DOMINGO 29 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23824 / ACTUALIZADA 1:29 am





EL HUMOR DE




Cosas veredes Sancho amigo
Don Toño hilvanó silbando su bella Balada campestre

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. Al declamar, el rostro de don Toño se transfigura. Sus ojos ven el paisaje invisible quedescribe y al penetrar en mundos tan divinos, el éxtasis que eso le produce se aprecia en las tonalidades y el ritmo que da a sus palabras, expresión feliz y fácil, tradicional y naturalista,dice ser compositor del monte y no del mundo... Pero sólo sabe silbar

Don José Antonio Morales Lazo.

 

Mario Fulvio Espinosa
departamentos@laprensa.com.ni

La casa está levantada sobre un farallón que antes fue barranco, para el granadino común es una “casa de acera alta”. Viéndola desde abajo parece querer desplomarse sobre la calle pero... ¡ahí está! El alero es amplio y sobre sus travesaños algunas tejas guardan precario equilibrio para no caer. En otro tiempo alguien pintó con cal las paredes que hoy lucen agrietadas, los cascajos que han quedado adheridos dibujan en ella enormes ramificaciones nerviosas color marrón.

Una sola ventana y una sola puerta tras la que nos espera, sentado en su silla, el poeta. Cara grande, redonda, piel de cacao arrugado, sonríe al vernos pues ya nos esperaba. “Son puntuales ustedes”, comenta.

Dentro de la vivienda la pobreza llena todos los resquicios, resulta inverosímil pensar que sumido en ese espacio lóbrego el poeta pueda contemplar los esplendorosos amaneceres campiranos que nacen del Oriente y los atardeceres de oro de la campiña al declinar la tarde en Occidente. Ni que pensar que pueda escuchar la gárrula armonía de los pájaros y los sonidos de la naturaleza con los que suele acompañar sus bucólicas melopeas.

Pero ésa es la casa del Barrio del Otro Lado donde ha vivido toda su vida don José Antonio Morales Lazo, ése ha sido su nido, ahí ha dejado sus abrojos, sus rastrojos y sin duda, algunas alegrías.

Campesino él y campesina su poesía, cada verso de la Balada campestre transpira paz y armonía. Podemos decir que es un naturalista, quizá un primitivista del arte poético, transido de amor por el terruño.



LA BALADA CAMPESTRE

“Vengo por la Balada campestre —le digo—, a escucharla de sus labios, a oírla henchida de armonías y dulzuras”.

No se deja rogar, cierra los ojos y dice: “Alguien toca la melodía... y sobre la melodía voy hablando...

“Hay en las tardes camperas,/después que el sol quemó los llanos y las praderas y a lo lejos se escuchan los balidos salvajes de los becerros que llegan./ Allá por las tardes, de las aves se oye el trinar/ lindo universo de gorjeos al cantar.../ Mariposas equivocadas que van de flor en flor y llevan sus miradas vagas y no se fijan en mi amor.

En el patio rodean caminitos de hormigas,/y en el campo el trigo levanta su estiva./ En la choza, de palo a palo, cuelgo el humilde bramante de una hamaca, donde duerme y reposa una inocente chamaca/.

Los mugidos de las vacas se despliegan en el corral/ y el viento juguetea y saca la hoja seca del zarzal.

Detrás de las lomas lejanas la tarde campestre murió/ y se viene el susurro del sonido de campanas en oración/ que le dan gracias a Dios, con amor y paz”.

Respira profundo al concluir y me dice: “¿Que le pareció mi balada?” Me quedo mudo, y recuerdo lo que Nicolás Guillén le dijo al Che Guevara: “¿Qué puedo yo decirte comandante, si el poeta eres tú?”



DOÑA JULIA, UNAMADRE “TAYACANA”

Pasamos a otros tópicos. “Esta calle se llama Avenida Arellano, pero yo nací al otro lado, precisamente en el Barrio del Otro Lado. Eso fue un 28 de noviembre de 1922 y el otro día calculaba que tengo 82 años, seis meses y no sé cuántos días. Mejor es que usted saque la cuenta.



