DOMINGO 29 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23824 / ACTUALIZADA 1:29 am





EL HUMOR DE




Un artículo de Oscar R. Vargas sobre el caso de la “lista negra”

Oscar-René Vargas*
opinion@laprensa.com.ni

Por la fatuidad y la torpeza de los personajes que intervinieron en la elaboración de la “lista negra”, podemos afirmar que los acusados por el Diario LA PRENSA siempre tuvieron la razón: en realidad toda la maniobra de la “lista negra” es producto de un gigantesco complot. Como todos sospechamos, en realidad existió una conjura de dos ministros de gobierno en la elaboración de esa lista. Entonces, no nos encontramos frente a una simple comedia de enredos, sino ante una verdadera tragedia nacional: se ha iniciado una persecución ideológica en Nicaragua.

Imaginemos (sólo por un segundo) la siguiente posibilidad: el astuto y maquiavélico Ministro Represor, animado por el listo y shakespeareano Ministro Bachiller, deciden urdir una trama para realizar por fin una de las tareas para las que fue elegido Ministro Represor: desprestigiar a los intelectuales sandinistas. Reconociendo la imposibilidad de atacarlos de manera directa, la pareja intuye una brillante estrategia: elaborar una “lista negra” cuyo único objetivo es desprestigiar a las personas que aparecen, para socavar sus críticas a las políticas del gobierno. Así, poco a poco, los Ministros se dedicaron a caldear los ánimos, embaucan a LA PRENSA y hacen hasta lo imposible para convencer al Presidente de que su encono contra los intelectuales sandinistas es auténtico e indeleble.

Al principio, el Presidente duda: tras años de dedicarse a atacar todas las acciones del sandinismo amplio, le parece peligroso que de pronto los ministros le ofrezcan en bandeja de plata la “lista negra”. Sin embargo, la idea de golpear, políticamente, al sandinismo amplio le arrebata el sueño: hay que aprovechar las circunstancias para desprestigiarlo.

Tentado por su propio demonio, el Presidente evalúa sus opciones: algunos de sus consejeros le sugieren prudencia y evitar prestarse al juego sucio de sus ministros, pero al final su antisandinismo y sus deseos de venganza triunfan en su ánimo. Sin atender razones, el presidente Bolaños autoriza a sus ministros no sólo de “filtrar” la “lista negra”, sino de convertirse en los más activos desinformadores de los medios de comunicación.

Su apuesta es simple: aunque la medida resulte impopular, el costo político, piensa, será pagado por el sandinismo y por los liberales arnoldistas. Acostumbrado a imponer su punto de vista, el Presidente autoriza la publicación, dispuesto a matar dos pájaros de un tiro. Golpear a los intelectuales sandinistas y arrinconar a magistrados y diputados de los otros poderes del Estado.

A la hora de decidir el destino de la “lista negra” deciden suministrarla a LA PRENSA, el Editor General del Diario impone su línea y todos los periodistas tienen que acatar las directrices. Ya no hay marcha atrás. Piensan que los acusados no van a reaccionar a la ya famosa “lista negra”, van a encajar el golpe sin chistar. LA PRENSA cumple su palabra de publicarla. Los ministros se muestran tan orgullosos que incluso comienzan a atacar a los que supuestamente no tienen visa estadounidense, porque ellos sí la tienen.

Es entonces justo en el momento en que el Presidente, los ministros y LA PRENSA —y sectores de la sociedad— se hallan convencidos de la vileza de los miembros de la “lista negra”, cuando los intelectuales, miembros del sandinismo amplio, comienzan a denunciar el “terrorismo ideológico” del Gobierno y de LA PRENSA. Entonces comienzan a retroceder: el Canciller dice que la “lista negra” fue elaborada en un restaurante de la ciudad de Managua y que no fue él, la Embajada norteamericana les echa la culpa del embrollo a personeros del Gobierno y, LA PRENSA confiesa que la “lista negra” es falsa (18 de mayo) y piensan publicar para el sábado 21 de mayo, presionados por miembros de su Consejo Editorial, los nombres de las personas que filtraron el documento falso.

Sin embargo, en el fin de semana del viernes 20 al domingo 22 de mayo, después de días de acerbas críticas recibidas por LA PRENSA en los diferentes medios de comunicación del país, el Presidente, los ministros y propietarios de LA PRENSA, se reúnen para evitar que la verdad salga a relucir y deciden publicar, el lunes 23 de mayo, un nuevo editorial donde vuelven a decir, en un editorial, que las “listas existen”. Tomaron esa decisión por el temor que si aparecían los nombres de los ministros, el Gobierno se iba a debilitar, aún más, en el escenario de la política nacional.

