Morterazo fiestero lesiona a joven
Luis Alemán Saballos sucesos@laprensa.com
La alegría provocada por la música y la quema de pólvora hizo que José Omar Zeas Orozco, de 23 años, se descuidara un poco y una chispa hiciera detonar un mortero que tenía guardado en una de las bolsas de su pantalón.
Cuatro días después, las lesiones que sufrió Zeas Orozco sanan satisfactoriamente, pero podría quedar con deficiencias debido a que la explosión le dañó el escroto (bolsa que contiene los testículos), según la valoración del personal médico del Hospital Antonio Lenín Fonseca.
EL ACCIDENTE
El accidente ocurrió el viernes 13 de mayo a las 5:00 a.m. cuando por las calles del Reparto Schick se celebraba una alegre procesión en homenaje a la Santísima Virgen de Fátima.
Cuando la romería pasaba de El Chaparral cuatro cuadras al lago y media arriba, Zeas Orozco guardó los morteros en cada una de las bolsas de su pantalón para manipular con facilidad el resto de morteros que traía consigo.
“Había explotado varios y me disponía a hacer explotar uno más cuando sentí todo caliente en mi cuerpo”, relató el muchacho que se encuentra en sala de quemados del Hospital Antonio Lenín Fonseca.
LA CONFUSIÓN
La explosión en un instante no llamó la atención de los participantes de la procesión, quienes siguieron con sus cánticos hasta que vieron que el joven Zeas Orozco saltaba pegando gritos de dolor en medio del humo provocado por la pólvora.
“Yo era el encargado de la pólvora, tenía la responsabilidad de explotar los morteros”, relató el muchacho a LA PRENSA.
FUE ACCIDENTE
Explicó que la procesión estaba en lo fino cuando ocurrió la explosión.
“Fue un accidente, yo había pelado la punta de las mechas de todos los morteros para lograr más efectividad a la hora de prenderle fuego”, señaló Zeas Orozco.
EL BRINCO
Aseguró no recordar con exactitud cómo ocurrió el accidente, pero presume que una chispa provocada por el último mortero disparado pudo caer en la mecha pelada y explotó.
“Afortunadamente explotó sólo uno de los dos morteros que tenía guardado, si hubieran explotado los dos me hubiera reventado todo”, señaló.
Mostrando el dolor en su rostro, el lesionado señaló que la explosión le hizo pegar un brinco con sus ropas chamuscadas por el fuego.
“Yo pegué un brinco y después el grito, me miré y estaba todo reventado”, detalló.
“Aún no me explico cómo se me ocurrió guardar los morteros entre mis ropas, afortunadamente sólo explotó uno, de lo contrario hubiera muerto”, afirmó.
El lesionado fue trasladado en un vehículo hasta el Hospital Roberto Calderón donde recibió una rápida atención, pero debido a la gravedad del hecho fue necesario trasladarlo al Hospital Antonio Lenín Fonseca para darle tratamiento a las quemaduras que sufrió en la pierna derecha, en sus testículos y en una parte de su pierna izquierda.
MEJORANDO
“Yo me siento mejor, gracias a la Virgen de Fátima las quemaduras que sufrí se me están secando y la más grave es la fractura que tengo en mi pierna izquierda”, dijo José Omar Zeas Orozco, quien dio gracias a Dios porque la explosión no le provocó mayores daños en los genitales. “Fue un accidente y gracias a Dios está mejorando y no tengo mayores daños, si no, no sé qué me hubiera pasado”, señaló.

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