Instituto de propiedad
Leonel A. Marín McEwan
Antes de entregar el gobierno a doña Violeta Barrios de Chamorro, los sandinistas legalizaron la piñata (término acuñado por LA PRENSA) mediante las leyes 85, 86, y 88.
Como mencionó el Editorial de LA PRENSA del jueves 5 de mayo corriente: “aparte de que el pretexto para la piñata sandinista era el de crear un patrimonio económico para el partido FSLN, lo que significó, principalmente, fue el enriquecimiento personal de los dirigentes revolucionarios, con algunas excepciones. Propiedades y bienes por más de dos mil millones de dólares pasaron por medio de la piñata a manos de dirigentes sandinistas que formaron así el segundo o tercer grupo económico más acaudalado de Nicaragua, una nueva oligarquía”. Algunas excepciones de ese enriquecimiento ilícito de los comandantes son Henry Ruiz y Luis Carrión.
En un reciente artículo, el doctor Alfonso Castellón Ayón expresa que “lo que tres gobiernos no han podido hacer en quince años, los actuales diputados se proponen hacerlo en un lustro. Felicito al doctor Castellón Ayón por su acertado artículo en el que escribe: “Y precisamente criticamos las leyes de la piñata: porque no fueron promulgadas para resolver el problema social de falta de vivienda sino para hacer negocios lucrativos con bienes ajenos, como se ha visto recientemente con el caso de Tomás Borge”. Este conflicto de la propiedad comienza cuando los sandinistas confiscaron y tomaron casas, fincas, mansiones, haciendas, terrenos valiosos, ganado, vehículos de lujo, mobiliaros, etc.
Y agrega el doctor Castellón que este Instituto será otro laberinto legal. “Si este Instituto sólo se limitara a indemnizar con bonos a los confiscados aumentaría la deuda interna de Nicaragua, que es más de mil 600 millones de dólares, más tres mil millones por nuevas indemnizaciones y la quiebra fraudulenta de algunos bancos privados”.
Como se dijoen el Editorial de LA PRENSA antes mencionado, PLC y problema de la propiedad, los diputados del PLC accedieron a aprobar esta ley para que los sandinistas liberen al doctor Alemán. Pero si el nuevo Instituto de la Propiedad cayera en manos sandinistas, más difícil será para los confiscados recuperar sus propiedades. Lo que se debería hacer es que todo piñatero pague o regrese la propiedad que está usufructuando y no emitir bonos que sólo endeudan al país.

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