Al leer la carta de la Consejera de Asuntos Políticos de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua queda claro de la “existencia de bases de datos de personas de todas partes del mundo” en Estados Unidos, pero en ningún momento dice que la “lista negra” publicada por LA PRENSA y fabricada por los ministros exista. Todo gobierno del mundo tiene una base de datos del movimiento migratorio de todas las personas que entran y salen de un país, pero eso no significa la existencia de una “lista negra”. Cualquier persona que viaje a Estados Unidos es incorporada a su base de datos y no solamente eso, sino que le toman foto y tiene que poner su dedo para que le registren su huella dactilar. El Presidente, los ministros y los dueños de LA PRENSA se encuentran en la base de datos de Estados Unidos, al igual que todos los nicaragüenses que viajan a EE.UU. Lo más grave es que LA PRENSA podía decir, como salida honorable, que su fuente los había engañado, esa fue la tónica del editorial del miércoles 18 de mayo. Ahora, después del editorial del 23 de mayo, LA PRENSA y el Presidente son cómplices de los ministros que elaboraron esa lista falsa y apócrifa.

Cuando fue elegido en el 2001, el Presidente recibió la tarea de acabar para siempre con la corrupción y el autoritarismo, y en ese momento la posibilidad de concretar un gobierno de unidad nacional con el FSLN parecía difícil, pero no remota. Más allá de sus divergencias ideológicas, el Presidente y el FSLN cohabitaron durante dos años. Por desgracia, la mezquindad y la inconsistencia del Presidente, presionado por Estados Unidos, impidió que se concretase la cohabitación política durante todo su período presidencial.

Desde entonces, Nicaragua se ha visto sumergida en una disputa tripartita que, al menos hasta ahora, ha sido ganada por el FSLN; aprovechándose de la crisis de sus rivales, aseguró su triunfo en las elecciones municipales del 2004 y se llenó de confianza para regresar al gobierno en 2006. En este escenario, la “lista negra” falsa buscaba como desprestigiar al sandinismo, como una forma de entorpecer el posible triunfo electoral del sandinismo amplio en el 2006.

El esperpento de la “lista negra” tiene, pues, un solo punto positivo: ha vuelto a mostrar la verdadera cara del Presidente y sus ministros ante la opinión pública. En la larga guerra por el 2006, el Presidente ha perdido de rebote una de sus mayores batallas, sus dos ministros más queridos se encuentran envueltos en la elaboración de la “lista negra”. Por su parte, LA PRENSA, al publicar la “lista negra” (16 de mayo), luego retractarse (18 de mayo) y, por último, tratar de engañar a sus lectores (23 de mayo), exhibió de nueva cuenta el lado más falaz y oscuro de su línea editorial. ¿Cómo creer en su discurso de decir siempre la “verdad” cuando miente del modo más vergonzoso?

Lo terrible de esta historia es que el Presidente y sus ministros y sus consejeros no solamente urdieron un complot contra la libertad de pensamiento de todos los nicaragüenses, sino que comprometieron la democracia del país. Por esa acción criminal de los ministros, Nicaragua retrocedió en todos los órdenes. El melodrama deviene, así, en tragedia: más allá de las excusas, el Presidente es el verdadero responsable del estancamiento del país, de su polarización en los últimos meses y de su debacle política y económica que pueda suceder en el futuro inmediato. Nada de eso se borra con una simple disculpa ni con una obtusa represión al libre pensamiento de los intelectuales. La “lista negra” demuestra que en realidad existe un complot contra Nicaragua, urdido a partes iguales por el Presidente, los ministros y el Diario LA PRENSA.

* El autor es sociólogo
Este artículo fue publicado en otro periódico de Managua. Por razones obvias y tratándose de este desagradable asunto, hacemos una excepción a la regla de que no publicamos artículos que ya aparecieron en otro medio.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Un artículo de Oscar R. Vargas sobre el caso de la “lista negra”

La Libertad y Santo Domingo, el rostro minero de Chontales

Pastores auténticos

La relatoría, una excelente estrategia para el aprendizaje

A propósito de la famosa lista negra

La famosa “lista negra” y su relación con la historia