Los caminos hacia el placer
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 | Una vida sexual satisfactoria genera bienestar y mejor actitud frente a la vida |
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Modelos: Maritza Campos y Allan Porras
Agencia: Silhuetas
Local: Hotel Real Intercontinental Metrocentro |
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Hilda Rosa Maradiaga C.
Seguramente en ás de alguna ocasión hemos escuchado chistes relacionando al mal humor con la insatisfacción sexual o una pobre vida sexual. Pues no es en vano que se les relaciona. Expertos en sexualidad indican que una vida sexual plena y satisfactoria mantiene a las personas de mejor humor, mejor actitud frente a la vida, e incluso, más radiantes.
La inconformidad, irritabilidad, mal humor, aislamiento, sentimientos de soledad, tristeza y ansiedad, son algunos de los problemas que podría presentar una persona que no está sexualmente satisfecha, asegura Humberto López, psiquiatra y psicoterapeuta.
“Alguien que no tenga satisfacción sexual está parcialmente muerto. Vive porque respira, come, excreta y duerme, pero le falta el motor. Lo más fuerte, lo más interesante, eso que le pone un brillo en los ojos, es la satisfacción sexual”, señala Auxiliadora Marenco, psicóloga y especialista en temas de sexualidad.
La experta indica que la vida sexual en los seres humanos no solamente garantiza la reproducción de la especie, sino que “garantiza la salud y la vida, garantiza que estés radiante, que estés viva”.
Considera que la vida sexual se puede comprender como una energía, la energía de la vida, que está en constante movimiento, como la batería tiene una carga y una descarga.
“Esa energía pulsa por una satisfacción y cuando no la obtiene o no la obtiene correctamente, se atrofia y se enferma”, igual que muchas otras energías que no se satisfacen, advierte.
Si a un niño no le permitimos correr, ese niño se queda entumido, asmático, hundido del pecho, porque no desarrolló esa fuerza que lo impulsa a crecer, desarrollarse, interrelacionarse, ejemplifica.
En los niños, el juego es una energía que canaliza la vida, el crecimiento y la salud mental. Igualmente, los adultos necesitan canalizar su energía sexual que no es solamente vista a través del coito y la satisfacción obtenida por el orgasmo sino por el pleno desarrollo de la sexualidad, desde el punto de vista de la feminidad o la masculinidad.
SEXUALIDAD Y VIDA COITAL
Sexualidad no es solamente lo que se hace en la cama, eso es solamente la vida coital, explica Marenco.
Cada persona tiene una parte femenina y una parte masculina, lo que hace ser mujeres a las mujeres es que prevalece su parte femenina, igual que en el hombre prevalece su parte masculina.
Esa parte femenina hace que las mujeres sean creativas, finas, suaves, dulces, gentiles, inteligentes, delicadas, mientras que la masculina les da fuerza y coraje para enfrentarse a las dificultades.
Todo lo que garantiza que las personas sean como son; la feminidad o masculinidad, eso es sexual, añade.
“La vida sexual es la energía viva, es lo que nos mantiene de pie. Y si todo eso no se desarrolla, si no se satisface el sentido de ser mujer, y no se canalizas a través del contacto sexual, esa parte está muerta, queda entumida”, continúa.
AMAR SIN MIEDOS
Los especialistas en el tema coinciden en la necesidad de ver la sexualidad como algo natural y olvidar los prejuicios y temores, porque solamente así se podrá vivir la plenitud sexual.
La vida sexual plena tiene muchos enemigos y entre ellos está la sociedad y sus reglas, dice Marenco.
Muchas de las reglas son prohibiciones para no perder el control sobre las personas, dice la experta.
No obstante, desarrollar una vida sexual plena no implica acostarse con muchas personas y llevar una vida desordenada, señala.
“Para todo hay un orden y un equilibrio y todo en el universo es un equilibrio, al romper con ese equilibrio del universo, también se cae en el caos”, ejemplifica.
La sociedad enseña que todo lo sexual es pecado, y al pensar así, las personas están automáticamente mermando su salud mental y su vitalidad, que es su sexualidad, critica.
Hay una serie de frenos, una confabulación entre las reglas y cuando las personas están bajo ese control, están llenas de miedo e impedimentos que dejan su naturaleza a medias, agrega.
¿QUÉ ES PLENITUD?
Una vida sexual plena significa una satisfacción clara, honesta, respetuosa, normada como todo, pero sin que los temores y las prohibiciones impidan esa satisfacción, define la sexóloga.
Plenitud sexual es tomar conciencia de qué es la sexualidad, darle una libertad que no lastime a nadie y que permita darse cuenta y disfrutar todo lo que el cuerpo le ha dado, explica.
“El cuerpo y la sexualidad es un don de Dios y las personas deben respetar ciertas cosas para no meterse en problemas”, dice.
De manera que alcanzar la plenitud sexual y el desarrollo como un ser sexuado que goza de su sexualidad, no implica llevar una vida desordenada y caótica.
REEDUCARNOS
Para alcanzar la plenitud sexual y con ella todos los beneficios físicos y mentales que brinda, es preciso una reeducación y revisar todo lo que la sociedad ha enseñado con respecto al sexo.
Muchas de las reglas con respeto a la sexualidad y la forma de vivirla, están establecidas sólo porque alguien lo dijo desde sus prejuicios y miedos y se fue reproduciendo por generaciones, señala.
Es por eso que las mujeres y hombres deben revisar esas reglas como mujeres y hombres modernos e inteligentes, para no ir por la vida repitiendo las leyes del machismo y las mujeres reprimidas por lo que creen que es una sexualidad decente, exhorta.
Las mujeres deben entender que una sexualidad decente es darse su lugar y disfrutar todo lo que está a su alcance, porque nada de eso les fue prohibido.
DISFRUTAR LA SEXUALIDAD
La plenitud sexual nos mantiene vivos y radiantes.
Vital. Una persona que no lleva una vida sexual satisfactoria puede sufrir tanto como una persona que no come, la única diferencia es que la persona que no come muere en pocos días, mientras que los estragos de una sexualidad insatisfecha no son tan visibles. Por eso se dice que una persona sin plenitud sexual está parcialmente muerta.
Alcanzar la plenitud. Para lograr la plenitud sexual, la pareja debe desarrollar su capacidad de dar y recibir placer, sin egoísmos.
Disfrutar. Gozar de la sexualidad implica aceptarse a sí mismo, conocer su propio cuerpo y las formas de placer que puede brindar.
Respeto y orden. Disfrutar la sexualidad conlleva el respeto hacia sí mismos y la pareja. El disfrute sexual no debe lastimar a nadie ni se debe caer en una vida desordenada.
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