DOMINGO 22 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23817 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Reportaje especial
Más de 100 nicas detenidos en EE.UU.

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. En 30 centros de detención estadounidenses hay nicaragüenses que esperan ser deportados, decenas de ellos porque fueron atrapados indocumentados. Las deportaciones de nicas desde Estados Unidos han aumentado en más del 50 por ciento desde el año 2002, por el endurecimiento de los controles migratorios; y quienes han logrado quedarse en la nación norteamericana temen que se extienda el fanatismo de los “minuteman” contra los hispanos

 

Douglas Carcache

WASHINGTON, DC.- En todo el territorio de Estados Unidos hay 123 ciudadanos nicaragüenses detenidos y con órdenes de ser “deportados o removidos”, la mayoría por haber entrado sin documentos a esa nación, indican informes internos de la oficina de detención y remoción de la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), conocidos por LA PRENSA.

Los 123 nicas están distribuidos en 30 centros de detención en diferentes zonas de Estados Unidos, pero ha sido difícil transportarlos hacia Nicaragua. Por ejemplo, en el área de Texas, sobre todo en Laredo, San Antonio, Tucson, Houston y Port Isabel, se encuentran 43 de ellos.

Los cónsules de Nicaragua en distintas ciudades estadounidenses han tratado de aligerar la deportación de los nicas detenidos, pero apenas han logrado mandar a grupos pequeños en los últimos meses porque, además, en los aviones comerciales sólo los detenidos sin antecedentes criminales pueden viajar sin estar escoltados por oficiales de Estados Unidos.

Algunos de los detenidos con orden de deportación tienen cargos por uso de drogas y otros delitos, según los expedientes.

Una posibilidad de repatriar a estos nicaragüenses sería reunirlos en un solo centro de detención y fletar un avión hacia Managua, como ha sucedido en otras ocasiones con guatemaltecos y salvadoreños, a través de una institución creada para eso (Justice Prisoner and Alien Transportation System, JPATS), dijo de forma extraoficial un funcionario estadounidense.

AUMENTAN DEPORTACIONES

Los inmigrantes en todo el territorio de Estados Unidos están más expuestos a las deportaciones, por las medidas de seguridad tomadas por la Casa Blanca después de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington del 11 de septiembre del 2001.

“La tarjeta de residencia, la ‘green card’, ya no es una seguridad para estar en este país, porque sé de nicas que han salido de vacaciones, a Nicaragua o a cualquier otro país, los han detenido al regresar a Estados Unidos y los han deportado porque cometieron un delito hace 10 ó 15 años, que ahora les aparece en la computadora y son detenidos”, explicó el cónsul nicaragüense en Washington, Harold Rivas.

Las deportaciones de nicaragüenses desde Estados Unidos han aumentado después de septiembre del 2001. Durante el año 2002 fueron deportados o rechazados 386 nicas, pero la cifra se disparó a 600 en el 2003 y a 857 en el 2004, según las estadísticas de la Dirección de Migración y Extranjería de Nicaragua.

“Han habido muchos casos de personas que aún siendo residentes han sido deportadas”, afirmó Rivas. “Antes del 2001 pasábamos temporadas en que había sólo un deportado, porque había cometido un crimen o le habían encontrado drogas; pero este año, en tres meses, ya han deportado a unos 25 de esta área (Washington)”.

De Houston, según datos del Consulado en esa ciudad de Texas, han deportado a más de 40 nicaragüenses en lo que va de este año.

Como la cantidad de inmigrantes detenidos ha ido creciendo, las autoridades estadounidenses “están tratando de aplicar la deportación rápida, los agarran en la frontera y de inmediato los ponen al otro lado en un plazo de tres días”, dijo Rivas.

EL TEMOR SE EXPANDE

Por otro lado, los nicaragüenses que viven en la Costa Oeste de Estados Unidos están preocupados por el surgimiento de grupos civiles armados que persiguen a inmigrantes indocumentados en la zona de Arizona, porque en diferentes ciudades de esa región están desatando campañas en contra de los trabajadores extranjeros.

