Emergen del dolor en medio del rencor
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La posibilidad de una venganza está latente y en cualquier momento podría correr la sangre de nuevo entre dos familias campesinas enfrentadas por un problema que perfectamente se podría resolver con métodos legales, pero de manera equivocada intentaron solucionarlo a balazos y machetazos |
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Ésta es la cerca de alambre que Trinidad Chavarría y Medardo León Mendoza intentaban reacomodar a la hora del crimen.
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Carlos Martínez Morán
A pocos metros de un río que baja de una montaña, en la comunidad Compasagua, los familiares del joven Juan Francisco Ramos Jarquín cultivan tomates, repollos y chiltomas, en un entorno de armonía natural que parece inalterable.
Ahí se respira aire puro. El sol estalla sobre los árboles en un verdor infinito y el canto de las aves se confunde con el susurro del viento. Es un lugar de mucha belleza y armonía natural, pero el 2 de mayo pasado fue estremecido por un espantoso acontecimiento que dejó a dos familias sumidas en un estado de tristeza y rencor.
Ese día, Ramos Jarquín, de 25 años, le quitó la vida a su ex suegro, Trinidad Chavarría Espinoza, en un inesperado acontecimiento pocas veces visto en el sector.
La esposa del anciano, Emilia Mendoza, relató en tono apesarado que la muerte de don Trinidad le ha causado a su familia un dolor profundo que a veces les parece difícil de soportar.
“Él era el que dirigía los trabajos de la huerta. Los cortes de las frutas que entregamos en el pueblo. Los trabajos que realizamos en nuestra manchita de café. En fin, él estaba junto con sus hijos en todas las faenas que se realizan en nuestra finquita”, dijo.
DESIGUAL PELEA
Aseguró que a su marido lo atacaron de manera sorpresiva cuando cavaba unos hoyos para sembrar unos postes de una cerca de alambre de púas. La cerca la había levantado su ex yerno, Ramos Jarquín, unas semanas antes del incidente, para delimitar los linderos entre la propiedad de don Trinidad y la de su vecino Medardo León Mendoza.
Pero, según doña Emilia Mendoza, el señor León Mendoza no respetó los límites y en algunos lugares se metió en los terrenos de su familia. Eso mantenía intranquilo al anciano y el 2 de mayo decidió arreglar aquel inconveniente.
Con esa intención don Trinidad Chavarría Espinoza salió de su casa muy de mañana en dirección al sitio del problema donde encontró a su vecino y en común acuerdo empezaron a cavar los huecos que utilizarían para reacomodar la cerca.
“En ese momento apareció Francisco Ramos con una cutacha en la mano y sin decirle nada le dio un machetazo en la cabeza”, señaló con voz quebrantada la esposa de don Trinidad.
Doña Emilia Mendoza agregó que su marido trató de enfrentar aquella sorpresiva arremetida, pero no tuvo tiempo de hacer nada por su vida porque su ex yerno lo derribó de dos machetazos más que le acertó cerca del cuello.
Aquel horrible enfrentamiento duró poco tiempo, pues el anciano no ofreció mucha resistencia. Cuando cayó al suelo, su ex yerno le siguió descargando otros machetazos en el cuerpo, pero el anciano antes de morir logró sacar su revólver y realizarle tres disparos.
Juan Francisco Ramos Jarquín resultó mortalmente herido en este incidente, pero doña Emilia Mendoza no comprende los motivos que éste tuvo para actuar en contra del anciano.
NI PERDEDOR NI GANADOR
Comentó que Juan Francisco Ramos Jarquín y su hija convivieron juntos por más de un año, pero cuando la vio embarazada decidió regresarla a su casa y cuando nació la niña tampoco permitió que la registraran con su apellido.
Esa actitud molestó mucho al padre de la muchacha y en una ocasión le reclamó a Ramos Jarquín su mala actuación. Sin embargo doña Emilia Mendoza no cree que eso haya motivado a su ex yerno a cometer el crimen. “Simplemente lo quiso matar”, dijo.
