Opinión económica
Planificación ecoturística
Octavio Escobar
La actividad turística presenta un significativo auge en toda el área centroamericana y su segmentación preocupa mucho a los conservacionistas por el crecimiento turístico que se da en los lugares naturales. De aquí nace el nuevo concepto no muy entendible y de amplio uso como estrategia de mercadeo por su prefijo “eco”.
El ecoturismo surge como una respuesta o reacción ante este crecimiento turístico y que implica un desplazamiento considerable de visitantes —y todos los servicios y actividades que éstos demandan— hacia un medio frágil, para el cual no es clara la consecuencia de su impacto. Un clásico ejemplo en nuestro país es el “recién descubierto” Cañón de Somoto que en apenas dos meses fue convertido en un vertedero de basura por los visitantes.
Ceballos-Lascurán, 1996, señala que “el ecoturismo es un estilo de ofrecer y practicar turismo cuya premisa básica es que el disfrute de las generaciones futuras no se vea afectado negativamente por los visitantes de hoy día”. Destaca que “el ecoturismo debe contribuir directa e indirectamente a la conservación de la biodiversidad y a la vez, busca mejorar la calidad de vida de las comunidades aledañas a los sitios en que se practica”.
Uno de los problemas que se presentan en nuestro país, que se inicia en este importante rubro, y para los mismos operadores de turismo, es el que los diferentes productos turísticos que se ofrecen y venden como ecoturismo no responden a la expectativa del concepto, generándose una distorsión y deformación del mismo. En Nicaragua no existe un organismo nacional regulador de la actividad ecoturística, a excepción de la Iniciativa Centroamérica Verde (ICV) que emprendió, desde hace un par de años, un proyecto de certificación de sitios ecoturísticos, entre ellos la dos veces ganadora a nivel mundial, Finca Esperanza Verde.
En consecuencia, es de urgente necesidad la constitución de un organismo o entidad reguladora que pueda certificar la sostenibilidad turística de una propuesta, operación, planta o producto ecoturístico. Una Sociedad o Cámara Nacional de Ecoturismo que debe afiliarse a la Sociedad Mesoamericana de Ecoturismo y a la Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES, por sus siglas en inglés), manejada esta última por Martha Honey, considerada una experta en la materia.
Es importante destacar que el administrador de un área natural, llámese reserva, refugio, parque nacional, etc., además de cumplir con la misión de proteger la diversidad del ecosistema, debe tener mucho cuidado en que los impactos negativos sean los mínimos posibles. Estos impactos son provocados por la masiva presencia de visitantes que llegan a los destinos ecoturísticos. De esa suerte se debe hacer un estudio con alta calidad profesional llamado estudio sobre determinación de la capacidad de carga ecoturística.
En nuestro país, únicamente la Reserva Natural Volcán Mombacho —en comanejo con la Fundación Cocibolca/Marena— cuenta con un estudio de esa naturaleza, realizado por el ingeniero Mario A. Garnier V., de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y quien con su tesis optara al grado de maestría en Ingeniería Forestal. El trabajo fue presentado en el V Congreso Internacional de Universidades por el Desarrollo Sostenible y el Medio Ambiente (OIUDSMA) en octubre del 2004 realizado en el antiguo Convento de San Francisco, Granada. La capacidad de carga se define como “el máximo grado de uso recreativo que un sitio silvestre puede recibir en forma consistente con la conservación a largo plazo” (Summer, 1942/Frazier, 1990).
Finalmente, en el pasado mes de abril se llevó a cabo la I Feria Nacional de Turismo (Fenatur) que lleva como epígrafe Conozcamos Primero Nicaragua. La actividad que se desarrolló en el Centro de Convenciones del Hotel Crown Plaza los días 16 y 17 de ese mes fue organizada por AC-Eventos y cuyo principal objetivo fue dar a conocer la oferta turística del país y promover el turismo interno. Allí estuvieron presentes las touroperadoras, los sitios ecoturísticos que conforman la Iniciativa Centroamérica Verde (ICV), la Red de Reservas Silvestres Privadas, el Intur y muchos más. Pero lo más importante es crear conciencia de que en nuestro país existen destinos turísticos de naturaleza muy bellos y al nivel de los mejores del mundo.
El autor es director Ejecutivo de Fundación Cocibolca.

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