La vivienda eficiente
Carmen Sotomayor R. csotomayor@cablenet.com.ni
Un buen diseño bioclimático puede conseguir ahorros de hasta el 70 por ciento para la climatización e iluminación de su hogar. Todo ello con un incremento del costo de construcción no superior al 15 por ciento, sobre el costo estándar. El diseño bioclimático no hace referencia a una arquitectura especial, sino simplemente a aquélla que tiene en cuenta la localización del edificio y el microclima en el que se integrará para adaptar el inmueble al entorno en el que será construido.
Actuando sobre aspectos como el color de los muros o los tejados, los materiales a usar, la forma del edificio, o la orientación del mismo, podemos ahorrar energía. Las paredes de color claro reducen la ganancia de calor hasta un 35 por ciento. Un tejado color claro comparado con uno oscuro puede reducir la ganancia de calor en un 50 por ciento.
Un edificio mal orientado y con una forma inadecuada puede necesitar más del doble de energía, tanto para iluminación como para climatización que uno similar, bien diseñado y orientado. La forma juega un papel esencial en las pérdidas o ganancias de calor de un edificio. En líneas generales, se puede afirmar que las estructuras compactas y con formas redondeadas tienen menos pérdidas que las estructuras que tienen numerosos vanos, entrantes y salientes. La orientación de los muros y ventanas influye decisivamente en las ganancias o pérdidas de calor de un edificio. En zonas muy calurosas, como nuestro país, se requiere que en las orientaciones con más radiación solar (sur y suroeste) se encuentre la menor superficie de vanos y ventanería posible.
El diseño eficiente de un edificio o casa aislada procurará el máximo aprovechamiento de las energías gratuitas, evitará las pérdidas/ganancias de calor no deseadas y optimizará el buen funcionamiento de los equipos. Actuando sobre la envolvente del edificio, se pueden captar, conservar y almacenar recursos energéticos del entorno inmediato. Además, el modo en que se coloquen los diversos vanos, ventanería y la distribución de las distintas habitaciones, podrá facilitar la ventilación natural.
Un modo de evitar las ganancias de calor es el uso de sistemas evaporativos y de rociado de agua. Así, colocar una cortina de agua en una pared, o bien una fuente cercana, o espejo de agua, aumenta la sensación de confort. El calor es absorbido por el agua al evaporarse y la pared se mantiene a una temperatura menor, con el consiguiente efecto refrescante en el interior de la vivienda. Los árboles, arbustos y enredaderas, ubicados en lugares adecuados y estratégicos, no sólo aumentará la estética y la calidad ambiental, sino que además proporcionará sombra, y protección ante el viento. Por otra parte, el agua que se evapora durante la actividad fotosintética, enfría el aire y se puede lograr un pequeño bajón de temperatura, aproximadamente, entre 3 y 6 grados celsius, en las zonas arboladas. Además, si rodeamos de vegetación (césped, plantas, etc.) el edificio, en lugar de pavimento de cemento, adoquines, asfalto o similares, lograremos disminuir la acumulación de calor.
Puede ahorrarse energía en iluminación, a través de diseños que consigan la máxima ganancia de luz, sin sobrecalentamiento indeseado. Recuerde que la luz natural que entra en la vivienda depende no sólo de la iluminación exterior, sino también de los obstáculos, de la orientación de la fachada, del tamaño de los vanos y espesor de los muros, del tipo de ventanería, de los elementos de control solar existentes (persianas, cortinas, toldos...) etc.
Para optimizar la iluminación natural se precisa una distribución adecuada de las estancias en las distintas orientaciones del edificio. Por lo anterior, le recomendamos, que busque profesionales responsables para que su vivienda o edificio sea de mayor confort y eficiente, con menor gasto de energía.
La autora es Arquitecta-Consultora.

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