DOMINGO 29 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23824 / ACTUALIZADA 1:29 am





EL HUMOR DE





Reportaje especial
Niños de hogar postizo buscan generosos padrinos

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. Más de cien niños que fueron víctimas de problemas sociales como el maltrato, el abuso y el abandono, encontraron un hogar en la Fundación Remar, pero les hace falta un padrino que los apoye en su crecimiento y ayude a sus padres sustitutos en la tarea de hacer de ellos profesionales de bien

Más de cien niños esperan a un padrino que les ayude a mejorar sus condiciones en las casas hogar de la Fundación Remar con un aporte de 200 córdobas mensuales. Los padrinos podrán interactuar con los niños si lo desean.

 

Arlen Regina Pérez
nacionales@laprensa.com.ni

Un carrito, una muñeca, un lápiz, un cuaderno, estos son algunos de los regalos que los niños esperan en su día.

Para los pequeños de la Fundación Remar, su mejor regalo sería “un padrino” que les ayude a cumplir sus sueños.

Remitidos por el Ministerio de la Familia (Mifamilia), la mayoría por abandono, maltrato, abuso y orfandad, llegan a los hogares de la fundación y encuentran en ellos, una casa dos padres, dos madres y muchos hermanos.

Las casas de la fundación están dirigidas por dos matrimonios y sus hijos, quienes comparten con los niños remitidos por Mifamilia.

“Nuestros niños se crían con los demás niños, no hay distinción, se sienten como una familia. Este es un hogar, un albergue o un orfanato, es la casa de ellos”, describió Sofía Vilanoba de Barrientos, esposa de Erick Barrientos, ellos son uno de los matrimonios que cuidan a los más pequeños de la Fundación Remar.

Pero el amor de esta gran familia a veces no es suficiente para darles las atenciones que los pequeños requieren. Por eso Remar está promoviendo el Proyecto de Apadrinamiento de Niños (PAN), con el lema “Ellos tienen hambre... y tú puedes ser su PAN”, que consiste en buscar padrinos para más de cien niños.

La labor del padrino es entregar 200 córdobas mensuales para los gastos del ahijado, a quien puede conocer, visitar y revisar su desempeño académico como parte de su labor de padrino.

Remar inició sus funciones en Nicaragua en 1992; actualmente cuenta con diez casas hogares, donde brindan terapia de restauración y rehabilitación a personas que han sufrido problemas sociales.

Además de los 200 adultos con problemas de adicción, indigencia, y marginados sociales, Remar también atiende a 130 niños en cuatro hogares diferentes, donde son ubicados de acuerdo a su edad.



LAS ESCRITORAS

En la casa hogar Arca de Noé están los niños más pequeños, 16 en total, cuatro varones y el resto niñas. Niños muy despiertos, llenos de alegría y energía.

Jennifer Alonso, de tres años, tiene la edad promedio de los niños de la casa. Le gusta jugar beisbol con los hermanos de la casa y los juguetes.

Cuando sea mayor Jennifer quiere ser escritora de cuentos infantiles. “Me gustaría escribir cuentos de perros, pájaros, manzanas, árboles, flores, de niños, casas y fiestas divertidas y relojes”, relató la niña.

Esta ilusión la comparte con otra de las niñas de la casa y amiga inseparable, Abigail Reyes, de cinco años.

A Abigail le gusta además jugar con su hermanito José David, de tres años, ellos llegaron juntos al hogar.

Otro de los pasatiempos de la pequeña es tocar un piano de juguete en el que interpreta las primeras notas de una canción infantil conocida como Estrellita.

A unas cuadras del Arca de Noé se encuentra la casa hogar Ruth, donde habitan 35 niñas un poco mayores.

La casa no está llena de juguetes como la anterior, pero las condiciones son las mismas, una casa, una gran familia, niñas llenas de sueños y metas para el futuro.

Maira Lidia López, tiene 13 años, cursa el cuarto grado, asegura que es una buena estudiante y que su clase favorita es formación cristiana, muy acorde con su gusto por leer la Biblia.

Su sueño es ser maestra para poder enseñar a los niños que no saben leer.

Maira lleva cinco años en el hogar y lo mejor que ha vivido en éste son los momentos con sus compañeros.

“Con mis compañeras jugamos, a veces jugamos pelota y otras las más grandes nos enseñan juegos nuevos”, relató.

Muy parecida a Maira es Franchesca Martínez Pérez, de diez años. Ella cursa el tercer grado y también quiere ser maestra.

Franchesca tiene dos hermanas en ese hogar y otras dos en otro hogar de Remar.

Esta futura educadora sueña también con ser bailarina y ya se va preparando al recibir junto a sus hermanas del hogar clases de baile folclórico. A ella le encanta participar en las actividades de Remar bailando y relató que antes de estar en la casa Ruth, estuvo en el Arca de Noé.



