Gobierno de Lula enfrenta acusaciones de corrupción
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Luiz Inacio Lula da Silva
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AFP
SAO PAULO.- La ola de acusaciones de corrupción contra aliados del Gobierno del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, se mantuvo en auge ayer con la divulgación de nuevas denuncias de prensa, que prometen engrosar la investigación abierta en el Parlamento esta semana.
En el centro de la atención está el Partido Trabalhista Brasileiro (PTB), aliado del Gobierno, que fue nuevamente acusado en la revista Veja, del sábado, de cobrar 40,000 reales mensuales (16,800 dólares) a través de un alto cargo de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) acusado de ganar dinero con autorizaciones irregulares.
El escándalo de corrupción se desató con una denuncia de esa revista, que mostró hace dos semanas en vídeo a un alto funcionario de correos, cobrar coimas a empresarios, asegurando que tenía la connivencia del presidente del PTB, Roberto Jefferson, y que casos parecidos ocurrían en otras empresas estatales.
Posteriormente la revista aseguró que Jefferson intentó cobrar de un alto cargo del Instituto Brasileño de Reaseguros, 160,000 dólares mensuales. El escándalo dio alas a la oposición que consiguió crear esta semana una comisión parlamentaria de investigación (CPI) en el Congreso, sobre los correos.
Veja aún afirmaba ayer que, si esa comisión encuentra culpable a Jefferson, éste “amenaza con arrastrar” a altos cargos del Partido de los Trabajadores de Lula, incluido el jefe de Gabinete, José Dirceu.
Las denuncias han desatado una polémica en Brasil sobre los entresijos de la vida política: el gran número de altos cargos en empresas públicas que son nombramientos políticos entregados a aliados.
Además, pone al descubierto la fragilidad de la base aliada del Gobierno, que si hubiera estado unida podría haber frenado la creación de esa investigación parlamentaria, y llevar el caso a la justicia, como quería el presidente Lula.
Lula afirmó que la oposición impulsó la investigación para adelantar la campaña a las elecciones presidenciales y legislativas de 2006. La afirmación, según la prensa brasileña, fue hecha en un encuentro privado en Japón con el presidente de Portugal, Jorge Sampaio.

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