La crítica acoge en silencio Sin City
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Película de Robert Rodríguez es exhibida sin pena ni gloria |
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El elenco de Sin city posa con su director Robert Rodríguez en el Festival de Cannes.
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Oscar Peyrou EFE
CANNES, FRANCIA.- A pesar de la expectación creada por la propaganda y de la colaboración en ella de Quentin Tarantino, la película estadounidense Sin city, de Frank Miller y Robert Rodríguez, fue acogida en Cannes en su presentación ante la prensa con un espeso silencio por la crítica especializada.
Sin city, que posiblemente y tras su estreno comercial se convierta en un éxito de público, está basada en el conocido cómic de Frank Miller que narra la historia de una ciudad infestada de criminales, policías y políticos corruptos y mujeres fatales.
Sexo y violencia son los únicos elementos sobre los que gira, reiteradamente, la estructura de este filme que, sin embargo, ostenta un aspecto estético y formal muy cuidado.
Cine para adultos con alma de niños, el filme de Miller y Rodríguez utiliza las últimas técnicas del cine digital para narrar una historia maniquea de buenos y malos, de héroes y criminales que, a fuerza de repetir situaciones, termina por aburrir.
IMITA NOVELAS POLICÍACAS
Sin city se hunde en las raíces de la cultura popular estadounidense y trata de imitar las novelas policíacas de las décadas de 1930 a 1950, pero sin la grandeza de los maestros de la “pulp fiction”.
Los protagonistas de estas historias —son varias que se van encadenando— hacen su trabajo con notable eficacia, en especial Benicio del Toro, Jessica Alba, Bruce Willis, Mickey Rourke y Brittany Murphy.
En un cómic, los trazos gráficos son exagerados, al igual que las emociones que intenta transmitir. Para respetar ese estilo, el equipo de maquillaje del filme utilizó prótesis especiales bajo la supervisión de Greg Nicotero.
Desde el punto de vista técnico, Sin city fue filmada con las más modernas cámaras digitales, las mismas que usó George Lucas en el tercer episodio de Star wars.
Se rodó en vídeo digital de alta definición. Todos los monitores funcionaban en colores, excepto uno que lo hacía en blanco y negro. De esta manera, Rodríguez podía elegir lo mejor de estas dos modalidades.

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