Juan Francisco Ramos Jarquín fue llevado a un centro asistencial de la comunidad, pero debido a la gravedad de las heridas lo trasladaron al Hospital Roberto Calderón, de Managua, donde murió después de una terrible agonía. Uno de los proyectiles le destrozó los órganos internos y su muerte fue inevitable.
Algunos campesinos de Compasagua, al sur de Muy Muy, en Matagalpa, consideran que en este hecho no hubo ni perdedor ni ganador como en otras contiendas, pero tomando en cuenta que en ese lugar algunas familias prefieren arreglar los problemas a su manera, creen que en cualquier momento podría ocurrir otra tragedia.
Con suficientes razones la familia de Ramos Jarquín siente que desde el 2 de mayo la comunidad ya no es la misma de antes. Aunque también sufrió en carne propia la pérdida de su familiar, teme que se produzca alguna venganza en contra de ellos.
AMENAZADA DE MUERTE
Simona Ramos, hermana de Juan Francisco, aseguró que a partir de aquel suceso los hijos de Chavarría Espinoza le han enviado numerosos mensajes de muerte. Le dicen que se cuide porque tarde o temprano le cobrarán la ofensa y que piensan exterminar a toda la familia Ramos Jarquín.
En tono de tristeza explicó que frente a esa situación los miembros de su familia han tenido que andar con más cuidado para no ser sorprendidos en algún camino. El alerta no es para responder a las amenazas sino para prevenir el peligro y evitar otro derramamiento de sangre, indicó.
La joven, de 22 años, señaló que actualmente su casa es habitada sólo por mujeres y algunos niños, pues desde hace algunos meses todos sus hermanos emigraron a otros países en busca de mejores oportunidades.
“Juan Francisco era el único varón de mi familia que había quedado en este pueblo. Ahora que ya está muerto aquí sólo habemos mujeres”, dijo Simona Ramos.
Para ella, el violento suceso fue producto del resentimiento que supuestamente Trinidad Chavarría Espinoza sentía hacia su hermano por su decisión de terminar las relaciones conyugales con su hija.
“Ellos convivieron algún tiempo, pero después parece que se aburrieron y se separaron. Eso molestó al señor”, dijo la hermana de Juan Francisco.
OTRA VERSIÓN
De acuerdo al relato de la joven, don Trinidad Chavarría Espinoza venía buscando una oportunidad para cobrar aquella afrenta y la mañana del 2 de mayo al parecer encontró el momento adecuado.
Simona Ramos indicó que su hermano vivía en la casa de Medardo León Mendoza porque recientemente se había casado con una hija de éste.
Relató que el día del suceso don Medardo estaba trabajando con don Trinidad Chavarría en la reparación de la cerca que divide las propiedades de ambos.
Juan Francisco Ramos Jarquín llegó a decirle a su suegro (Medardo) que la comida estaba lista y que regresara a la casa para que desayunaran todos los miembros de la familia.
“En ese momento don Trinidad le reclamó y lo desafió con un machete. Mi hermano trató de evitarlo pero fue imposible, porque el señor lo persiguió. Al ver que no tenía otra alternativa, decidió enfrentarlo y primeramente lo picó (hirió) en la mano derecha. Después en la cabeza, y cuando el señor miró que iba con la peor parte, sacó su revólver y le disparó tres veces”, dijo Simona Ramos.
Con tristeza la joven expresó que en este hecho las dos familias salieron perdiendo porque los implicados murieron en la contienda. Sin embargo teme que los hijos de Trinidad Chavarría Espinoza insistan en la venganza y ruega a Dios para que esto no suceda.
NIEGAN VENGANZA
Los hijos de don Trinidad Chavarría Espinoza negaron que vayan a tomar alguna venganza en contra de los miembros de la familia Ramos Jarquín.
