JUEVES 26 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23821 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Ejército boliviano cierra filas tras presidente Mesa

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. Dos tenientes coroneles rebeldes piden la renuncia del mandatario, pero cúpula militar rechaza un golpe
. Petrobrás de Brasil, que perdería US$40 millones con nueva ley de hidrocarburos, parará inversiones

Policías avanzan hacia manifestantes en medio de una nube de gas lacrimógeno en La Paz. Las marchas que exigen la nacionalización de los hidrocarburos volvieron a paralizar ayer la ciudad.

 

Agencias

LA PAZ.- Las Fuerzas Armadas respaldaron el miércoles al presidente de Bolivia, Carlos Mesa, tras el pronunciamiento de dos militares rebeldes que pidieron su renuncia y agregaron confusión a la situación de un país acosado por manifestaciones y protestas.

Horas después de que Mesa anunciara su decisión de permanecer en el poder hasta el fin de su mandato, en agosto de 2007, los tenientes coroneles Julio Herrera y Julio César Galindo emitieron un comunicado en nombre de un supuesto movimiento forjado en el seno del Ejército.

“En el Palacio no tenemos presidente y Bolivia no tiene gobierno”, indicó Herrera, quien a continuación exigió la renuncia de Mesa.

El llamamiento rebelde fue contestado inmediatamente por las Fuerzas Armadas, que ratificaron su respaldo al Gobierno vigente y anunciaron sanciones contra los insubordinados.

La actitud de oficiales “que pretenden enlodar y desprestigiar a la institución con afanes golpistas no representa el sentir de los componentes de las Fuerzas Armadas, que se mantienen firmes en defensa del Estado de Derecho, la democracia y la institucionalidad del país”, indicó un comunicado de la cúpula militar.

El “Movimiento Militar Generacional”, hasta hoy desconocido, existe desde hace un año y está compuesto por oficiales de las tres divisiones de las FFAA y con graduación intermedia, según el militar rebelde, que no especificó el número de integrantes.

Galindo y Herrera revelaron además su intención de “hacerse cargo del gobierno”, aunque aclararon que su propósito “no es un golpe militar, es una proclamación que el pueblo está pidiendo a gritos, a voz en cuello”.

El grupo dijo estar del lado de los manifestantes que reclaman la nacionalización del gas natural y el petróleo y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Entre los sectores movilizados, los más radicales han tratado en varias ocasiones de penetrar a la Plaza Murillo, donde se hallan los edificios del Ejecutivo y el Congreso.

La respuesta de las fuerzas del orden con gases lacrimógenos al lanzamiento de piedras y dinamita volvió ayer a derivar, al igual que en las dos jornadas anteriores, en verdaderas batallas campales.

“Estamos muy preocupados por los serios desafíos a la estabilidad de Bolivia que plantean grupos de oposición radicales que amenazan los avances del país, duramente obtenidos, en materia de democracia, desarrollo económico y la lucha contra el narcotráfico”, dijo Jonathan Farrar, subsecretario de Estado para la lucha antidroga internacional de EE.UU.

PETROLERA BRASILEÑA CONGELA INVERSIÓN

La gigante petrolera brasileña Petrobrás se encuentra ante una situación muy grave en Bolivia y baraja la posibilidad de una nacionalización, dijo la ministra brasileña de Minas y Energía, Dilma Rousseff.

La ministra, citada por la agencia de noticias Estado, dijo que Brasil trabaja con todos los escenarios posibles de desenlace de la crisis en que está sumergida Bolivia, donde la empresa petrolera ha realizado sus mayores inversiones en los últimos años. Entre esos escenarios está la nacionalización de los activos de la empresa propuesta por movimientos radicales en ese país.

“Trabajar con esa hipótesis..., pues siempre trabajamos con todas, pero espero que no sea esa la que prevalezca”, dijo la ministra en Seúl, donde se encuentra con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Bolivia dio curso la semana pasada a una nueva ley de hidrocarburos que mantiene las regalías sobre la producción de las empresas petrolíferas en el 18% y crea un impuesto adicional del 32%.

La empresa hizo saber que la nueva ley la forzaba a congelar sus planes de inversión en el vecino país, estimados en 4.000 millones de dólares, inclusive proyectos para polos petroquímicos que permitirían industrializar la riqueza gasífera boliviana y asegurarle mercado en Brasil.

La decisión de Petrobrás podría contaminar otros proyectos en los que Brasil participa en Bolivia. La nueva ley disminuirá las ganancias de Petrobrás en 40 millones de dólares anuales en ese país.

“Estamos muy preocupados y por supuesto Petrobrás mantiene lo que está haciendo actualmente en Bolivia, pero no invertirá más en tanto no esté claro cuál será el resultado de esta crisis”, dijo la ministra.
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