Los “minuteman”, como se autodenominan los cazadores de indocumentados, “también están en Las Vegas y han puesto rótulos en las paradas de buses, pidiendo parar la inmigración, con advertencias a los hispanos”, afirma Jamil Cubillo, presidente de la Asociación de Nicaragüenses en esa ciudad del Estado de Nevada.

Los nicaragüenses en Las Vegas igual han sentido la presión de las deportaciones, pero en este momento parecen más preocupados por los “minuteman”, que se hacen llamar así en recuerdo de los voluntarios norteamericanos que lucharon en la guerra de la Independencia.

Las diferentes organizaciones hispanas se unieron hace semanas y formaron el Consejo de Organizaciones para Inmigrantes de Nevada, porque estiman que “la comunidad inmigrante está siendo atacada todos los días”.

“En la vía por donde pasan todos los hispanos, los seguidores de los ‘minuteman’ pusieron un gran rótulo con el letrero ‘detengan la inmigración’, para que los hispanos lo viéramos”, reitera Jamil Cubillo para mostrar lo peligrosa que se ha tornado esa situación.

Le llama la atención que los “minuteman”, al surgir en Arizona, hayan recogido más de 100 mil dólares en una o dos semanas, de donaciones de finqueros que se oponen a los inmigrantes. “Ese movimiento puede crecer, mientras que los hispanos con dificultad nos unimos”, comenta.

ARRINCONAN A INDOCUMENTADOS

Más de cinco mil nicaragüenses viven en Las Vegas y están empezando a llegar más desde Los Ángeles y San Francisco, porque en la ciudad de los casinos ha crecido la inversión en construcciones y con ella la demanda de mano de obra.

El problema es que buena parte de los inmigrantes son indocumentados y el Congreso de Estados Unidos decidió cortarles la entrega de licencias de conducir, ya que antes se las daban independiente de su condición migratoria. “Conozco nicaragüenses que tienen 10 u 11 años de vivir aquí, sus hijos son estadounidenses, y si no pueden conducir, no pueden ir a trabajar —reflexiona Cubillo—… ¿De qué van a vivir?”

La nuevas construcciones en Las Vegas están alejadas del área urbana y los obreros inmigrantes requieren de un automóvil para movilizarse a sus labores en distintos horarios.

“Tal vez unidos podríamos conseguir que las autoridades de Las Vegas nos den un permiso especial para que manejen los indocumentados”, dice Cubillo en alusión al recién formado Consejo de Organizaciones para Inmigrantes de Nevada, del que forma parte la Asociación de Nicaragua.

Los líderes de esta organización consideran que los hispanos deberían interesarse más en adquirir la ciudadanía estadounidense, para elegir a gente originaria de sus países en cargos públicos, ya que éstos les defenderían sus derechos.

“Tenemos nicaragüenses que son residentes desde hace 10 o más años, pero no se quieren hacer ciudadanos estadounidenses, a pesar de que la ley dice que a los cinco años de ser residentes pueden optar a la ciudadanía”, dijo Cubillo.

Algunos inmigrantes residentes tienen temor de ir a solicitar la ciudadanía, porque si en algún momento fueron sancionados por conducir con aliento alcohólico, tienen el récord manchado y podrían ser deportados, dependiendo de cuántas veces les formularon cargos.

“Una persona residente legal, si ha tenido uno o dos arrestos por licor, cuando llega a pedir la ciudadanía americana es posible que esté un bus esperándola para deportarla”, afirma el presidente de la Asociación de Nicaragüenses de Las Vegas.

“Les quitan la residencia —añade—. He visto casos de varios nicas que han sido deportados por eso”.

LA QUEJA PRINCIPAL

La demanda más frecuente que recibe el cónsul de Nicaragua en Washington, Harold Rivas, es por la cédula nicaragüense. Los inmigrantes de este país quieren portar una cédula de su patria, para poder hacer transacciones financieras y legales cuando comience el comercio libre entre Centroamérica y EE.UU.

MARCHA POR JUSTICIA

Miles de hispanos hicieron una manifestación el domingo pasado en Las Vegas, Nevada, en contra de la discriminación de los inmigrantes. “Queremos leyes de legalización para estar libres con nuestras familias, queremos que permitan las becas a nuestros hijos para ir al colegio, queremos licencias para poder manejar”, demandaron en la denominada “marcha por la justicia”.
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