Diputados salvadoreños aprueban estado de emergencia
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Empleados públicos suspenden labores |
María Antonia López M. CORRESPONSAL/ EL SALVADOR nacionales@laprensa.com.ni
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó con 80 votos, la noche de este miércoles, el “estado de emergencia nacional preventiva y de calamidad nacional”, ante la inminente llegada de lo que se ha estado mencionando en las últimas horas será el paso por este territorio del huracán “Adrián”, de categoría uno, este jueves por la tarde.
Al mediodía del miércoles el Comité de Emergencia Nacional habría declarado la “alerta naranja”, ya que la ruta que se trazaba en ese momento la tormenta tropical “Adrián” indicaba la fuerza de vientos superiores a 80 kilómetros por hora y ráfagas de más de 100 kilómetros por hora.
Luego de escuchar las explicaciones que diera el Comité de Emergencia Nacional (COEN) a los diputados la tarde de este miércoles, los legisladores tomaron la decisión de decretar el “estado de emergencia nacional”, dejando como máxima autoridad responsable del país al Ministerio de Gobernación, cuyas facultades serán de estricto cumplimiento hasta el lunes próximo cuando se revoque el decreto, dependiendo de la situación del país.
Así también, se indicó en el decreto legislativo, que los empleados públicos tendrán asueto durante cuatro días a partir de este jueves, exceptuando aquellos que por su actividad no puedan alejarse de sus funciones, tales como Ejército, Policía, Ministerio de Salud, entre otros.
Mientras tanto, el COEN habría notificado la tarde de ayer, que al menos 150 familias de los barrios La Playita, Atarraya, La Coquera y Los Coquitos, cercanos al Puerto de Acajutla, ubicado en el pacífico del occidental departamento de Sonsonate, fueron trasladados a la Escuela Lizandro Larín, donde están siendo abastecidos por el Comité de Emergencia local.
Por otro lado, en la capital se reportaron los centros de abastecimiento alimenticio abarrotados de compradores que buscaban víveres enlatados, así como veladoras que en poco tiempo se acabaron; igual situación se repetía en las gasolineras, muchas de las cuales a eso de las siete de la noche ya habían terminado con sus reservas del día.

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