Convergencia
Fernando A. Malespín
El FSLN ha hecho un negocio político muy importante al desarrollar una estrategia que desembocó en la Convergencia Nacional, cuando enfrentaba una coyuntura que le era adversa totalmente.
Las tres derrotas en elecciones presidenciales de Daniel Ortega, el colapso de la economía en la década de los ochenta, el fantasma de la piñata, la acusación por supuesta violación, el enriquecimiento ilícito de algunos comandantes, la erosión política como consecuencia de la inmoralidad del FSLN, obligó a la cúpula comunista a ceder espacios políticos a nuevos socios estratégicos para garantizar lo que les quedaba del botín revolucionario y buscar métodos para ampliar posiciones en las instituciones del Estado y fortalecer así el poder político.
La magia de convencimiento del FSLN llegó a tal grado que logró llevar a sus filas al inteligente y ambicioso ex Ministro de la Presidencia, don Antonio Lacayo, con el cuento de que si Daniel Ortega ganaba las elecciones sería nombrado Canciller de la República. Si el orgullo de don Antonio fue doblegado al aceptar la propuesta de un FSLN desprestigiado y condenado por el pueblo, así también fueron entusiasmados cuadros sobresalientes de los partidos: Conservador, Socialcristiano y Liberal Independiente, los cuales aparecen constantemente en televisión al lado del dictador comunista, por haber logrado algunas posiciones concedidas por el FSLN.
Todo este accionar de los políticos nicaragüenses, que ha colocado en ventaja al FSLN, después de estar fracasado, sugiere las siguientes preguntas: ¿Cumplirá Daniel Ortega la promesa de poner en libertad al reo Arnoldo Alemán? ¿El Consejo Supremo Electoral será capaz de respetar la voluntad mayoritaria de los que repudian el pacto?
Es indudable que el pacto bipartito del FSLN con el PLC ha venido a consolidar aún más el poder de la cúpula sandinista, que ha recibido en bandeja de plata, de parte del doctor Alemán, la entrega política de Nicaragua a cambio de su libertad.
Por ahora no es posible detener el avance político del FSLN y Daniel Ortega, por la complicidad y complacencia del PLC. En estos momentos puede darse hasta la destitución del Presidente Bolaños. ¿Y después? Todo tiene su término y la última palabra está en manos del pueblo.

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