DOMINGO 22 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23817 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Sigue búsqueda en Chile

Foto  
. 16 soldados muertos y 29 desaparecidos

Luis Paredes, de 12 años, es reconfortado ante la pérdida de su hermano.

 

Federico Quilodrán
LOS ÁNGELES, CHILE/ AP

Tras recuperarse los cuerpos de 16 soldados muertos en una tormenta de nieve en la cordillera de Los Andes, se reanudó el sábado la búsqueda de otros 29 que siguen desaparecidos, pero virtualmente sin esperanzas de hallarlos con vida.

A media mañana del sábado, fueron traídos hasta esta ciudad 112 sobrevivientes de lo que se considera una de las peores tragedias del ejército chileno en tiempos de paz.

“Ahora, nuestra prioridad será recuperar a los que restan”, dijo el sábado el comandante en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre.

Pero reiteró que la información de que dispone le hace estar convencido de que los desaparecidos están muertos.

Según las cifras oficiales entregadas por el ejército el sábado, había 16 cadáveres recuperados y 29 soldados aún perdidos.

Los esfuerzos por evacuar de la montaña a 112 sobrevivientes dieron resultado al mejorar el tiempo, permitiendo su traslado en helicópteros desde el refugio de Los Barros, a unos 130 kilómetros de Los Ángeles, hasta un lugar donde fueron traídos en seis camiones.

Poco antes del mediodía se erigió la capilla ardiente con los cuerpos de los primeros 14 recuperados, hasta donde concurriría más tarde el presidente Ricardo Lagos.

Los 112 soldados, incluso siete mujeres, parecían en buen estado. Llegaron con sus perros, tras permanecer en el refugio desde la tormenta del miércoles.

Los soldados recibieron tres días de licencia para recuperarse.

La llegada de los cadáveres y de los sobrevivientes fue aguardada con impaciencia durante toda la noche por decenas de familiares que durmieron acostados en las tribunas del gimnasio del regimiento de esta ciudad, a unos 620 kilómetros al sur de Santiago.

En su penosa vigilia fueron auxiliados por voluntarios de la Defensa Civil, que les proporcionaron frazadas, café y sopa para atenuar el intenso frío. Hubo escenas de honda emotividad.

Debajo de un cartel con la leyenda “Wuillio, te amo, estamos contigo”, un grupo de familiares aguardaba la entrega del cuerpo de Jonathan Bustos.
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