¿Predicción o charlatanería?
 |
|
 |
Muchas son las personas que se ganan la vida “leyendo” las manos de los otros, las cartas y hasta los caracoles. Pero ¿qué tan confiables son? |
|
|
|
|
Leslie Ruiz Baldelomar revista@laprensa.com.ni
En medio de una ensalada de anuncios de un periódico local aparece uno muy particular titulado: Príncipe de la mente (parasicólogos y mentalistas).
Enseguida se pueden leer varias preguntas irrisorias que pueden ir desde ¿Busca tesoros escondidos? hasta ¿Cree usted que está salado?
Prosigue: (Los nuestros son) trabajos ciento por ciento garantizados y a larga distancia. No sufra más y visítenos, aquí está la solución. Le sigue la dirección del consultorio.
El que se lo cree va y se encuentra con una casa común y corriente, pero con pocos muebles. En el ala izquierda de la sala sólo hay un escritorio.
Una mujer mal vestida atiende generalmente y tras anotar el nombre del cliente y cobrarle los 75 córdobas que cuesta la consulta, lo hace pasar a un cuarto donde hace un calor infernal.
Allí, esa misma mujer, se sienta detrás de la mesa que ocupa la habitación. Luego de preguntar todos los datos personales, da a elegir al cliente si desea que le lea el tarot o la mano.
Digamos que la mano. Habiendo elegido, esta mujer regordeta y bajita agarra la mano derecha y a los minutos, sin más ni menos, empieza a decir una sarta de cosas que parecen aprendidas de memoria, pues apenas toma un segundo para respirar.
Más tarde toma una hoja blanca y dibuja la misma mano. En el espacio de cada dedo escribe las palabras dinero, amor, prosperidad, ahorro y trabajo para luego preguntarle al cliente si desea que le resuelva algo en particular.
Digamos que un amor no correspondido. Ella pide el nombre completo de esa persona, fecha de nacimiento y nombre de un familiar fallecido del cliente.
Enseguida se pone a escribir cifras por diferentes partes de la hoja. Tras terminar, se toma cinco minutos y luego afirma que esa persona amada tiene un trabajo de ligamiento. Su cara permanece tiesa durante todo este tiempo.
“Pero puedo romperlo y hacer un nuevo trabajo de ligamiento, nada más que esto le cuesta dos mil 100 córdobas. Pero no se preocupe, puede pagarlo en cuotas. Hoy me deja una parte y luego nos arreglamos”, afirma la supuesta adivinadora, quien asegura haber estudiado este oficio en Argentina y Colombia.
Finaliza la consulta y esta mujer nunca dejó claro para qué quería el nombre del familiar fallecido. Sí reveló que ella no es la única de su familia que brinda este “servicio”. También lo hace su hermano.
EL ARTE DE LA SUGESTIÓN
En el periódico aparece otro anuncio de una “profesora” que, a través de la lectura de la baraja española, es capaz de resolver todo tipo de problemas. Si el cliente presenta el recorte, se lleva a casa un perfume gratis.
El servicio se ha extendido hasta el punto en el que el cliente puede enviar un mensaje de texto a determinado número para, minutos después, recibir los supuestos detalles de su destino.
La pregunta no es porqué hay gente que se dedica a esto. Tampoco si es rentable, sino ¿por qué hay personas que creen en la quiromancia y otras supuestas formas de adivinación?
La psicóloga Ledia Gutiérrez asume que se trata de un asunto cultural. El hombre, desde hace miles de años, busca a personas con capacidad de ayudar, dar consejos o alguna respuesta ante los problemas.
“Hay personas que han estudiado y que científicamente tienen respuestas para algunas cosas. El problema es que también existen los charlatanes, los cuales se aprovechan de la gente que necesita apoyo. Ellos utilizan la sugestión”, afirmó Gutiérrez.
Sugestión significa dominar la voluntad de alguien, llevándolo a obrar en determinado sentido. Es tan poderosa que vuelve creíbles las palabras de quien sabe utilizarla.
“En sicología, por ejemplo, sabemos que hay cuatro tipos de personas: el colérico, el flemático, el sanguíneo y el melancólico. Los adivinadores y todas estas personas también estudian al ser humano y conocen hasta cierto punto sus posibles comportamientos”, explicó la psicóloga.
Según la experta, mucha gente prefiere visitar un adivinador porque es más barato que visitar un psicólogo y también más rápido, en el sentido que este último muchas veces recomienda un tratamiento que sólo puede ser logrado a través de varias consultas.
Además, apunta la psicóloga, el quiromántico suele dar un objeto que puede ser un amuleto, un elíxir o perfume. Esto hace que el cliente se sienta más seguro de quien profesa la quiromancia.
Si bien acepta que hay personas que estudian e incluso se especializan en la lectura de las cartas o manos, Gutiérrez aconseja no dejarse llevar por ello, pues nadie conoce con certeza el futuro.
"SÓLO DIOS CONOCE EL FUTURO"
En este sentido, el padre Osvaldo Tijerino Guerrero, de la Parroquia San Pío X, dijo que sólo Dios conoce el futuro. “Sólo Él lo sabe, aunque no se puede negar que también le ha dado el don a algunas personas, pero son rarísimas”.
Para el sacerdote, la mayoría de las personas que dicen predecir el futuro son charlatanes que a veces la “pegan” (coinciden). “Pero como Jesús dijo, por sus frutos lo conoceréis. Si una persona lleva una vida cristiana sana, es bueno como esposo y padre, puede que tenga el don de Dios. Pero si vive en pecado y sólo quiere lucrarse, definitivamente no hay que creerle nada”, señaló.
El padre Tijerino dijo que no existe mayor suerte que contar con Jesucristo y que sólo Él puede orientarnos.
LÍNEAS REVELADORAS
La quiromancia se centra en el estudio seudo-científico de las líneas y montes que se hallan en las palmas de las manos que, por medio de la observación, revelan supuestamente el perfil psicológico y fisiológico de una persona.

|