“Pare de sufrir” engaña con amuletos
José Adán Silva
El testimonio de un ex obrero de la iglesia Pare de sufrir, originario de Carazo, revela la forma en que esa secta de origen brasileño le quita dinero a sus adeptos en Nicaragua.
El hombre, que pidió el anonimato para protegerse de represalias de sus antiguos hermanos de fe, dice que estuvo más de tres años en uno de los templos de Carazo, y lo que vio y conoció allí lo llevó a distanciarse de la secta. Por ejemplo, el aceite que venden como consagrado y traído de Israel, lo compran en pulperías cercanas.
“Reciba fraternos saludos en el nombre de Jesucristo, mi nombre es ... ex miembro de la iglesia Pare de sufrir. Quiero hacer de su conocimiento que yo trabajé muy cerca de estos pastores brasileños y que por hacerles ver algunas verdades, tomaron rencillas conmigo”, dice la primera parte de la carta enviada a LA PRENSA.
Antes, el lector había llamado para solicitar una entrevista. Dejó sus datos para que se verificara su identidad y dirección, y luego lo contactamos para conocer su experiencia como ex obrero (vigilante) de la secta Pare de sufrir.
PETICIONES AL INFIERNO
Una vez en línea, pidió el anonimato para evitar represalias, pues considera que algunos “obreros” pueden actuar con maldad y teme le puedan “montar” alguna mala acción.
Según el denunciante, toda la doctrina de los pastores de esa secta se enmarca en la teología de la prosperidad, por medio de diferentes campañas, y cita una como ejemplo: “la hoguera santa de Israel, donde la persona tiene que hacer una petición por escrito, que luego meten en un sobre, pidiendo que sus males sean quemados y sus necesidades sean enviadas a Tierra Santa. Se piden cosas como empresas, amores perdidos y carros, incluso piden fotografías o cosas de las personas para ser enviadas a la Tierra Santa de Israel”.
Este envío, relata el ex obrero, implica un aporte de 5,000 córdobas o “de lo contrario, el milagro no acontecerá en su vida”, y hasta estipulan fechas de entrega para que las peticiones logren llegar a la tumba de Jesucristo, a la Tierra Santa de Israel a través del pastor Oliveira, representante de esa secta en Nicaragua”.
Revela el denunciante, que cada “pastor” tiene oficinas o cuartos en estas iglesias o cerca de ellas, donde nadie puede entrar. “Pero yo adquirí confianza con un par de ellos, quienes me dejaron solo en la iglesia; entonces tuve la curiosidad y entré en ese cuarto. Cual fue mi sorpresa al entrar, que encontré un lugar donde incineran las peticiones y fotografías que supuestamente van a Israel”.
LIBROS CONTABLES Y DEMONIOS
Otra de las cosas supuestamente encontradas por el ex obrero, son libros contables con las entradas y salidas de dinero. Asimismo, indica la denuncia, los “pastores” ofrecen sacar espíritus malignos como Trancabua, María Paria y Bombachira. Este último supuestamente es el que se encarga de poner borracheras y homosexualidad.
Dice además el ex obrero de Carazo, que el aceite que venden como consagrado y traído de Israel, lo compran en las pulperías cercanas por medio de los obreros, a quienes les exigen comprar sus uniformes elegantes y zapatos que siempre deben mantener limpios, para causar el efecto de que quien trabaja con esta secta “es próspero”.
La cuestionada secta Pare de sufrir se estableció en Nicaragua a inicios de la década de 1990, y desde entonces ha fundado 18 templos en todo el país, donde venden amuletos, ofrecen servicios “milagrosos” como tocar mantas de colores y piedras “de la tumba de Cristo”, así como cobran por hacer “milagros” y exorcizar.
Entre los amuletos que ofrecen como traídos de Tierra Santa están las aguas del Jordán, aceites del Monte de los Olivos, arenas del Mar Muerto, piedras y tierra de la tumba de Cristo, sales benditas (500 córdobas la libra) panes divinos de Israel, pedacitos de tela del manto sagrado y hasta astillas de la cruz donde crucificaron a Cristo.
NO DAN LA CARA
El debate sobre la actuación de esta secta se avivó ayer por medio del programa matutino de radio La Primerísima, Decimos lo que Sabemos, cuando varias personas llamaron para comentar situaciones similares a las denunciadas por el ex obrero.
Un “pastor” con acento portugués llamó a dicha emisora para decir que las publicaciones de LA PRENSA eran “campañas sucias”, pero cuando el periodista y conductor del programa, Omar García, le preguntó de qué parte de Brasil era, el hombre colgó molesto.
La misma secta, en su programa televisivo que presenta después de los noticieros de nota roja en el Canal 8, presentó ayer una serie de testimonios de gentes humildes que “certifican” haber recibido algún milagro.
A diferencia de los anteriores programas, los “pastores” de la transnacional de “milagros”, ahora evitan presentar sus rostros, mientras insisten en que las publicaciones de LA PRENSA son “acusaciones” de “instrumentos del demonio”.

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