Los niños indios
Leonel Calderón
A Manuel Meza Fernández, in memoriam.
Lo niños indios inauguran la llanura en rosa de sus tiernas manos con la llaga del pan nuestro, cuando se arrodillan en la oración callada de los surcos.
No saben de cifras ni de alfabetos ... por las tardes sólo cuentan pacientemente a las hormigas en fila; a los pájaros tropicales del crepúsculo y a las sílabas sonoras y amarillas del maíz.
Los niños indios son silenciosos, encerrados en el misterio de su tiernos y nocturnos corazones. No saben de triciclos, ni de carritos eléctricos y sí, de chischiles y de matracas de palo;
sólo saben jugar al escondido
y, por las tardes, apedrear a las iguanas, conejos y a la tostada quietud de los garrobos ... y al caer el día, — a veces— salen a cazar mariposas de colores.
Los niños indios saben de chocoyos y de guardabarrancos, de gorriones y zanates clarineros, pero lo que más saben es desyerbar, tapizcar, aporcar y pastorear el verdor de las espigas.
1966. 
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