“Los muertos no deben agarrarnos por las mangas”
Igor Diyakonov
Hace poco todo el mundo celebró el 60º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Constatamos con satisfacción que LA PRENSA, así como muchos otros medios de información en varios países, prestó gran interés a este tema, haciendo su aporte a la divulgación de la información objetiva sobre la guerra más sangrienta en la historia de la humanidad, sus resultados y el papel decisivo de la URSS para lograr la victoria.
Nuestra atención la atrajo también el editorial publicado el 14 de mayo con el título “¿Cuál liberación?” En éste se destaca justamente el papel importante histórico de la creación del transcurso de la Segunda Guerra Mundial de la alianza entre la URSS y los Estados occidentales que posibilitó aunar los esfuerzos en la lucha contra el nazismo y fascismo.
Al mismo tiempo el mencionado artículo contiene algunas afirmaciones que a nuestro juicio necesitan aclaración. Por ejemplo se cita a la presidenta de Letonia, Vaira Vike-Freiberga, diciendo que “ya es hora de que Rusia encuentre el valor para diferenciar entre sus héroes y sus tiranos, para poder condenar los crímenes que cometió la Unión Soviética en nombre del comunismo”.
Estimados lectores pueden llegar a la conclusión falsa de que la cuestión tocada en el artículo hasta hoy en Rusia se queda sin respuesta. Basándonos en los principios democráticos de la libertad de la opinión y la palabra, respetando el punto de vista de la redacción de LA PRENSA quisiéramos informar que las violaciones de la legalidad, el menoscabo de los derechos y libertades humanos, etc. cometidos durante los gobiernos de Stalin fueron condenados aún durante el XX y XXII Congresos del Partido Comunista soviético en 1956 y en 1961 respectivamente y no volvieron a ser repetidos posteriormente. Más tarde en nuestro país aparecieron muchas obras científicas, artículos politológicos, así como las obras de arte (libros y películas) que reprobaban el “culto de la personalidad” de Stalin, las violaciones de los derechos humanos, así como unas acciones ilegítimas en la política exterior de la antigua URSS. Los dirigentes de la URSS y después de la Federación de Rusia en reiteradas ocasiones expresaban la posición condenatoria con respecto a tales hechos.
En lo que se refiere al anexo secreto al Tratado de no agresión (firmado por cancilleres Molotov y Von Ribentrop) entre la URSS y Alemania nazista de 1939, como recordó el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante su conferencia de prensa el 10 de mayo a.c., este documento aún en 1989 en la sesión del Congreso de los diputados populares de la URSS fue condenado y calificado como jurídicamente inconsistente. La Federación de Rusia siendo la sucesora de la URSS mantiene la misma postura referente a dicho documento.
Así pues en nuestro país ya desde hace mucho fueron hechas respectivas evaluaciones y conclusiones históricas. En el libro de la historia mundial, por desgracia, hay muchas páginas trágicas: numerosas guerras sangrientas, colonialismo, esclavitud, eliminación de pueblos enteros.
Nosotros lamentamos los sufrimientos humanos de las épocas pasadas y estamos haciendo todo lo posible para evitar que se repitan en futuro. Sin embargo, como ha subrayado Vladimir Putin, “los muertos no deben agarrarnos por las mangas e impedir que avancemos adelante” hacia el triunfo de las ideas de humanismo, justicia, libertad, dominación del derecho sobre la fuerza, la igualdad real de todos los miembros de la comunidad internacional, los Estados grandes y pequeños, industrialmente desarrollados y en vías de desarrollo.
El autor es Embajador de la Federación de Rusia.

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