Reportaje especial
Ordenarán maraña de rutas en Managua
 |
|
 |
Durante la última crisis del transporte colectivo, los dirigentes de ese gremio argumentaron hasta el cansancio que la explosiva tendencia alcista en los precios de los combustibles incrementan considerablemente su estructura de costos. Eso es cierto, pero lo que no mencionan es que la manera desordenada en que armaron el sistema de rutas en la capital es un factor de mucho peso en el aumento de sus costos de operación. Pero esto, en teoría, va a cambiar |
|
|
El Irtramma pronostica el fin de los accidentes relacionados a los ejes de buses “zafados”, como el primer logro del plan de ordenamiento vial que está llevando a cabo.
|
|
Moisés Martínez y Wilder Pérez R. nacionales@laprensa.com.ni
Ver infografía
Managua ha crecido mucho, pero con el mismo ritmo se ha desordenado y, para probarlo, el sistema de rutas de transporte colectivo vigente es un claro ejemplo.
Desde que el transporte colectivo pasó a ser manejado por cooperativas, a principios de la década de los 90, éstas elaboraron sus rutas de trabajo, sin un esquema especializado.
Distintas cooperativas extendieron arbitrariamente las rutas de transporte conocidas o creaban nuevas rutas usando solamente parámetros tan burdos que pudieran definirse así: “si más largo nos extendemos más pasajeros recogemos; o mientras más vueltas demos en más barrios entraremos y por consiguiente más pasajeros montaremos”.
Actualmente más de 200 mil personas circulan diariamente en buses en la capital y esta cantidad crece a medida que Managua lo hace, por lo que un ordenamiento del transporte público es una las demandas más escuchadas entre los ciudadanos
Esto en teoría va a cambiar, dado que la actual administración de la Alcaldía de Managua cuenta con un plan de ordenamiento vial que pretende resolver en gran parte este constante reclamo de los capitalinos: el reto está en llevarlo a cabo.
PASAJEROS AFECTADOS
Francisco Alvarado, director del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), reconoció que el desorden en las actuales rutas de transporte incide considerablemente en el incremento de los costos de operación de los transportistas, principalmente en lo referido al gasto de combustible y deterioro de las unidades.
El otro afectado por este desorden es el pasajero, porque pasa más tiempo del necesario montado en un bus, aparte de que este mismo desorden provoca que las unidades a veces vayan repletas de usuarios.
“El crecimiento de las rutas ha ocasionado que las rutas actuales tengan recorridos demasiados tortuosos a lo largo de la ciudad, dan demasiadas vueltas, penalizando el tiempo del pasajero. En ese sentido, la ciudad pierde lo que se conoce como tiempo de productividad del pasajero”, explicó Alvarado.
“Las rutas en muchos casos no están pasando por los mejores recorridos que permitan un mejor aprovechamiento de la capacidad de la unidad”, añadió.
Actualmente, el Irtramma registra 34 rutas de transporte colectivo. De éstas, 20 rutas fueron establecidas en base al último estudio especializado para ese fin, llevado a cabo a finales del régimen somocista.
Las restantes 14 fueron establecidas por los mismos transportistas en vista del crecimiento de la ciudad, pero sin tener a mano algún estudio especializado que las diseñara. Igualmente, las 20 ya existentes también fueron extendidas arbitrariamente.
Todas estas acciones finalmente tuvieron el consentimiento del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), quien hasta 1998 fue la institución encargada de regular el transporte municipal, hasta que dicha función pasó a manos de las alcaldías.
“Desde principios de los años 90 hasta principios del 2000, un 50 por ciento de las rutas extendieron ilegalmente sus recorridos sin un estudio especializado que definiera la demanda real de pasajeros que tendría esa ruta”, insistió el funcionario municipal.
UN NUEVO ESTUDIO
Alvarado mencionó que debido a esta situación y sumado al hecho que la capital ha cambiado enormemente, se decidió llevar a cabo otra investigación similar de cara a establecer las nuevas rutas de transporte en la Managua de principios del siglo XXI.
