JUEVES 19 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23814 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Exámenes

Luis Iglesias

Concuerdo con lo expresado por el licenciado Manuel Aguirre en su artículo Hay que cambiar el sistema de exámenes, publicado en LA PRENSA el pasado 4 de mayo. No obstante, creo que al licenciado Aguirre le faltó abordar la actitud de los profesores en el momento de los exámenes.

Y es que la actitud de muchos profesores deja mucho que desear durante la realización del examen; les falta carácter, firmeza y valor para poder controlar la copia. Hay profesores que les da vergüenza llamarle la atención a los alumnos aún cuando la evidencia es palpable, hay otros que se hacen los que no ven y con disimulo estimulan a que los estudiantes saquen sus copias.

Es cierto que la copia es generalizada en el sistema de educación media y secundaria e incluso en niveles de estudios más altos, pero no es generalizada la actitud detectivesca de los profesores. He sido profesor universitario muchos años en las universidades de Jinotega y es en este tipo de universidades donde la utilización de la copia es casi hasta legal. Por supuesto que también hay excelentes alumnos, y precisamente por ellos es que un profesor no debe permitir la copia o el fraude académico con sus variantes.

Creo que el estudiante debe estar preparado para rendir en un examen independientemente de la técnica utilizada, siempre y cuando se ajuste al nivel de estudios y al contenido del período evaluado. Nuestro sistema no evalúa actitudes, personalmente cuando evalúo llevo desde el inicio del curso un registro de participación oral, puntualidad, disciplina, liderazgo y sumo o resto puntos dependiendo de estos aspectos. El problema es que algunas universidades miden la capacidad del profesor en dependencia de la cantidad de alumnos reprobados.

Se deben implementar evaluaciones como las que hizo el INEC en una reciente capacitación, donde se usó un sistema que no permitía la copia y que además evaluaba otras variables como liderazgo, expresión oral, dominio escénico, puntualidad; todo lo cual al final daba un promedio que es el que sirvió para la selección de los mejores candidatos para el puesto solicitado.

Ojalá que cada cargo público, desde el más humilde al de mayor responsabilidad, fuera ocupado por gente a la cual le han aplicado un sistema de evaluación como el descrito.

Docente universitario.
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