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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 21 DE MAYO DE 2005
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Arte: Mujeres y paisajes

Foto  

Flores. Óleo sobre tela, 2005. Rosa Carlota Tünnermann.

 

Marta Leonor González

La pintura es una revolución de sentimientos e ideas, como técnica permite al artista plasmar los pensamientos más sublimes, tres pintoras: María Lourdes Centeno, Giovanna Serrano y Rosa Carlota Tünnermann, se unen para expresar parte de ese mundo.

El pincel, el óleo y los acrílicos dan fe de su panorama. Por medio de variados temas y estilos, las tres pintoras se presentan en Galería Añil, el próximo jueves 16 de junio a las 7:00 p.m.

Su destacada trayectoria como expositoras en el extranjero y su labor de docentes en la pintura nacional, las ubica como tres artistas, disímiles pero con un sentido práctico de la pintura.

CENTENO: FEMENINAS Y MÍSTICAS

María Lourdes Centeno (León, 1932). Maestra en el dominio de la técnica en acuarela, y ex subdirectora de la Escuela de Bellas Artes Rodrigo Peñalba (1995-1997). Expone una serie de mujeres abstractas figurativas pintadas en láminas de acetato y acrílico en formatos de 12x9 centímetros.

La actual técnica que aplica es novedosa, nada explotada por los pintores nicaragüense, diría que es la pionera que pinta en acetato, en ella la figura femenina es recurrente, basta recordar su exposición individual en el 2004, en Galería Epikentro, cuyo contenido parece una secuencia de su actual muestra.

Centeno esta vez expone la figura femenina encarnada en las místicas, las inmigrantes, las jóvenes solitarias y madres tristes desencantadas de la vida.

Los tonos que utiliza, de encendidos lilas y verdes, la exhiben como mística y a la vez dramática. Es dolorosa en lo que pinta, en lo que expresa pero a la vez creativa diferente, con una propuesta única de mujer que vive en un tiempo de conflictos y miedos.

SERRANO: EL PAISAJE COMO CENTRO

Giovanna Serrano (Asmara, 1943). Pinta desde los años setenta, estudió economía y fue maestra por diez años en la Unan-León. Además, ha trabajado en el servicio diplomático en diferentes países; Francia, Perú y Estados Unidos, entre otros.

El año pasado expuso sus pinturas, en la muestra: Cinco mujeres en el corazón de León, junto a Lourdes Centeno, Rosa Carlota Tünnermann, Olga Maradiaga y Mariana Sansón, una rica presentación de estilos, todas reunidas por su amor a la ciudad de León.

Actualmente, Serrano presenta doce cuadros, todos relacionados con la naturaleza; jardines, paisajes, flores, bodegones cuyos matices algunos dan candidez y sobriedad.

En sus paisajes se denota la influencia italiana, el dominio del claroscuro y un marcado naturalismo. No obstante, su producción se centra en escenas de jardines que muestra la placidez y la serenidad de la vida. La sencillez y el realismo están presentes en sus escenas, en las que dispone de cuadros en un solo tono —una sola música— otros en la amplia gama del arco iris.

Giovanna Serrano ha expuesto individualmente: Sala Jorge De Bravo, en Costa Rica (1977), Centro de Estudios Brasileños (1988), en los Ángeles con New Paiting (1989) entre otros.

ROSA CARLOTA TËNNERMANN: NATURALEZAS

Sus primeros pasos como pintora los da en León. En 1969 recibe sus primeras clases de pintura con Mariana Sansón y Alberto Ycaza, luego aprende el oficio en varias universidades del extranjero.

Realiza su primera exposición individual en Centro de Estudios Brasileños posterior en Galería Códice junto a María Lourdes Centeno expone en 1998, ambas pintoras son invitadas a exponer en el Museo de la acuarela en México, en el 2004.

Tünnermann también ha sido docente, por ocho años se desempeñó como profesora de arte en el Colegio Americano Nicaragüense.

La muestra de pinturas que presenta, diez cuadros con temas de paisajes, el cosmos, follajes, flores y árboles. Se destaca en su pintura la presencia de los árboles, los encendidos amarillos y rojos, rescatando la imagen de los malinches y caña fístola en el mundo de los bastidores.

Para algunas culturas religiosas, el árbol (o más bien ciertos árboles) representa un poder. Hay que añadir que este poder se debe tanto al árbol como a sus implicaciones cosmológicas. Un árbol se impone a la conciencia religiosa por su propia sustancia y por su forma.

Nunca ha sido adorado un árbol nada más que por sí mismo, sino por lo que a través de él se “revela”, por lo que implica y significa.

Estudiando la pintura de Rosa Carlota Tünnermann, podríamos discernir acerca de las representaciones de sus árboles, de esa figuración se esconde siempre una entidad espiritual.  
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