Este estudio fue presentado finalmente en 1998 y fue financiado por la cooperación japonesa. En éste se establecía el plan de rutas de transporte colectivo proyectado en la capital desde el año 2000 hasta el 2018.
El estudio se denomina Plan Integral de Transporte y Viabilidad (Pitravi) y éste enfatiza en uno de los grandes proyectos del actual alcalde capitalino, Dionisio Marenco: el famoso “busway”.
“La ruta productiva es la que tiene la mayor tasa de ocupación por plaza en los asientos de bus durante sus recorridos, o sea el promedio de veces que un pasajero ocupa un asiento. Eso es lo que buscamos, rutas productivas ”, indicó Alvarado.
El ordenamiento principal se dará dentro de unos 20 meses, que es el tiempo en que estará finalizado el “busway”, pero según el director del Irtramma, las primeras etapas de este plan se llevarán a cabo durante el segundo semestre de este año.
Este plan estaba previsto a iniciar antes, pero la última crisis del transporte originada por la aprobación y luego la auto-desautorización de parte de la misma Alcaldía de Managua, de una tarifa de tres córdobas
PRIMERO REGULACIÓN, LUEGO MODIFICACIÓN
Dada la complejidad de la problemática del transporte en Managua, el plan establece que primero se va a regular el actual sistema de rutas de la capital, luego se modificarán y finalmente se ampliará la cantidad de rutas.
La fase inicial comprende la activación de un control más firme por parte del Irtramma, para lo cual pretende contratar a cien inspectores más.
Éstos se colocarán en las terminales de las cooperativas, para controlar los horarios de entrada y salida de las unidades y el número de buses que anden en las calles en determinados horarios.
Estas funciones actualmente son realizadas por los mismos transportistas, pero de manera empírica y poco ordenada.
MALOS HÁBITOS
En la etapa inicial, el plan pretende erradicar dos pésimos hábitos.
El primer mal hábito es el “remangue”, que es cuando los buseros se detienen por varios minutos en una parada, especialmente en aquellas concurridas, esperando recoger más pasajeros para luego salir rápida y temerariamente a completar el recorrido en su tiempo.
El segundo mal hábito es el hecho que los buseros se detienen en cualquier lugar, una costumbre fomentada por los mismos usuarios.
“Con los inspectores en las terminales garantizaremos que las rutas cumplan el programa a tiempo y que no anden en las calles más unidades de las necesarias para el flujo de pasajeros que se mueve en determinadas horas”, mencionó.
“Con las paradas, activaremos unidades móviles ubicadas en distintos puntos de control, para determinar los tiempos que hacen las unidades de una parada a otra. Aquí nos tienen que ayudar los usuarios, que se ponen a hacer parada a los buseros en cualquier lado”, mencionó.
En lo referente a la reestructuración de las rutas, el Irtramma pretende modificar 14 rutas, otorgándoles recorridos de 10 kilómetros máximo.
Estas rutas serán conocidas como “alimentadoras”, y su función será trasladar a los pasajeros a los denominados troncales o paradas que tendrá el “busway”. (Ver infografía).
TRANSPORTISTAS DISPUESTOS
Los transportistas están impacientes por el ordenamiento del transporte, sobre todo por el punto referido a que los buses interurbanos deben salir de las rutas en las que les hacen competencia.
Así lo indica Ramón Cruz, el dirigente transportista que más conoce de los planes de ordenamiento del Irtramma.
Según Cruz, el ordenamiento incluso ya tiene un retraso de varios años, puesto que en el 2001 se había llegado a un acuerdo con el MTI, para sacar a los buses interurbanos e intermunicipales de Managua.
FUERA INTERURBANOS
“El transporte externo (inter- urbano) es el que nos agravia a nosotros en cuanto a accidentalidad, competitividad y proyección económica. Esto imposibilita adquirir compromisos y brindar el servicio de acuerdo a la frecuencia que merece y necesita el pasajero”, comenta el transportista.
Pero el ordenamiento por sí solo, no solucionará el problema del transporte en Managua, según Cruz.
