Tiempo, bendito tiempo
Educar sola a un hijo varón es todo un reto para una mujer. Como la única universidad para aprender a hacerlo es la vida misma, María Eugenia García, trabaja todos los días para sacar notas excelentes como mamá de Roberto, su hijo de cuatro años.
Todas las mañanas levanta a Robertito para llevarlo al colegio, el cual está estratégicamente ubicado cerca de su trabajo, García & Bodán abogados y notarios, localizado en Los Robles.
María Eugenia desayuna con su hijo todas las mañanas, ven un ratito dibujos animados y después lo lleva al colegio. A las 8:30 a.m., ya se encuentra en su oficina y por unas horas deja a un lado la carrera más difícil de su vida, ser madre separada, para asesorar a clientes en materia de propiedad intelectual, área corporativa y mercantil.
Se graduó a los 25 años de licenciada en derecho en la Universidad Católica de Nicaragua, en 1998. Cuando su hijo tenía dos años, realizó estudios de postgrado en aspectos legales de negocios internacionales, el cual fue ofrecido por la Universidad de Georgetown y el INCAE.
Esta abogada le dio leche materna a su hijo hasta los once meses de edad. Se despertaba a las 6:00 a.m., para utilizar el extractor y dejarle dos biberones de leche materna listos. Al medio día llegaba a casa y repetía su rutina matutina, mientras en la noche, lo amamantaba directamente de su pecho.
María Eugenia piensa que en los primeros años de su vida, a su hijo no le dolió cuando ella debía ausentarse por el trabajo, pero considera que mientras va creciendo, toma más conciencia de la situación y le demanda más tiempo.
“Poco a poco él ha ido dándose cuenta de la necesidad que tiene de mí. Hace muchas preguntas, se está dando cuenta de muchas cosas que pasan a su alrededor y entonces me pregunta y me cuestiona, pero trato de explicarle que mi trabajo va en beneficio de todos”, afirma María Eugenia.
Esta madre y jurista, generalmente sale del bufete de abogados a las 8:30 p.m. “Tengo un horario que yo administro, no tengo que marcar tarjeta, nadie está controlando mi tiempo, pero es difícil salir temprano, me quedo hasta tarde en el trabajo y cuando regreso a la casa, ya encuentro a Robertito dormido”.
Como todo niño inteligente, Robertito tiene dudas que necesita aclarar. Una de ellas es por qué su mamá llega tarde a casa, mientras que las mamás de sus amiguitos llegan temprano o simplemente están en casa todo el día. “Yo le explico la naturaleza de mi trabajo, que salgo más tarde porque mi trabajo es diferente”. 
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