Trinidad Chavarría Mendoza, hijo del anciano fallecido, sostuvo que un nuevo derramamiento de sangre no volverá la vida a su padre.
“Se lo estamos dejando a Dios. Nosotros somos gente civilizada y creemos que los problemas no se pueden arreglar con la ley del Talión, del ojo por ojo y diente por diente”, dijo.
Consideró que si decidieran tomar alguna venganza estarían causando un grave perjuicio al descanso eterno de su padre, porque éste era un hombre de bien que no se metía con nadie y que era un fiel seguidor de las prédicas de Dios.
También negó el hecho de que el rompimiento de las relaciones conyugales entre Juan Francisco y su hermana haya sido el motivo del violento suceso.
“Esa relación fue hace unos cuatro años. Creo que ya todos habíamos aceptado esa realidad. Incluso, cuando mi papá se encontraba con ese hombre en algún camino, los dos se hablaban y mi padre lo saludaba como lo hacía con cualquier otra persona conocida que viven en el pueblo”, indicó el joven.
POLICÍA DE MUY MUY CIERRA EL CASO
El jefe de la Policía de Muy Muy, teniente Rafael Olivas Rodríguez, aseguró que el expediente sobre el incidente ocurrido en la comunidad Compasagua fue cerrado porque la persona que tenían como indagada en el caso falleció en un hospital de Managua.
“Nosotros teníamos como sospechoso a Juan Francisco Ramos Jarquín, pero como éste falleció por los balazos que recibió en el altercado, entonces dimos por cerrado el caso”, dijo Olivas Rodríguez.
Agregó que remitieron el expediente al Ministerio Público, pero lo desestimaron porque el acusado había muerto.
Según el teniente Olivas Rodríguez, el día del incidente, los agentes de esa delegación estaban investigando otro crimen que había ocurrido en una finca del sector, donde un vigilante había matado a un sujeto que robaba aguacates.
“De repente nos avisaron que había otra persona muerta y tuvimos que dividirnos el trabajo”, dijo.
Agregó que al llegar a Compasagua todavía encontraron tendido en el suelo al señor Trinidad Chavarría Espinoza, pero ya estaba muerto.
A Juan Francisco Ramos Jarquín lo trasladaron en la patrulla policial a un centro de salud de Muy Muy, de donde lo remitieron a Boaco, y posteriormente al Hospital Roberto Calderón, en Managua, donde falleció la noche del 5 de mayo.
El jefe policial indicó que de acuerdo a las investigaciones, el hecho se produjo a eso de las 7:30 a.m. del lunes 2 de mayo, cuando Juan Francisco llegó al sitio donde su actual suegro, Medardo León Mendoza, trabajaba con Chavarría Espinoza en la reubicación de una cerca.
“Francisco llegó y le dijo a su suegro que su hija lo mandaba a llamar para que fuera a desayunar. En ese momento su ex suegro le dijo algo que lo ofendió y ahí empezó la discusión que después terminó en la tragedia”, señaló.
Explicó que en el duelo, el joven logró primeramente herir al anciano, en la mano izquierda. Luego le acertó otro machetazo en la cabeza y cuando Chavarría Espinoza sintió que no podría contra el joven sacó su revolver y le realizó tres disparos.
El arma de fuego y los machetes fueron ocupados por la Policía Nacional de la localidad, y la esposa de Ramos Jarquín y su padre (Medardo) abandonaron el lugar el mismo día de los hechos.
ENTRE DOS AGUAS
Simona Ramos Jarquín informó que una de sus hermanas, Juana María, es casada con un hijo del señor Trinidad Chavarría Espinoza y reside en la casa de la familia de éste. Explicó que desde el día que se produjo el incidente la muchacha, quien era gemela con Juan Francisco Ramos, no ha querido visitar a su mamá. Simona sospecha que la familia de Trinidad Chavarría la está presionando para que se aleje de su gente y teme que hagan algo en contra de ella.

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