¿Sus padres eran granadinos también?

No, mi papá era chontaleño, se llamaba Alejandro Lazo, mi mamá era Julia Morales, nacida aquí, en el Barrio del Otro Lado. Ya murió también, yo no tuve hermanos, sólo algunos de parte de padre.

Este barrio era muy pobre, siempre ha sido así. Para aliviar la pobreza y darme lo que buenamente podía mi mamá cocinaba. No era que cocinara lo escaso que había en la casa, sino que salía a cocinar a domicilio. Y yo siempre iba detrás de ella.

Mis primeras letras las conocí de Xalteva, donde el maistro Nicho, ahí me enseñaron las primeras letras. Ya después anduve en la Escuela Pública de Moncada, pero no estudié más.



¿Siempre ha vivido en Granada?

Siempre. Aunque a veces mi mamá se iba por el lado de Managua a trabajar, yo andaba con ella, pero después nos veníamos para Granada. De mi padre sólo puedo decir que murió antes del terremoto del 72. De parte de él tuve tres hermanos, Miriam, Alejandro y María Teresa.



¿Qué recuerdos tiene de cuando fue chavalito?

Mi mamá siempre me crió reservado, calmo, no jugaba mucho, me mantenía en los trabajos con ella, mejor dicho no jugué con los chavalos del barrio, no hubo tiempo. Pero eso sí, mi mamá me sacaba en veladas, también me disfrazaba de indio para las fiestas de San Jerónimo.



¿Cantaba en esas veladas? ¿Ejecutaba algún instrumento?

No, no sé de música, sólo sé silbar, silbaba pues pero ahora ya no puedo silbar, ya se acabó mi afinación. Mi mamá me sacaba en los carteles, le gustaba que yo cantara y que yo bailara.



¿Qué son o eran los carteles?

Los carteles son como los disfraces de Masaya, bailar en las calles, ése es el cartel. Existían los carteles del 7 de diciembre que eran muy famosos, porque todos los barrios sacaban sus carteles y bailaban, y eso es todo, o mejor dicho, mi mamá me introdujo la cultura musical.



¿Cuénteme la historia de la Balada campestre?

Bueno, pues como mi mamá me introdujo en las veladas, ahí me encontraba con los grandes artistas, uno de ellos era Alberto Ferrey, el famoso Indio Pantaleón, era granadino y salía a escena vestido de campesino. Desde que entraba al escenario venía rascándose y cuando se rascaba las partes nobles ahí era la risa de la gente. Yo lo miraba y me preguntaba: ¿Por qué será que se rasca tanto éste? Y era que representaba al indio pulgoso, ocurrente, igualado, mal hablado. También trabajé con otro artista diriambino al que le decían el Indio Armonioso, Juan Ramón Bermúdez se llamaba, tocaba el serrucho y era el papá del compositor Carlos Ramón Bermúdez.



Entonces... ¿Cómo surge en usted la preciosa Balada campestre?

Yo silbo como pájaro, eso me ayuda a la inspiración, pero tuve que buscar a alguien que acompañara mis silbidos con la guitarra, pero tengo que decirle que esa balada tuvo varios nombres, el primero era Invitación y era música construida a puro silbido. Cuando la dejé terminada cambié y le puse Meditación indígena, pero era sin silbidos, el guitarrista que interpretaba mis silbidos era don Ramón Trujillo, de aquí de Granada, él fue uno de los primeros que la tarareó. Pero otro día se me ocurrió ponerle Balada de meditación indígena y para no cansarle el cuento como a los dos años le hice el poema, el poema se llama Balada campestre y el fondo musical lo perfeccionó Armando Morales Barillas.



¿Hace cuánto fue eso?

La melodía me nació en 1954 y dos años después me brotó el poema, en el 56 salió completa, entonces ya unía el verso con la música y se oye perfecta. Pero tengo otra balada que se llama Capricho de la naturaleza. Ahhh, y otra que es la Balada azul.

