SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 24 DE MAYO DE 2005



 
La mujer que todo lo pudo

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.Nadie dijo que combinar los estudios y la carrera profesional con el matrimonio y los hijos sería fácil, pero se puede lograr con éxito si hay equilibrio
.“Hay que tratar de equilibrar los estudios con el hogar, siempre dedicar tiempo a los hijos y al esposo, no hay que excederse en el trabajo porque uno se cansa. La clave está en saber organizarse y no descuidarse, porque hay mujeres que cuando llegan a los 40 años se descuidan”.

Dra. Martha Montenegro. Ginecóloga, especialista en fertilidad

 

Las monjitas del colegio Santa Teresita, de Masaya, no imaginaron que la visita a un barrio marginal realizada junto a sus alumnas a inicios de los años setenta, cambiaría la vida de una de las jovencitas. Ver a niños morir debido a la falta de atención médica hizo que Martha Montenegro descubriera su vocación. Ese día supo que quería ser médico.

A los 16 años se fue a León para estudiar el año básico en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. “En esa época, sólo dos mujeres habían estudiado medicina en Masaya. Yo me convertí en la tercera. Eran los años setenta y la mayoría de las mujeres estudiaban para ser secretarias o trabajar en bancos”, dice la doctora Martha Montenegro, desde su consultorio ubicado en el segundo piso del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.

Después de siete años de estudios en la UNAN-León, se trasladó a Estelí para cumplir el servicio social. Al conocer las necesidades de las mujeres, despertó su inquietud por la ginecobstetricia y fue parte del segundo grupo de ginecólogos graduados en nuestro país.

En 1980 se casó y tuvo dos hijos. Para cuando su segundo hijo tenía un año de edad, enviudó. Martha tenía apenas 28 años. Su primer esposo murió de “un cuadro viral, pudo ser dengue, posiblemente uno de los primeros casos”, recuerda.

En medio del dolor, llegó una luz de esperanza. Su trabajo destacaba como residente en el Hospital Fernando Vélez Paiz, razón por la que la Organización Mundial de Salud, le ofreció una beca para realizar una especialidad en el Centro Médico Mexicano de Seguridad Social.

La decisión de alejarse por un año de sus hijos, quienes en esa época tenían 1 1/2 años y 4 1/2 años de edad, la tomó gracias a que sus padres la motivaron a aceptar la beca y se ofrecieron a cuidar de sus hijos mientras realizara sus estudios.

La soledad y la añoranza la visitaban cada fin de semana. De lunes a viernes se refugiaba en los estudios, pero los sábados y domingos, la invadían los deseos de abrazar a sus hijos.

Una vez que concluyó sus estudios en ginecología endocrinóloga, microcirugía, andrología e infertilidad, regresó a Nicaragua y organizó la clínica de fertilidad humana en el Hospital Bertha Calderón, además, empezó a impartir clases a los médicos residentes del último año.

Montenegro es una de las pioneras al hacer conciencia en la sociedad sobre la importancia de la infertilidad.

LLEGÓ EL AMOR... PARA QUEDARSE

Durante una conferencia que impartía, uno de los oyentes se le acercó después de su exposición, interesado en ser su paciente. Seis meses después sería el amor que tocaría a su vida nuevamente, se trata del economista Róger Cerda, con quien lleva 18 años de matrimonio y con quien procreó tres hijos.

A su esposo se le presentó la oportunidad de estudiar una maestría en Harvard. Martha y sus hijos lo acompañaron. Durante su estadía en Estados Unidos, Montenegro tuvo la oportunidad de conocer la Escuela de Salud Pública de Harvard, donde realizó investigaciones sobre infertilidad. Sus estudios le permitieron dedicarse a la docencia y desde hace seis años imparte clases de maestría en salud reproductiva en la UNAN-Managua.

Mientras ella estudiaba, sus hijos asistían a clases, tenían ocho y cinco años de edad en ese entonces. “Esa etapa fue muy bonita porque pude compartir mucho tiempo con mis hijos y dedicarme como esposa y ama de casa, así como gozar de una cultura distinta”.

Para 1990 había nacido su tercer hijo y Martha regresó a Nicaragua junto a su familia. “En algunas cosas, como la medicina, nuestro país estaba atrasado y entonces me integré a la Asociación Médica Nicaragüense”. Desde 1990, la organización ha realizado congresos médicos ininterrumpidamente, para apoyar a otros médicos a actualizarse en distintas especialidades.

La doctora Montenegro es madre de cinco hijos. Realiza campañas de educación contra la obesidad. Imparte clases en una Maestría en Salud Reproductiva.

Montenegro es, además, presidenta de la Sociedad de Climaterio y Menopausia. Realiza jornadas educativas para salud femenina y contra la obesidad. “El éxito consiste en saber lo que se quiere”.  
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