LA MAYOR DE LAS HERMANAS

Ana Karina Benitez Estrada, tiene 13 años. Lleva seis años en la Fundación Remar, pero se ha vuelto una hermana mayor dentro del Arca de Noé, donde cuida a los pequeños.

“Me pongo con ellos a jugar como haciendo ejercicios. Los más pequeños son más quietos que los más grandes”, comentó la jovencita.

Manifestó que además supervisa que vayan bien en clases, les revisa sus cuadernos y cada día les pregunta cómo les fue.

Aseguró que todos van bien, menos las gemelas —Verónica y Patricia, de cuatro años—, “que no hacen bien las cosas porque sólo viven rayando cuadernos”.



PADRES EN UNA GRAN FAMILIA

Erick Barrientos y Sofía Vilanoba de Barrientos viven en el Arca de Noé. El matrimonio tiene tres hijos, pero cuida a los 16 de la casa.

En cada casa apoyan además tres o cuatro adultos. Algunos de los problemas con los que deben lidiar al cuidar a tantos niños es el de la organización, por eso en cada casa se tienen horarios que permiten que los pequeños tengan momentos de recreación, pero también que desarrollen sus habilidades y hagan sus tareas.

“Las encargadas somos prácticamente las mamás sustitutas, nos encargamos del cuido, la limpieza, la alimentación, de la educación del niño, de reforzarle en sus tareas”, especificó Vilanoba.

Señaló que una vez que Mifamilia les remite a los pequeños lo primero que se hace es un chequeo médico para determinar la atención que se les brindará.

En caso de necesitar apoyo, Remar cuenta con un equipo técnico que incluye psicólogos.

Aseguró que a parte de hacer de la casa un hogar y no un orfanato, es enseñar a los niños hábitos que por las condiciones en las que vivían anteriormente no habían podido adquirir.

“Son niños que vienen desde pequeñitos y traen malos hábitos de salud, limpieza, no se les ha fomentado nada y esa es nuestra labor”, explicó Vilanoba.

Aclaró que en Remar ellas cuentan con las condiciones adecuadas y el material para cumplir con esa tarea de enseñar buenos hábitos.

Esta mujer que es madre para los 16 niños, tiene 29 años y aunque nunca se imaginó una familia grande ahora la tiene.

Vilanoba se mostró a gusto con formar parte de esta Fundación. “Remar es una obra maravillosa, de amor y misericordia. La misión es llegar a los más necesitados de cada país”.



UN GRANITO DE ARENA

El apoyo que la Fundación Remar da a Nicaragua es un granito de arena en la lucha por mejorar las condiciones de vida de las personas que han sido víctimas de problemas sociales como el abandono, el maltrato, el trabajo infantil y las adicciones.

En una población de 5.2 millones de habitantes, según datos de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida del año 2001, el 3.2 por ciento de los niños y adolescentes entre cero y 14 años son huérfanos totales, la mayoría están en los rangos de edades comprendidos entre los cinco y nueve años y entre los diez y 14 años.



BUSCANDO FONDOS PARA UN SUEÑO

El Proyecto de Apadrinamiento de Niños (PAN) de la Fundación Remar busca padrinos para más de cien niños.

Los padrinos deberán pagar 200 córdobas mensuales para apoyar en los gastos de útiles escolares y materiales.

Erick Barrientos, encargado de relaciones públicas de Remar, señaló que aunque esta Fundación es más conocida por el trabajo de recuperación de jóvenes drogadictos, también tienen hogares de niños.

Al inicio Remar recaudaba fondos de diferentes maneras. “Las más utilizadas era vendiendo calcomanías y afiches. Eso fue en los primeros tres o cuatro años. Actualmente eso ya no se hace, ningún interno de la Fundación Remar sale a pedir dinero, ni a recaudar fondos”, explicó.

Ahora se mantiene con las ganancias de tiendas de ropa y las ventas de chile, desinfectantes y muebles que se elaboran en talleres de Remar.

PAN está diseñado para apoyar en el gasto de los más pequeños.

Para quienes deseen conocer a los niños pueden asistir a Fundación Remar, situada de El Arbolito 1c. abajo 1 ½ c. al lago, el 4 de junio donde celebrarán su día, o a plaza Metrocentro el 2 de julio próximo, donde participarán en diferentes actividades, ese día se presentarán artistas nacionales como Mario Montenegro, y Otto de la Rocha. Además de desfiles de moda y números para niños.

Para quienes deseen apadrinar a uno de los niños de esta fundación pueden llamar a los teléfonos 222-4545 ó 268-7720 escribir a remar@interlink.com.ni



PAN PARA MENORES

“Esta idea nace debido a la necesidad que se tiene con el trabajo que se hace con los niños. Remar cubre todos los gastos: alimentación, vestuario, educación y salud. Con el tiempo incrementó el número de personas atendidas. En los diez hogares se atienden 400 personas, 110 son niños que van a beneficiarse con el proyecto PAN. La idea es que sigan teniendo los beneficios pero de una mejor manera”, afirmó Erick Barrientos.
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