La Balada azul la hice al conmemorarse los cien años de haber nacido Rubén Darío. Resulta que yo visitaba el Liceo de Lolita Soriano, madrina de todos los artistas. Un día ella nos pidió que hiciéramos algo para conmemorar el natalicio de Darío. Así cada quien agarró su propia idea y yo agarré la mía. Hice un Intermezzo dedicado a Lola Soriano, y esa misma música ocupé para el poema de Rubén que se llama Balada azul, se la voy a declamar porque termina con el acróstico de Rubén Darío. Escuche bien:



LA BALADA AZUL PARA DARÍO

“El día que te fuiste se rompió el firmamento para darte paso a la inmortalidad./

Pasa con tu cortejo triunfal,/pasa con tu carroza de cisnes y musas/ guiada por majestuosos centauros/,que llevan hojas de laurel en sus pelucas y en sus manos, para el glorioso ciudadano.

Pasa por todos los cielos hermano./¡Oh simple Maestro del verso nicaragüense!

Quiero verte pasar en el carruaje de mi fantasía/cubierto de multicolores imágenes que contrastan con la luz del día./ Y quiero verte pasar en el trono real de blanco tul/ deshojando tus versos de Prosas Profanas y tu inmortal libro Azul.

Perdona mis remembranzas/ os hice para ti un acróstico/ lleno de amor y añoranza, y dice así:

Romanzas de gloria te cantan las Américas y Europa/

urbes universitarias mundiales hoy te evocan/

bonito vástago de caoba, noble y pinolero/extracto original de todo el universo entero/ Norte, Sur, Este y Oeste, enmudecieron de dolor el día de tu muerte.

Darío fue reconocido por España./Antorcha viva de futuras mañanas/

río caudaloso de inspiraciones/

indígena sencillo con millares de insinuaciones,/

orgullo honorífico de mi suelo patrio.

Sigo tus pasos como una hormiga,/alcanzarte jamás, porque no son millas, ni son kilómetros, ni son semanas,/ ni son cien días, son cien años que viste por primera vez,/ en tu Nicaragua, porque Dios lo quiso, la luz del día.

Que mis palabras, se las lleve el viento por esos caminos viejos de León,/

áridos, polvorientos a posarse con mi pensamiento,/

a la tumba donde reposan los restos de aquél que en vida fuera,

Félix Rubén García Sarmiento.



POBRE DE VIAJE YPOBRE DE VIEJO

¿Nunca le dio a usted por decir que nació en la Calle Atravesada?


No, no. Pero sí, de verdad, los granadinos son muy fachentos, pero son leales y tranquilos. Yo ya nací en el monte porque aquí era monte. Por eso digo yo que soy compositor del monte y no del mundo.



Me imagino que eso de ser poeta le dio mucha labia. ¿Se casó algún día?

Claro que sí, mi esposa era la Auxiliadora Gómez y viví con ella muchos años. Me abandonó porque fui muy mujeriego y no soportó las dudas. Pero era así porque yo cantaba en la radio, se me oía en la radio, se me oía en serenatas, y una gran porción de mujeres me seguía, me enamoraban y no se por qué, porque no ganaba mucho y era pobre de joven como ahora soy pobre de viaje y de viejo..



OTRAS COMPOSICIONES

¿Y ahora qué hacedon Antonio?


Componer, ya compuse otra melodía que se llama Los caprichos de la naturaleza ya la grabé.

¿Cómo está viviendo don Antonio?

Pobremente, pobremente, pobremente, solamente.



LOS GRANADINOS Y LEONESES

“Dicen que los granadinos son muy fachentos pero ahí nomás. Pero también dicen que los leoneses son pinches, pero ahí nomás también. Yo creo que ésos son dones que tienen ellos. Dicen que el granadino es botarata, pero también eso lo pongo en tela de duda”, señala el compositor de la Balada campestre, José Antonio Morales Lazo.
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Don Toño hilvanó silbando su bella Balada campestre