macri y algunos fuertes gobernadores a la cabeza, a los que se sumaría el menemismo, y de un pujante y genuino socialismo, Carrió y Hermes Binner, neto ganador en la importante provincia de Santa Fe, que le estrecharían el camino del futuro al neopopulismo kirchnerista.

Es que precisamente el futuro es el problema de Kirchner. Se acabó la campaña electoral y la confrontación. Es momento de gobernar y no de seguir buscando y creando enemigos. Hay que conservar las alianzas, pero parece difícil seguir con los anuncios y el reparto.

La economía está bien, pero la inflación, que se acerca al 12 por ciento anual, amenaza, la pobreza sigue, la inseguridad es creciente, los sindicatos comienzan a rebelarse y reclaman aumentos y los “piqueteros” siguen latentes. Salvo que ahora le declare la guerra al Uruguay, vecino con el cual busca tener algunos roces, Kirchner tendrá que dejar de pelear y demostrar que sabe hacer cosas en paz. El 2007 y la reelección no están tan lejos y las reservas internacionales son muchas, pero hay caminos que a veces se hacen muy cuesta arriba.

El autor es periodista uruguayo.
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