MIéRCOLES 25 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23820 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Jesse Owens y la marca de marcas

Foto  

Jesse Owens.

 

EFE

ANN ARBOR/EE.UU.- Jesse Owens, leyenda del atletismo y del deporte mundial con cuatro títulos olímpicos en los Juegos de Berlín en 1936 bajo el régimen nazi, refresca la memoria de la historia al cumplirse hoy 25, setenta años de una hazaña inigualable: lograr seis récords mundiales en 45 minutos.

Una pequeña placa sobre un monumento de ladrillos a pie de pista, compartido con los estudiantes de la Universidad de Michigan muertos en combate, recuerda el hecho que se produjo el 25 de mayo de 1935 en Ann Arbor.

Inscrito en la Universidad de Colombus (Ohio) gracias a sus aptitudes atléticas, James Cleveland Owens, un estudiante de 22 años que se financiaba sus estudios trabajando en un surtidor de gasolina, se presentó en la Universidad de Michigan para una reunión el 25 de mayo de 1935.

Una caída dos semanas antes comprometió su participación. No recuperado del todo tuvo que convencer a su entrenador para que le permitiera saltar a la pista, al menos para probar. Así lo hizo y los dolores desaparecieron para proceder a una especie de milagro deportivo a partir de las 15 horas de aquel día.

A las tres y cuarto de la tarde, Owens igualó el récord mundial de 100 yardas con 9.4 segundos. Las dudas sobre su estado se despejaron, incluso para su entrenador.

Diez minutos más tarde encara el foso de salto de longitud y marca 8.13 metros en el primer intento. Un nuevo récord mundial que duraría de 25 años.

Poco después, con el público en estado de asombro permanente, Owens establece la mejor marca mundial de 220 yardas con 20.3, y a las 4 en punto de la tarde se apunta con 22.6 la plusmarca de 220 yardas vallas.

Numerosos historiadores del deporte atribuyen a Owens los récords del mundo de 200 y 200 vallas en el paso de sus 220 yardas y de la misma carrera con obstáculos, aunque no fueron oficiales ese día por la diferencia del sistema métrico.

Al año siguiente, Owens, hijo de un esclavo de Alabama, se presenta en los Juegos Olímpicos de Berlín como plusmarquista mundial de los 100 metros (10.2) en una competición marcada por la propaganda del III Reich. En aquella circunstancia, Owens desbarató la teoría de la superioridad de la raza aria con cuatro victorias en seis días.

Owens acaparó los títulos de 100 metros, 200, longitud, por delante del alemán Lutz Long, y relevos 4 x 100.

Convertido en héroe nacional, los dirigentes americanos le preparan una gira exhibición por Europa, pero el atleta sólo fue a Suecia antes de volver a su país, donde los directivos, enfurecidos, le sancionaron.

Jesse, sobrenombre que deriva de las dos iniciales de sus nombres (James Cleveland), decide hacerse profesional y explotar su imagen. Su decisión le convertirá en un mito en la historia del deporte mundial.

Para ganarse la vida, vence en una carrera contra un caballo en el descanso de un partido de futbol, juega al baloncesto y hace cine junto a la célebre Shirley Temple.

Su pasado condujo al presidente Dwight Eisenhower a nombrarle embajador itinerante con un sueldo anual de 75,000 dólares.

Owens murió de cáncer de pulmón el 31 de marzo de 1980 a los 66 años, meses después de haberse pronunciado en contra del boicot americano a los Juegos Olímpicos de Moscú.
.


---
 

 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

León amenaza

El tiempo de Cabrera

El Matagalpa sale del sótano

Alex y Posada se desbordan

Holmann: .333

¡A decir la verdad!

Yáder Vélez

Diriangén tras extranjeros para el Torneo de Apertura

“Se nos quitó el miedo”

Siete latinos rumbo a Cooperstown

Infantería a paso firme

Posiciones

Juegos de hoy

Universidades de fiesta

Francerís lidera enduro de Estelí

Núñez gana un boleto al CCCAN

Quedan “out”

Jesse Owens y la marca de marcas

Breves