DOMINGO 29 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23824 / ACTUALIZADA 1:29 am





EL HUMOR DE




A propósito de la famosa lista negra

Guillermo E. Miranda M.*
opinion@laprensa.com.ni

La famosa lista negra aparecida en LA PRENSA en días pasados, ha suscitado una gran cantidad de comentarios en la población, algunos de los cuales he querido compartir con los lectores del Diario de los Nicaragüenses.

La primera es una gran verdad que ha quedado confirmada una vez más, y es que el Diario LA PRENSA tiene una circulación impresionante y es leída por la gran mayoría de los nicaragüenses. Esto lo demuestra el que en los últimos días no ha existido una sola reunión, ya sea política, social o de cualquier otra índole, en la que el comentario obligado de todas, era el análisis de los nombres aparecidos en la famosa lista.

En un comedor popular en la ciudad de Sébaco, mientras me encontraba comiendo mi tradicional gallo pinto con carne asada, en la mesa contigua tres productores y un ganadero discutían sobre la famosa lista negra. Después de una gran cantidad de análisis y comentarios sobre los nombres que ahí aparecen, el consenso fue el siguiente: la lista no puede ser tan falsa porque de los ochenta y nueve nombres que aparecen, hay más de veinte que han confesado que ya se las habían suspendido, y se sabe, decían ellos, que hay por lo menos otros veinte a los que se las han quitado y se han quedado calladitos para evitar los señalamientos públicos.

Seguí mi camino y al llegar a Estelí, ciudad a la que me dirigía, mientras me encontraba renovando la licencia de mi esposa en los corrillos de la Policía, volvió a saltar el mismo tema entre un grupo de personas que se encontraban realizando diligencias en dicho recinto. Al principio todos tenían una opinión diferente pero a medida que avanzaba la conversación, iban poniéndose de acuerdo en que dicha lista tenía algunos nombres que era imposible que fueran corruptos y menos terroristas, entre ellos si mal no recuerdo se nombraba a don José Castillo, al ingeniero Agustín Jarquín y uno que otro nombre más. Aunque a decir verdad no eran muchos los que se salvaban del juicio de los participantes de la tertulia.

Dos días después, mientras me encontraba esperando para rasurarme en la barbería a la que asisto desde hace doce años, volvió a saltar el tema de la famosa lista. Una vez más cada uno de los presentes tenía su propia opinión y todos sin excepción, incluyéndome a mí, conocíamos a uno o más de uno de los desvisados y dependiendo del grado de afecto que se tuviera por el mismo, así era la benevolencia con que se le trataba. Pero a lo que me quiero referir, fue al análisis de mi barbero.

Ya sea por la forma en que abordó el tema o por la agudeza mental que le imprimió, lo quiero compartir con ustedes como comentario final a la famosa lista negra. Su comentario fue el que todos los aparecidos en la lista viven o han vivido en algún momento de sus vidas del erario, es decir, decía el barbero que han vivido de los impuestos de los que trabajamos y nos sudamos para ganarnos el pan nuestro y el de ellos. Finalizando con la lapidaria expresión de que de todos los que aparecen en la lista, en el caso de que no fueran corruptos, no era más que por la falta de una buena oportunidad para corromperse.

* El autor es colaborador de la página de Opinión de este Diario
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