¿Qué está en juego con un no?
AP
El referendo francés sobre la primera Constitución de la Unión Europea, tendrá profundas consecuencias para el futuro del continente. A continuación un panorama general de lo que está en juego para algunos países.
— Gran Bretaña: en apariencia, el triunfo del no en la consulta popular de Francia podría colocar en una situación incómoda al primer ministro Tony Blair, que se ha manifestado en favor de la Constitución. Pero en privado, Blair podría acoger el hecho de que ya no sería necesario que liderara una campaña difícil en respaldo del sí en un referendo británico. Es que esa votación sería innecesaria si los franceses rechazan el documento.
— Alemania: la victoria del no podría generar dudas sobre un nuevo sistema de votación de la UE que ha sido planeado, que le dará a Alemania un mayor peso dentro del bloque. Podría, además, demorar el proceso de unificación europea que Alemania apoya con firmeza.
— Polonia: como nuevo integrante de la UE con la mayor tasa de desempleo del bloque, muchos polacos temen que cualquier contratiempo para una mayor integración pueda perjudicar su suerte económica. Varsovia también considera que una mayor unificación europea frustraría a Rusia. Pero algunos polacos sospechan que la Constitución podría llevar a una pérdida de la soberanía nacional y esperan que los franceses la rechacen.
— Rusia: Moscú ha observado la expansión de la UE con cautela, especialmente ahora que las ex repúblicas soviéticas de Letonia, Lituania y Estonia son miembros del bloque. El triunfo del no sería acogido por los rusos.
— Turquía: si gana el no en el referendo francés, podría complicarse el ingreso de Turquía a la UE, ya que los políticos europeos estarían menos dispuestos a integrar a un país relativamente pobre y musulmán, en medio del escepticismo de los votantes europeos.
— Italia: la dolce vita italiana ha sido puesta en duda por el proceso de unificación europea que la ha enfrentado a dolorosas reformas y ha cambiado la moneda local por el euro, reduciendo el poder de compra de las familias. Un voto negativo de los franceses a la Constitución podría intensificar el debate entre los italianos que desean proteger su vieja forma de vida y los que ven a una Europa más unida como el medio para el progreso de su país.

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