Reportaje especial
“Mulas”: arriesgarlo todo por unos dólares más
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Narcos abren nuevas rutas por Sudamérica |
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A una pasajera se le toma una radiografía durante una inspección de rutina en busca de narcóticos, en el Aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Un 31 por ciento de los 110 detenidos por “mulas” en 2004 en la terminal aérea eran extranjeros, de acuerdo con la Policía.
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AFP
BOGOTÁ.- La promesa de recibir hasta 15,000 dólares, un pasaje para Estados Unidos o Europa y la ilusión de hacer un buen negocio, son los incentivos que reciben las llamadas “mulas” o correos humanos del narcotráfico, un sistema que pese a ser conocido por las autoridades, aún representa entre 20 y 30 por ciento de las detenciones por droga en Colombia.
En el Aeropuerto El Dorado, de Bogotá, donde desde 1997 han detenido a 1,448 correos con drogas, las autoridades han incrementado sus controles sobre los extranjeros.
“Las autoridades tenían el perfil de que todas las 'mulas' eran colombianas, concentraban sus esfuerzos en atrapar a éstos, y los narcotraficantes optaron por conseguir ciudadanos de diferente nacionalidad para despertar menos sospechas”, explicó el coronel Nicolás Muñoz, director de la policía aeroportuaria.
Si bien el destino final sigue siendo Estados Unidos o Europa, los narcotraficantes colombianos están enviado sus correos humanos con pequeñas cantidades de cocaína o heroína vía países de Sudamérica para despistar a las autoridades.
Los detectives del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, servicio secreto) han detectado las nuevas rutas que usan las “mulas” (correos de la droga), como Venezuela o Brasil y Argentina, al sur del continente.
“Fingen que van en un paquete turístico a países de Sudamérica como Brasil y Argentina, para distraer la atención. Pero de allí salen rumbo al norte, al destino donde deben entregar la droga”, reveló a la AFP, Ana Padilla, jefa de Migración de la policía secreta DAS.
En esos países de Sudamérica, según la funcionaria, las “mulas” permanecen un par de noches en un hotel, pasando por cualquier turista, pero luego prosiguen el viaje o en ocasiones la envían desde allí por una empresa de carga aérea a su destino final.
“El mercado de los narcotraficantes es el norte: Estados Unidos o Europa. Por eso una de las rutas más tradicionales es Centroamérica, que sirve de puente. Pero también en ocasiones las ‘mulas’ viajan hacia el sur del continente”, añade el director de la Policía Aeroportuaria, coronel Nicolás Muñoz.
En Europa las ciudades de llegada de la droga son principalmente Madrid y Amsterdam; en Estados Unidos sobre todo Nueva York y Miami, añade la funcionaria.
Según las investigaciones del DAS, los narcotraficantes tratan de variar las rutas cada seis meses, para impedir que sean rastreadas por las autoridades internacionales.
Otro mecanismo, según las autoridades, es viajar por tierra a las ciudades fronterizas como por ejemplo Cúcuta, por donde llegan a Venezuela y de allí toman un vuelo al destino final de la droga.
De Colombia salen principalmente de poblaciones y ciudades como Cali y Tuluá, en el departamento de Valle; Medellín, en Antioquia; Pereira, en el eje cafetero; o la capital Bogotá.
“Esas son las principales zonas de reclutamiento. A las ’mulas’ las reclutan en discotecas, bares, diferentes sitios nocturnos. A veces les pagan en Bogotá unos días de hotel y luego viajan”, explica el coronel Muñoz.
El oficial precisó que los narcos ofrecen a las ‘mulas’ grandes cantidades de dinero, entre 5,000 y 15,000 dólares; pero muchas veces les dicen que cuando entreguen la droga en el otro país les van a pagar.
“Escasamente les dan 500 o 1,000 dólares, pero no les pagan todo. Los engañan”, añadió.
Según un informe oficial, las capturas de ‘mulas’ representan del 20% al 30% de las detenciones por tráfico de drogas en Colombia.
Cada correo humano puede transportar entre 600 y 1,000 gramos de droga, mientras que en las maletas los envíos camuflados suelen ser de entre dos y seis kilos. Se estima que por cada ‘mula’ detenida hay otras ocho que logran “coronar”, como se conoce en la jerga el llegar con éxito al destino.
Esto representaría entre 5 y 6 toneladas de droga anualmente, principalmente cocaína y heroína.
Pinturas, biblias, zapatos de goma, botones, maletas de doble fondo, aparatos eléctricos, ropa, candelabros, lámparas, osos de peluche, cremas, bolígrafos, el CD de moda, el lomo de un libro, cinturones, calzones, imágenes religiosas son revisadas con cuidado por perros adiestrados de la Policía. La experiencia ha revelado que todas son susceptibles de llevar droga.
Pero cada vez es más frecuente el fenómeno de los correos humanos que aceptan llevar la droga dentro de su cuerpo y que tragan cápsulas con entre 400 y 600 gramos de cocaína o heroína, una opción que fue reflejada en la película María, llena eres de gracia, que le valió a la joven colombiana Catalina Sandino ser nominada este año al Oscar.
“Tardé casi ocho horas tragándolas: 56 cápsulas, no pude con las 100, cada una de ocho gramos. No podía tomar cítricos ni leche. Para el viaje me dieron una pastilla contra el vómito y otra para no ir al baño, un boleto, unos dólares y no más”, cuenta Laura, una colombiana de 30 años detenida cuando salía con la droga en su estómago.
Pero allí comienza una segunda etapa del drama: cobrar el dinero prometido. “Alguien me iba a contactar a mi llegada a Madrid, para pagarme 15,000 dólares. No vi ni cinco”, señala con amargura Laura.
CAMBIANTE PERFIL
El perfil de un correo humano de la droga ha variado en los últimos años.
"Hemos encontrado una serie de profesiones, artes y oficios, no son las ‘mulas’ que antes se encontraban, que eran sin estudio, de un bajo nivel intelectual", dice el director de la Policía Aeroportuaria en Bogotá, coronel Nicolás Muñoz.
"Hoy encontramos estudiantes universitarios, abogados, ingenieros, profesores. El común denominador sería que son personas que siempre aducen tener problemas económicos y en la mayoría de los casos desempleados", agregó el oficial.
Un 55% de las mulas detenidas son personas con estudios universitarios y un 80% es de clase media, precisó Muñoz.
Más de 10,200 colombianos se encuentran detenidos en cárceles del exterior, por tráfico de drogas, la mayoría en Estados Unidos y España, según la Dirección Nacional de Estupefacientes.
INJERTOS
Las autoridades colombianas descubrieron una nueva modalidad: “mulas” o correos humanos sometidos a intervenciones quirúrgicas en las que se les deposita la droga debajo de la piel. “Escogían especialmente a hombres, a quienes les introducían las bolsas con heroína o cocaína entre sus piernas. La operación consistía en depositar la droga debajo de la piel. Luego de recuperarse de la cirugía, las personas salían del país sin despertar sospechas”, explicó un experto policial.
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