“Se necesitarán recursos para sostener el transporte, porque técnicamente está deteriorado; si decís que una ruta va a llegar hasta tal punto y vas a dejar de percibir una cantidad de pasajeros, ¿quién va a solventar eso?”, se preguntó.
Sin embargo, insiste en que los buses interurbanos, que arriban a Managua con una frecuencia muerta, les hacen competencia desleal, porque se dedican a transportar ciudadanos a lo interno de la capital, algo que le corresponde al transporte interno.
“Hay tres fases para ordenar: la primera es determinar cuál es el foco de demanda en la capital; la segunda es determinar quiénes son los que se nos están llevando los pasajeros que deberíamos transportar nosotros; la tercera es determinar, con todos los estudios necesarios, hasta dónde es rentable cada una de las rutas”, explicó el transportista.
El dirigente comentó que además de un mayor flujo en el transporte urbano, el sacar de la ciudad a los inter-municipales oxigenaría un ordenamiento de las rutas.
“Traería menos accidentes, caídas de pasajeros y riesgos de velocidad, debido a que se conocerá exactamente cuáles son las probabilidades de pago de cada transportista”, opinó.
“Por ejemplo, vos ves los buses de Tipitapa, se beneficiaron con un aumento de dos córdobas en su tarifa, y se nos meten hasta el Mercado Roberto Huembes. Se le llevan toda la gente a la ruta 117, recorren menos kilómetros, y tienen menos desgaste, pero cada pasaje les resulta por más de siete córdobas, y a nosotros por 2.50, por eso les ves mejores buses, comenta Cruz.
ALGUNOS PROBLEMAS
No obstante, mencionó que pudieran presentarse algunos aspectos negativos para la población.
Por ejemplo, quienes viajan desde otro municipio, tendrán forzosamente que tomar más de un bus para llegar a su destino.
Pero además, una persona que vive en un punto de Managua y trabaja en el otro extremo, deberá pagar doble pasaje, por lo que el transportista insta a buscar un método que no castigue a los habitantes.
Cruz, como el resto de sus colegas, está consciente de que habrá rutas que serán afectadas con el recorte y transformación de los recorridos, pero aseguró que confían en sus aspectos positivos.
“El ordenamiento lo miro beneficioso siempre y cuando estemos conscientes, tanto las autoridades regulatorias y los transportistas, de no poner conveniencias políticas para beneficiar a unos y perjudicar a otros. Estamos en tiempo, y antes de que vengan las nuevas unidades hay que hacer el ordenamiento”, concluyó el dirigente de los transportistas.
PROMETEN FIN DE BUSES CON “EJES ZAFADOS”
Uno de los aspectos que más preocupa a los usuarios del transporte colectivo es la incertidumbre acerca del estado mecánico de las unidades.
Una de las principales pruebas será la de presión, con la que finalmente se calibrará el nivel de resistencia de las unidades, especialmente los ejes de los buses. “Si el eje de un bus es frágil, pues podés esperar que la plancha de presión lo arranque allí mismo, durante la prueba, lo quiere decir que esa unidad no brinda las condiciones necesarias de seguridad para los pasajeros”, aseguró Francisco Alvarado, director del Irtramma.
En este centro también se llevarán a cabo pruebas de medición de gases, de suspensión e incluso del ruido. Las inspecciones durarán aproximadamente 20 minutos, para no afectar el trabajo de los transportistas. Si una unidad de transporte no pasa alguna prueba, ésta tendrá 30 días para afinar el problema y presentarse nuevamente a la inspección. Una segunda falla pudiera significar el retiro definitivo de la unidad de transporte.
El centro estará ubicado detrás de las instalaciones del Irtramma, que se encuentra en las inmediaciones del Mercado Roberto Huembes.
EDUCACIÓN VIAL
A partir de junio próximo se iniciará una intensa campaña de educación vial por radio, prensa escrita y televisión. A diferencia de las anteriores, se pretende cambiar la mala actitud que impera en la ciudadanía ante los buses y taxis, abordando aspectos como permitir el paso a los buses cuando salen de una bahía, hasta en donde ubicarse cuando se le hace parada a un taxi.

|