Mujer sometida a brutales torturas
Luis Alemán Saballos
Las bromas que su compañero de vida recibió de parte de una prima que lo llamó “chivo”, fueron suficientes para que Ramón Adalberto Tórrez Palacios, de 28 años, la sometiera a una verdadera sesión de torturas entre las que incluyó puñetazos, introducción de su cabeza en la taza del inodoro y, lo más doloroso, la perforación de sus pezones con agujas hipodérmicas.
PSICÓPATA
Para la víctima, de iniciales M.I.A.R., de 24 años, su ahora ex compañero de vida es un psicópata de alta peligrosidad que debe estar guardando prisión en una cárcel.
Sin embargo, para su sorpresa, la Policía del Distrito Tres se vio obligada a ponerlo en libertad.
EL INICIO DEL CALVARIO
La joven relató que el miércoles cuatro mayo participaba en una recepción en compañía de Tórrez Palacios, quien se puso a “chatear” con una prima, quien le envió un mensaje diciéndole que era un “chivo”.
Eso fue suficiente para que el sujeto se alterara y cambiara totalmente su estado de ánimo, al grado de molestarse.
Cuando regresaron a casa, el hombre continuó de mal carácter y estando en el cuarto le pidió que se costara sobre la cama.
“Yo no pensé que reaccionaría de esa forma, por lo que me acosté tranquila, pero se puso sobre mí y me presionó con su cuerpo y sus piernas.
LAS TORTURAS
Ahí comenzó todo. Dominada y sin poder hacer algo para defenderse, cayeron sobre su cuerpo numerosos golpes con los puños y faja en cuyo extremo había una hebilla de metal.
A los golpes también le acompañaron las ofensas, gritos y exigencias para que la pobre mujer revelara el nombre del hombre con quien supuestamente le era infiel.
No contento con ello y molesto por no sacar ninguna confesión a su mujer, el hombre tomó varias jeringas que llenó con alcohol y comenzó a lanzar el líquido en los ojos, nariz y boca de su víctima, que desesperada gritaba rogando dejara de torturarla.
LAS PERFORACIONES
Pero el sufrimiento de la joven apenas comenzaba. La sesión de golpes cayó nuevamente sobre su cuerpo, al extremo de dejarla semi-inconsciente, momento que aprovechó Tórrez Palacios para tomar las jeringas y perforar con ellas los pezones de su víctima. Esa práctica la repitió en los brazos y piernas.
“No sé cuánto tiempo duró torturándome, lo que recuerdo es que como a las 8:00 a.m. del día siguiente yo aún estaba en la cama, atada y con los agujas en mi cuerpo”, relató.
EL INODORO
Pero no contentó aún y ante la negativa de la mujer de aceptar su supuesta infidelidad, el torturador le zambulló la cabeza varias veces dentro de la taza del inodoro hasta dejarla semi-inconsciente.
Cerca de las 10:00 a.m. del día siguiente, la joven pidió agua, pero el hombre le dejó caer un balde con agua helada.
Poco después, Tórrez Palacios le dijo que iría por unas medicinas, lo que aprovechó la víctima para escapar de la casa donde la tenía su torturador, ubicada en el barrio Altagracia, de la Fosforera dos cuadras al sur y media abajo.
“En un descuidó logré escapar saltando un muro, subí al techo y caí en el patio de una vecina, salí corriendo sin detenerme hasta que llegué a la casa de mi madre”, relató la víctima.
DEPORTADO DE EE.UU.
Ramón Adalberto Tórrez Palacios vivió 18 años en Estados Unidos, hasta que fue deportado por sus actividades delictivas en ese país.
“Estamos estableciendo coordinación con la Policía Internacional, para tener más información sobre esta persona y sus antecedentes”, afirmó el capitán Róger Casco.
Según el jefe policial, lo poco que conocen de este sujeto es que cuando estuvo en Estados Unidos perteneció a varias pandillas.
ANTECEDENTES
Ramón Adalberto Tórrez Palacios tiene antecedentes de torturador.
El 24 de marzo de este año, Josefina del Carmen Tenorio Ocampo, de 25 años, lo denunció en la Comisaría de la Mujer del Distrito Tres de Policía, acusándolo de someterla a torturas.
En esa ocasión Tenorio Ocampo aseguró que “me golpeaba con todo, en la cara, la espalda, con la hebilla de una faja, exigiendo que le dijera si era verdad que yo vivía en la calle de vaga”.
También aseguró que en esa ocasión, Tórrez Palacios tomó una extensión eléctrica, la conectó y le colocó los extremos del cable en las piernas.
“Me ponía la punta de un alambre, exigía que le dijera sobre mi supuesta vagancia y luego me ponía la otra punta”, relató.
EN LIBERTAD
La víctima se mostró molesta porque la Policía del Distrito Tres lo dejó en libertad, pero el capitán Róger Casco, jefe de Información y Análisis, reconoció que la detención de Ramón Tórrez Palacios fue hecha 24 horas después de la denuncia, y según el Código Procesal Penal, debe ser en las 12 horas siguientes de cometido el delito. “Nos acusaron de violentar el procedimiento y así logró su libertad”, dijo Casco.

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