Finalmente llegaron
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 | ¿Cómo pueden dos seres tan pequeños llenar tanto una vida? Sandra Torres, una exitosa mujer de negocios que dirige una de las empresas del Grupo Pellas, luchó por años para convertirse en madre |
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Sandra Torres. Gerente de GBM |
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El tiempo y las opciones se agotaban. Sandra llevaba seis años sometiéndose a métodos para embarazarse. Viajó a Estados Unidos con su esposo y fueron sometidos a tratamientos exploratorios. Nada funcionaba. Los procedimientos a los que se sometía Sandra le causaban efectos secundarios como insomnio, calor, frío, carácter voluble y cansancio. Lidiaba con esos malestares y fracasos en su lucha por ser madre, mientras construía una carrera profesional exitosa.
Después de varias desilusiones, finalmente se determinó que Sandra y su esposo, Ricardo Vega, formaban parte de un reducido número de parejas cuyas causas de incapacidad para concebir, son desconocidas.
Sandra había alcanzado ya los 36 años. Al ver su sufrimiento, el esposo le pidió que no siguieran intentando tener un hijo. Fue entonces cuando decidieron que intentarían adoptar. Acudieron a consulta sicológica para asegurarse de que estaban preparados para ser padres. Reunieron todas las cualidades.
Sometieron sus documentos al Ministerio de la Familia y esperaron un año, hasta que un día fueron llamados a visitar un centro de niños en adopción. Una criatura les llamó la atención de manera muy especial. Se trataba de una bebita de una semana de nacida, pesaba dos libras, y cuando la vieron fue un flechazo al corazón. Han pasado nueve años desde aquel día. Alessandra se convirtió en una deportista que ha ganado campeonatos de natación, incluso, fuera de nuestras fronteras y además toca flauta.
“Yo ansiaba ser madre porque sentía que eso completaría mi vida y que tenía mucho amor que dar”, dice Sandra, quien además, es madre de Ricardo, un niño que llegó a su vida a los tres días de nacido. Sandra afirma que Ricardo nació trece meses, un año, un mes y un día después de nacida Alessandra.
Ricardo llegó a la vida de sus padres un día en que fueron llamados a conocerlo. Sandra describe la experiencia así: “Es como cuando Dios te agarra la cabeza, te la gira y te dice: mirá a ese lado; cuando lo vimos nos enamoramos de él”.
En realidad Sandra y su esposo querían ser padres de más hijos, pero decidieron quedarse con dos cuando Alessandra presentó Otitis. “Lloramos los dos porque el dolor de un hijo lo sentís como propio. Es tan profundo que aunque sea una enfermedad insignificante —como un dolor de oído— lo sentís intensamente. Decidimos que no podríamos soportar tanto dolor y entonces nos quedamos sólo con los dos”, cuenta.
Alessandra y Ricardo saben cómo llegaron a la vida de sus padres y lo supieron de la mejor manera. Su madre se los explicó cantando. “Yo canto horrible, pero cuando ellos eran chiquitos, yo les hacía canciones en las que les contaba que habían nacido en nuestros corazones y así crecieron. Les contaba que eran niños muy especiales porque Dios los había escogido a ellos para ser nuestros hijos”, explica Sandra.
Ricardo estuvo presente durante toda la entrevista y, al final, su madre le preguntó: ¿Cuántos años pasé buscándote? Él contestó sonriendo: “seis años”.
LA PROFESIONAL
Sandra Torres estudió Finanzas en la Universidad de Maryland, hizo dos especialidades: Literatura y Arte. Regresó a Nicaragua con su esposo, Ricardo Vega, en 1991. Creó el PL 480. Al dejarlo entregó 30 proyectos de desarrollo sostenible. Tiene seis años en la gerencia general de GBM, empresa del Grupo Pellas, la cual llevó a pasar de ocupar ocho por ciento del mercado, a dominar más del 40 por ciento.
Sandra afirma que el apoyo de su esposo ha sido determinante. “Ha sido muy sabio para empujarme a salir adelante, nunca se ha sentido amenazado por mi éxito profesional, siempre me ha apoyado”. 
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